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Videla Dorna: “La provincia de Buenos Aires es la única que no tiene una ley de suelos”

El ingeniero agrónomo Martín Videla Dorna participó del Congreso de AAPRESID, donde uno de los temas centrales fue el cuidado y la conservación de los suelos. Allí, junto a representantes de distintas provincias y países de la región, presentó y explicó el anteproyecto de ley de conservación de suelos elaborado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia de Buenos Aires.

La iniciativa comenzó a trabajarse hace aproximadamente un año y medio a partir de un proyecto que había sido presentado durante la gestión de María Eugenia Vidal y que finalmente no avanzó en la Legislatura bonaerense. Sobre aquella propuesta se realizaron modificaciones y se incorporaron nuevos aspectos para elaborar un nuevo anteproyecto.

Videla Dorna integra como vocal la Comisión Provincial de Suelos del Colegio de Ingenieros Agrónomos y explicó que el objetivo central es establecer pautas para evitar la degradación de un recurso que considera estratégico para la producción y para las generaciones futuras.

La provincia de Buenos Aires, sin una ley de suelos

El ingeniero señaló que Buenos Aires se encuentra rezagada respecto de otras provincias de la región productiva. “Todas las provincias cercanas de la Pampa Húmeda, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis, La Pampa, tienen ley de suelos”, explicó.

En ese sentido, aclaró que una legislación de este tipo no apunta a intervenir sobre la propiedad privada, sino a establecer determinadas obligaciones vinculadas con el cuidado del recurso.

“Fija pautas y obligaciones de los tenedores de la tierra para evitar el uso incorrecto que genere degradación en todas sus formas y lleve a una determinada superficie de uso agrícola a su inutilidad por mal uso”, sostuvo.

Videla Dorna remarcó que el suelo es un recurso que trasciende a sus actuales propietarios. “El suelo nos antecede por millones de años y nos va a subsistir a nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos y no sé quién que pueda comprar ese campo”, expresó.

Por eso, consideró que existe una responsabilidad social vinculada con su conservación. “Tenés la obligación de dejar algo por lo menos como lo recibiste. Lo ideal sería un poco mejor, desde el punto de vista de fertilidad, erosión y uso del suelo”, afirmó.

El debate sobre la propiedad privada

Uno de los puntos que, según Videla Dorna, generó resistencia cuando se conoció el anteproyecto fue la interpretación de que una ley de suelos podría afectar el derecho de propiedad.

“Muchos de los que discutieron no leyeron el anteproyecto y además no conocen las leyes de las provincias que nos rodean”, cuestionó.

El ingeniero insistió en que ninguna de las legislaciones tomadas como referencia pretende avanzar sobre la propiedad privada. Para la elaboración del proyecto bonaerense se analizaron, entre otras, las normativas de Uruguay, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa.

“La propiedad es absolutamente reconocida. Ninguna ley de todas estas provincias se mete con el tema propiedad. No era la intención tampoco del anteproyecto nuestro”, aclaró.

La diferencia está en establecer criterios de manejo que permitan evitar que determinadas prácticas terminen deteriorando el recurso productivo.

AAPRESID abrió sus puertas al debate

Luego de que el proyecto no recibiera inicialmente una recepción positiva en distintos ámbitos y quedara nuevamente sin tratamiento legislativo, los integrantes de la Comisión Provincial de Suelos comenzaron a buscar espacios donde pudieran explicar la iniciativa.

Uno de ellos fue el Congreso de AAPRESID, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, que convocó a los autores del anteproyecto para participar de un taller.
“Nos llamaron y dijeron: ‘Vengan a explicar’. Cuando escucharon el proyecto dijeron: ‘Ah, no es tan grave como creíamos’”, relató Videla Dorna.

El taller se denominó “Legislación sobre protección y cuidado del suelo en producción” y permitió conocer experiencias de diferentes lugares donde ya existen normas específicas. Participaron representantes de Uruguay, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, además de funcionarios de la provincia de Buenos Aires.

“Nos dieron una gran mano para hacer un taller que se hizo con invitados. Se trabajó para lograr traer gente que nos hablara de las leyes que están en vigencia”, explicó.

Uruguay, un ejemplo de continuidad

Uno de los casos que más llamó la atención durante el encuentro fue el de Uruguay, que lleva décadas desarrollando y modificando su legislación sobre conservación de suelos.

Videla Dorna destacó especialmente la continuidad de las políticas públicas pese a los cambios de gobierno.

“Los uruguayos hace unos 15 años que están con esto. Hace 25 que empezaron con distintas leyes que se fueron modificando hasta lograr la ley prácticamente resuelta”, explicó.

