Home Sociedad Emigró a España, perdió sus ahorros y hoy reconoce: «No volvería a...

Emigró a España, perdió sus ahorros y hoy reconoce: «No volvería a tomar la misma decisión»

0

Hay historias de argentinos que emigran a Europa y encuentran rápidamente una estabilidad económica. Otras, en cambio, muestran un camino mucho más complejo. La de Elio Laluz, con profundas raíces familiares en Banderaló, pertenece a este último grupo. Hace dos años vendió el departamento que había conseguido después de toda una vida de trabajo y se instaló en España convencido de que allí tendría mejores oportunidades. La realidad fue muy distinta.

Durante una entrevista con GPS Villeguenses por el Mundo, el hombre de 46 años relató sin eufemismos las dificultades que enfrentó desde su llegada a Valencia. Habló de la pérdida de todos sus ahorros, de los problemas para conseguir vivienda y empleo, de la incertidumbre cotidiana y del costo emocional que implica empezar de cero lejos de la familia. También dejó una frase que resume su experiencia: «Si hoy tuviera que volver a decidir, no me vendría».

La apuesta de empezar de nuevo

Aunque la decisión definitiva llegó en 2024, la idea de instalarse en España había comenzado varios años antes. Laluz conoció el país durante distintos viajes y quedó cautivado por la calidad de vida que observó entonces. Esa imagen terminó de convencerlo de vender todo lo que tenía para iniciar una nueva etapa.

Con el dinero obtenido por la venta de su departamento abrió una peluquería en Valencia, actividad que ya había desarrollado durante años en la Argentina. Sin embargo, el proyecto fracasó. El negocio abrió en un período en el que gran parte de la población abandona la ciudad por las vacaciones y nunca alcanzó el movimiento esperado. En pocos meses consumió prácticamente todos sus recursos.

Hoy asegura que aquella fue la peor decisión económica de su vida. Si pudiera volver el tiempo atrás, sostiene, no vendería su propiedad para emprender esa aventura.

La realidad detrás del sueño europeo

Uno de los aspectos sobre los que más insistió durante la entrevista fue la diferencia entre la imagen que muchas veces se proyecta de Europa y la realidad cotidiana que viven miles de inmigrantes.

Explicó que conseguir una vivienda se convirtió en uno de los principales obstáculos. Según contó, el alquiler de una habitación puede consumir entre el 70 y el 80 por ciento de un salario mínimo, una situación que deja muy poco margen para afrontar el resto de los gastos.

A eso se suma la dificultad para acceder a empleos estables. Durante estos dos años trabajó instalando sistemas contra incendios, pasó por Carrefour, volvió a ejercer como peluquero e incluso buscó oportunidades en otros rubros. Sin embargo, todavía no logró alcanzar la estabilidad económica que esperaba cuando decidió emigrar. Actualmente continúa realizando entrevistas laborales de manera permanente.

También marcó una diferencia entre quienes llegan con documentación y quienes lo hacen sin papeles. En este último caso, afirmó, las posibilidades laborales se reducen considerablemente y muchas personas terminan aceptando jornadas extensas por salarios muy bajos simplemente para poder mantenerse.

Empezar de cero lejos de todo

Más allá de las dificultades económicas, Laluz describió el impacto emocional que supone reconstruir una vida desde cero.

Recordó que durante los primeros meses debió abandonar el lugar donde se alojaba y pasar un tiempo en alojamientos temporarios mientras buscaba una vivienda permanente, una situación que aceleró el agotamiento de sus ahorros. También habló de la soledad y de la ausencia de una red familiar o de amigos que pudiera contenerlo en los momentos más difíciles.

Esa experiencia modificó incluso su forma de valorar aspectos cotidianos de la vida en Argentina.

Aseguró que hoy extraña las reuniones familiares, los asados, las guitarreadas, los amigos y la posibilidad de compartir momentos simples con las personas que siempre estuvieron cerca. «Cuando estás afuera empezás a valorar todo eso que dabas por hecho», reflexionó durante la conversación.

Consultado sobre dónde siente que está su hogar, no dudó en responder que sigue estando en la Argentina. Aunque continúa intentando consolidarse en España y ya obtuvo la residencia que le permitirá avanzar hacia la nacionalidad, reconoce que todavía no logró sentirse completamente instalado.

Lo bueno y lo malo de la experiencia

Pese a las dificultades, evitó presentar una mirada exclusivamente negativa sobre España. Valoró especialmente la seguridad para caminar por la calle a cualquier hora, la tranquilidad con la que se vive en muchas ciudades y el acceso a productos que en Argentina resultan mucho más costosos. También destacó que nunca sufrió situaciones de discriminación por ser extranjero y que, en términos generales, siempre fue bien recibido por los españoles.

Sin embargo, insistió en que emigrar no debería romantizarse. Considera que muchas personas toman la decisión imaginando únicamente el lado más atractivo de Europa y sin conocer las dificultades que pueden aparecer cuando no existe una red de contención o cuando los proyectos económicos no funcionan como se esperaba.

Por eso, si hoy alguien le pidiera un consejo antes de emigrar, sería prudente. Recomendaría analizar muy bien la decisión, no viajar sin documentación y, sobre todo, no desprenderse de todo el patrimonio antes de comprobar que el proyecto de vida en otro país realmente puede sostenerse.

Salir de la versión móvil