El entrenador de FC Bunge palpitó el duelo frente a su ex equipo, analizó el presente de su ciclo, destacó el crecimiento de la Liga de General Villegas y reconoció que el choque del domingo será un partido clave para las aspiraciones de su equipo.
El próximo compromiso entre Atlético Villegas y FC Bunge tendrá un condimento especial. No solo enfrentará a dos equipos que aspiran a pelear bien arriba en el Torneo Clausura, sino que marcará el regreso de Alejandro Russo al Raúl Malbrán, aunque esta vez sentado en el banco visitante.
El entrenador del Tambero no ocultó que será un partido cargado de emociones. Después de tres temporadas al frente de La Academia, donde consiguió un campeonato y construyó un fuerte vínculo con la institución, ahora intentará quedarse con tres puntos fundamentales para las aspiraciones de su nuevo equipo.
«Van a haber sensaciones encontradas. Siempre voy a estar agradecido a Atlético porque me abrió las puertas en mi primera experiencia como entrenador. Viví tres años maravillosos, más allá de los títulos, y tengo gente amiga dentro del club», expresó Russo, aunque dejó en claro cuál es su prioridad actual. «Hoy me debo a Bunge e intentaremos hacer todo lo posible para llevarnos la victoria», exclamó.
Un proceso que empieza a mostrar señales
Más allá de que los resultados todavía no terminan de reflejar lo que pretende, Russo considera que FC Bunge atraviesa un proceso de crecimiento.
El entrenador recordó que el equipo sufrió un duro comienzo de temporada con tres derrotas consecutivas, una situación que afectó la confianza del plantel y obligó a trabajar desde lo anímico además de lo futbolístico.
«Sabíamos que el armado del equipo iba a llevar tiempo. Incorporamos muchos jugadores y ensamblar un plantel nunca es sencillo. El fútbol hoy exige resultados inmediatos, pero nosotros seguimos convencidos de que encontrar un buen funcionamiento termina acercándote a los triunfos», sostuvo.
En ese sentido, explicó que durante la Apertura el análisis interno fue más positivo de lo que indicaba la tabla de posiciones. «Cuando repasamos partido por partido vimos que fueron pocos los encuentros en los que realmente nos superaron. Nos faltó traducir ese rendimiento en resultados», analizó.
Una Liga cada vez más exigente
Russo también se refirió al notable crecimiento que viene mostrando la Liga de General Villegas, a la que calificó como la más competitiva desde que llegó como entrenador.
«Sin dudas es el torneo más difícil de los cuatro años que llevo acá. Los equipos se reforzaron muy bien y eso obliga a todos a elevar el nivel», señaló.
Además, destacó que la llegada de futbolistas experimentados no solo mejora el espectáculo, sino que también beneficia a los jugadores formados en los clubes. «Es importante encontrar un equilibrio entre experiencia y juventud. Los chicos también crecen al competir todos los días con futbolistas de jerarquía. Eso termina potenciando a los clubes y profesionalizando un poco más la Liga», remarcó.
Un partido que puede marcar el rumbo
Russo sabe que la visita a Atlético puede transformarse en un punto de inflexión para FC Bunge.
Con La Academia atravesando un gran presente y con puntaje ideal en el Clausura, el entrenador considera que será una verdadera medida para conocer dónde está parado su equipo. «Para nosotros es un partido bisagra. Si queremos pelear el campeonato tenemos que estar a la altura. Ambos equipos proponen, buscan el arco rival y creo que puede salir un gran espectáculo», afirmó.
El técnico también reconoció que el encuentro tendrá otros ingredientes especiales por la presencia de futbolistas que vistieron ambas camisetas, como Joaquín Inda, Carlos Aballay y Sergio Alegre, aunque insistió en que lo más importante será el rendimiento colectivo. «Ojalá podamos estar lúcidos, hacer nuestro juego y que el triunfo quede para nuestro lado. Eso nos permitiría empezar a mirar el torneo desde otra perspectiva», concluyó.
El domingo, el Malbrán volverá a recibir a Alejandro Russo. Esta vez será como rival, con sentimientos encontrados, pero con un único objetivo: darle a FC Bunge una victoria que puede valer mucho más que tres puntos.
