El excomisario y actual dirigente radical analizó la situación de la seguridad en General Villegas. Sostuvo que la Policía esclarece buena parte de los delitos, pero advirtió que la falta de efectivos limita seriamente la prevención. También cuestionó la situación de los reincidentes y reclamó respuestas de la Justicia.
Darío Valle conoce la problemática de la seguridad desde dos lugares diferentes. Durante años integró la Policía Bonaerense y llegó a desempeñarse como comisario. Ahora, ya retirado, observa la situación como vecino y dirigente político. Desde esa experiencia planteó un diagnóstico concreto sobre lo que considera la principal debilidad actual en General Villegas: la falta de prevención.
En una entrevista con FM Actualidad, Valle sostuvo que la Policía local está obteniendo resultados frente a los delitos que se producen, pero advirtió que una cosa es esclarecer un hecho y otra evitar que ocurra.
“La Policía en General Villegas, lo que yo noto desde afuera, desde mi lugar como ciudadano hoy, como vecino más, es que está trabajando bien, pero sobre los hechos que ocurren”, señaló. Según afirmó, una parte importante de esos episodios termina siendo esclarecida.
“Está faltando la prevención”
El excomisario fue categórico al identificar el problema. “Está faltando, esto no es secreto, está faltando la prevención”, afirmó. Y explicó inmediatamente qué considera necesario para recuperarla: “La prevención, ¿cómo se hace? Con más personal en la calle”.
Valle valoró la existencia de cámaras y recordó que el Centro de Monitoreo de General Villegas llegó a ser uno de los más destacados de la región. Sin embargo, advirtió que la tecnología no reemplaza la presencia policial.
“Eso no quita la necesidad que hay de tener la persona física recorriendo y haciendo la prevención”, expresó.
Ante la pregunta sobre si actualmente la Policía puede identificar personas en la vía pública, consultar antecedentes o realizar un palpado preventivo de armas cuando las circunstancias lo justifican, respondió afirmativamente.
El inconveniente, sostuvo, aparece antes: “¿Cómo no se va a poder identificar gente? Pero el problema es que yo no voy a identificar si no tengo gente para mandar a identificar”.
De cuatro cuadrículas a una presencia mucho menor
Valle comparó la situación actual con el esquema que funcionaba años atrás en la ciudad.
Recordó que General Villegas estaba dividida en cuatro cuadrículas y que cada una contaba con un patrullero y dos efectivos, además de policías que recorrían a pie. Frente a un incidente, esos recursos podían concentrarse rápidamente en el lugar.
“Hoy por hoy creo que en el mejor de los casos debe haber un patrullero recorriendo con un refuerzo en cierto horario. Entonces eso afecta mucho a la prevención”, afirmó.
Para Valle, la cantidad nominal de policías asignados a una dependencia tampoco refleja necesariamente cuántos efectivos están realmente disponibles para patrullar.
Mencionó agentes con carpeta médica, horarios reducidos u otras limitaciones operativas y sostuvo que la discusión debería concentrarse en determinar cuántos policías están efectivamente en condiciones de trabajar en la calle.
Una tarea cada vez más compleja
Otro aspecto planteado por el excomisario fue la dificultad para intervenir cuando dos efectivos deben enfrentar a grupos numéricamente superiores, especialmente cuando algunas de las personas involucradas están alcoholizadas o bajo los efectos de drogas.
Valle aclaró que no cuestiona la preparación del personal femenino, pero señaló que el problema aparece cuando el binomio policial queda en inferioridad numérica frente a tres, cuatro o más personas. “Si te superan numéricamente es complicado el trabajo”, resumió.
También aseguró que algunos policías llegan a preguntarse si deben intervenir ante determinadas situaciones por las consecuencias administrativas y judiciales posteriores.
“Muchos piensan: ‘¿Intervengo o no intervengo?’”, afirmó. Aclaró que no ocurre con todo el personal, pero aseguró que conoce casos en los que esa duda existe.
Según relató, después de determinados procedimientos los agentes deben trasladarse a Trenque Lauquen para declarar y afrontar incluso gastos derivados de esos viajes.
“La Policía todavía está trabajando muy bien”
Pese a las dificultades que describió, Valle evitó responsabilizar al personal que actualmente presta servicio en General Villegas. “La Policía todavía está trabajando muy bien, gracias al profesionalismo que tiene”, afirmó.
Su cuestionamiento volvió a concentrarse en los recursos disponibles: “Está trabajando sobre hechos concretos, no está trabajando la prevención, pero no porque no quieren, porque no se puede, porque faltan medios, porque no hay policías”.
También señaló que muchos de los nuevos agentes permanecen destinados en el Conurbano y no regresan a sus distritos de origen. Reconoció que desde hace años el Municipio aporta recursos para facilitar el traslado de quienes estudian para ingresar a la fuerza, pero planteó que posteriormente ese esfuerzo no necesariamente se traduce en más efectivos destinados a Villegas.
El reclamo a la Justicia
Sobre el final, Valle amplió el análisis y apuntó a otro componente del sistema de seguridad: la respuesta judicial frente a personas con reiterados antecedentes.
Reclamó que Policía, Justicia y representación política trabajen de manera coordinada y consideró necesario analizar qué ocurre con quienes reinciden después de haber atravesado condenas anteriores.
“Yo creo que hay que exigir, y esto es transversal, no es por ideología. La ideología tiene que ser nuestra tranquilidad, nuestra sociedad”, sostuvo.
En ese marco, vinculó la discusión con el grave hecho ocurrido recientemente en General Villegas y se preguntó por qué una persona que, según manifestó, había sido condenada anteriormente por un homicidio se encontraba nuevamente en libertad.
“¿Cuál es el criterio para darle la libertad?”, preguntó, y planteó interrogantes sobre las evaluaciones realizadas y los mecanismos de seguimiento posteriores.
El diagnóstico de Valle diferencia así dos planos. Por un lado, valoró la capacidad de la Policía local para investigar y esclarecer hechos consumados. Por otro, advirtió que la escasez de personal y recursos reduce la presencia preventiva en las calles.
Y sobre ese segundo aspecto concentró su principal advertencia: recuperar capacidad de prevención requiere, antes que nada, más policías disponibles para patrullar.

