El navegante villeguense volvió a compartir un rally con el juninense después de 390 días y lo hizo de la mejor manera: se impusieron en la categoría N2 del Rally Santafesino, luego de dominar gran parte de la competencia.
Después de 390 días, Nazareno Rubio y Sergio Martínez volvieron a compartir un auto de rally. Y el regreso no podía haber sido mejor. La dupla se quedó con la victoria en la categoría N2 del Rally Santafesino, en la competencia disputada durante el fin de semana en Arequito.
Para el navegante villeguense, el triunfo tuvo un significado especial por todo lo que hubo que atravesar para volver a competir juntos. “Fue un fin de semana soñado”, resumió Rubio durante su visita a Ovación.
Martínez y Rubio habían comenzado a competir juntos a fines de 2020 y rápidamente construyeron una relación de confianza dentro del auto. Sin embargo, las dificultades económicas que implica el automovilismo hicieron que pasara más de un año desde su última carrera compartida.
“Cuesta mucho el automovilismo, más como lo hacemos nosotros a pulmón. Es un vicio caro”, explicó Nazareno, quien también destacó el crecimiento que ha tenido la categoría en los últimos años, con autos y pilotos cada vez más competitivos.
Por eso, antes de largar en Arequito, las expectativas eran moderadas. “Pensábamos que teníamos que intentar estar en el top 5”, reconoció. Pero desde el primer tramo, la realidad superó ampliamente las previsiones.
Un sábado perfecto
El viernes, Rubio y Martínez realizaron la hoja de ruta y las sensaciones fueron muy buenas. El navegante destacó especialmente la confianza que le brinda su piloto para preparar las indicaciones: “Me da total libertad en hacerla como a mí me gusta”.
Antes de largar, Martínez estaba algo nervioso por el largo tiempo sin competir juntos. Rubio intentó transmitirle tranquilidad: “Le dije hagamos lo que sabemos, vamos de menos a más”.
La respuesta fue contundente. En el primer tramo consiguieron el mejor tiempo, con casi seis segundos de ventaja. A partir de allí, la confianza fue creciendo y el sábado terminó de manera ideal: cuatro tramos disputados y cuatro victorias.
La dupla cerró la primera jornada con una diferencia de 16 segundos sobre sus perseguidores, un margen importante de cara al domingo.
Administrar la diferencia
La segunda jornada planteó un desafío diferente: mantener la ventaja sin asumir riesgos innecesarios.
“Salimos firme, por ahí cuidando en algún detalle”, explicó Rubio. El primer tramo terminó empatado, mientras que en el segundo tuvieron una situación particular al quedar tapados por la tierra levantada por otro vehículo. La organización finalmente les reconoció el tiempo correspondiente y la pérdida fue mínima.
Con dos tramos por delante, la diferencia seguía siendo cercana a los 15 segundos. La dupla pudo administrar la ventaja y completar la competencia sin sobresaltos.
Finalmente, Martínez y Rubio se quedaron con la victoria en una N2 que tuvo una importante cantidad de participantes. En Arequito hubo alrededor de 80 autos y 16 de ellos correspondieron a la categoría de la dupla.
“Ganar en una categoría tan peleada como es la N2 obviamente es muy importante”, destacó Nazareno.
Mucho más que cantar la hoja
Durante la charla, Rubio también explicó la importancia de la función del navegante. Su trabajo comienza mucho antes de la largada, con la elaboración de una hoja de ruta propia a partir del roadbook que entrega la organización.
Allí se establecen referencias, frenajes y características de cada sector, teniendo en cuenta el comportamiento particular de cada auto. Durante la carrera, además, debe controlar los horarios de salida, llegada y presentación de las tarjetas, ya que cualquier adelanto o demora puede significar una penalización.
Pero también existe otra tarea fundamental: transmitirle tranquilidad al piloto. “Tenemos que estar concentrados. No es solamente que cantamos la hoja, sino que hacemos varias cosas durante el fin de semana”, explicó.
Una victoria de todos
Rubio no se olvidó de quienes hicieron posible el regreso. Destacó especialmente a su mujer, su hija, sus suegros, los sponsors, los amigos que colaboraron con la rifa y todas las personas que enviaron mensajes durante el fin de semana.
“Sentís el apoyo de la comunidad, de tu lugar”, señaló el navegante, quien además agradeció al equipo de Casilda encargado de preparar el auto: “Nos dieron un auto que no se les cayó nada, impecable”.
La suerte también estuvo de su lado. Nazareno contó que llegaron a la asistencia con una goma que tenía dos clavos y un alambre, pero que no llegó a pincharse. En otras oportunidades, recordó, problemas similares les hicieron perder carreras que tenían prácticamente ganadas.
Ahora, el objetivo es volver a competir. La próxima fecha no está dentro de los planes, pero la intención es hacer el esfuerzo para participar en octubre del Rally de Casilda, una de las competencias más importantes de la temporada y que la dupla ya sabe lo que significa ganar.

