El espacio «Goyo, el Memorioso» volvió a conmover a la audiencia de FM Actualidad con un homenaje cargado de emoción dedicado a Josefina Panadeiro, cuya partida dejó huella en General Villegas. A través de un recorrido por su vida, Goyo recordó a una joven que, según definió, fue «un ser de luz», destacada por su alegría, su vocación de servicio, su compromiso con la educación y el deporte, y la huella imborrable que dejó en cada ámbito en el que participó.
Goyo explicó que desde hacía tiempo tenía pendiente este recordatorio y que consideraba que Josefina merecía un espacio especial. «Era alguien con una sonrisa, una simpatía, una alegría y un humor increíbles. Su partida nos impactó a todos», expresó al comenzar el homenaje.
Josefina nació en 1997, hija de Daniel Panadeiro y Sandra Ravera, la menor de cinco hermanos. Durante el homenaje también hubo lugar para recordar la historia de sus padres, quienes se casaron por civil en 1985 y un año más tarde celebraron su matrimonio religioso en la Basílica de Luján, utilizando un vestido prestado por una amiga de la familia, un gesto que Sandra recordó con enorme cariño.
Cursó sus primeros estudios en el Jardín de Infantes N° 901, luego en la Escuela Primaria N° 1 y posteriormente en el Colegio Nacional de General Villegas.
Desde pequeña heredó la pasión por el deporte. Comenzó jugando al básquet en Atlético Villegas bajo la dirección de Bernardo Ochoa y luego encontró su lugar en el vóley, primero en el CEF N° 52 con Silvina Paviolo y más tarde en Atlético, donde fue dirigida por Carlos Goicochea, Gonzalo Sosa y Nicolás Digiambatista.
Su desempeño deportivo se complementaba con un excelente rendimiento académico. Fue distinguida como Mejor Compañera por Rotary Club y llegó a compartir equipo de vóley con sus hermanas, Yasmín y Frida, un recuerdo que permanece vivo entre quienes las acompañaron durante aquellos años.
Una docente apasionada por enseñar
Al finalizar la secundaria decidió estudiar el Profesorado de Matemática en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación de la Universidad Nacional de Córdoba.
Según relató Goyo, las matemáticas eran su pasión, pero aún más lo era enseñar. Una vez recibida continuó capacitándose de manera permanente, participando en congresos y cursos de perfeccionamiento.
Ejerció la docencia en distintas instituciones de la región, entre ellas el Colegio Nacional de General Villegas, UNNOBA, el Instituto Superior de Educación Técnica N° 145, el Instituto San Juan Nepomuceno de Emilio V. Bunge y también en la carrera de Agronomía en América.
«Donde pasó dejó una huella», resumió Goyo, al destacar que no sólo era reconocida por sus conocimientos sino también por la cercanía con sus alumnos y colegas.

Una vida vivida con intensidad
Uno de los aspectos que más destacó el homenaje fue la forma en que Josefina encaraba cada proyecto.
Siempre dispuesta a ayudar a los demás, acompañaba a amigos que atravesaban momentos difíciles, escuchaba, contenía y buscaba soluciones. «No toleraba las injusticias ni las quejas sin propuestas», recordó Goyo.
Incluso compartió una imagen que sintetizaba su forma de vivir: en su casa había pintado una frase que decía «Viví cada instante», un mensaje que, con el paso del tiempo, adquirió un profundo significado para quienes la conocieron.
El amor, la familia y Giovanni
También hubo espacio para recordar su historia de amor con Alejo Ponzi, con quien formó una familia y tuvo a Giovanni.
Goyo repasó distintas escenas de esa etapa: Josefina acompañando a Alejo en las tareas del campo, manejando un tractor, preparando chipá para sus viajes o colaborando junto a su suegra en distintos emprendimientos familiares.
«Era una todoterreno, siempre dando, siempre con alegría», resumió.
Tras su fallecimiento, Giovanni heredó un símbolo muy especial: el carnet de socio N° 1012 del Club Atlético Villegas que pertenecía a su mamá.
Por otro lado, también mencionó el viaje que Daniel Panadeiro pudo realizar recientemente junto a su nieto Genaro al Mundial 2026, un sueño que había sido originalmente de Josefina.
Goyo concluyó que hay personas cuyo paso por la vida trasciende el tiempo. «Va a pasar el tiempo y se va a seguir hablando de Josefina en el club, en los colegios, entre sus amigos y su familia. Porque hay personas que se van, pero son inmortales en el recuerdo de quienes las conocieron».
- El amor entre Josefina y Alejo Ponzi
- Alejo disfrutando a Giovanni