El ingeniero destacó que la normativa uruguaya fue sostenida por gobiernos de diferentes signos políticos y que las modificaciones realizadas a lo largo del tiempo tuvieron como objetivo mejorarla.

“Eso es lo increíble: había participado en el inicio de la ley gente que la había puesto en vigencia durante el gobierno de Pepe Mujica y después siguió con los gobiernos de derecha. La ley sigue vigente y es de cumplimiento obligatorio”, señaló.

Para Videla Dorna, ese tipo de continuidad permite sostener políticas vinculadas a cuestiones estratégicas más allá de los cambios políticos.

Entre Ríos y el incentivo para cuidar el suelo

Otro de los casos analizados fue el de Entre Ríos, donde uno de los principales problemas es la erosión hídrica debido a las características del terreno y al régimen de precipitaciones. La legislación contempla, entre otras medidas, la construcción de terrazas o curvas de nivel para disminuir la velocidad del agua y evitar que la escorrentía termine arrastrando el suelo fértil.

Además, la provincia ofrece beneficios económicos para quienes adhieren a los programas de conservación.

“Arrancan con un valor alto, de casi el 70% de disminución en el inmobiliario rural, y va disminuyendo hasta llegar a un 40% a los cinco años más o menos”, detalló Videla Dorna.

Según explicó, el esquema está pensado para que el productor pueda recuperar mediante beneficios fiscales la inversión realizada en las obras de conservación.

También existen créditos subsidiados y asistencia profesional, por lo que consideró que se trata de un sistema que genera beneficios tanto ambientales como productivos.

“Contras, te diría ninguna, porque todo ese tipo de manejo lo que genera es, a largo plazo, mayor fertilidad, mejor suelo y mejor producción. Mejor producción es más rentabilidad”, sostuvo.

La situación de los suelos en General Villegas

Consultado sobre la realidad del Partido de General Villegas, Videla Dorna señaló que existen productores que realizan un manejo responsable, aunque advirtió que el alto porcentaje de campos arrendados puede dificultar la planificación a largo plazo.

“En Villegas hay varios campos que trabajan muy bien. En general son campos que son manejados por sus propios dueños y producidos por sus propios dueños”, explicó.

En cambio, señaló que aproximadamente siete de cada diez campos se encuentran arrendados, una situación que puede generar una mirada más vinculada al resultado inmediato.

“Por un quintal más, medio quintal más, que es la moneda de cambio, el que arrienda hace lo que quiere”, sostuvo.

Videla Dorna relató incluso situaciones que observó durante sus años como prestador de servicios: “He fumigado, he pulverizado lotes cinco o seis veces con el mismo cultivo, porque el que venía volvía a pagar un poquito más que el que se fue y quería hacer lo mismo. Soja, soja, soja”.

No obstante, destacó que durante los últimos años comenzó a observarse una mayor incorporación de rotaciones, aunque consideró que todavía no alcanza para garantizar un manejo adecuado de los suelos.

La siembra directa como una ventaja

Argentina cuenta, de todos modos, con una ventaja importante respecto de otras regiones del mundo: la amplia utilización de la siembra directa. “Nosotros hacemos un 80% de agricultura en siembra directa. Eso ya es un sistema de protección”, explicó.

La diferencia está en que la siembra directa evita remover permanentemente el suelo y dejarlo expuesto a los procesos erosivos.

Videla Dorna recordó que en otras regiones donde todavía se utiliza intensivamente la roturación, los problemas pueden ser mucho más graves.

En ese sentido, durante el Congreso de AAPRESID también se analizaron experiencias de países con condiciones ambientales diferentes, como Perú y Jamaica, donde la pérdida del horizonte fértil del suelo se convirtió en un problema de enorme magnitud.

El ministro de Agricultura de Jamaica, por ejemplo, relató que existen zonas donde desapareció el horizonte A, la capa superficial y más fértil del suelo, obligando a realizar trabajos e inversiones para intentar reconstruirlo.

El suelo volvió a ocupar un lugar central en AAPRESID

Para Videla Dorna, uno de los datos más significativos del Congreso de AAPRESID fue justamente la importancia que adquirió el suelo en las distintas exposiciones.

“A diferencia de otros años, en donde se habló mucho de distintos tipos de siembra, fertilización, cultivos nuevos y otras alternativas de producción, esta vez había muchas charlas con gente muy preparada y muchos invitados de afuera, y el tema suelos fue recurrente”, señaló.

En ese contexto, consideró que el debate sobre una legislación bonaerense volvió a encontrar un espacio para ser explicado y discutido.

La provincia de Buenos Aires cuenta actualmente con un programa de buenas prácticas agrícolas, pero Videla Dorna marcó una diferencia sustancial con las provincias que poseen legislación específica.

“Buenos Aires no pudo hablar de ninguna ley porque no hay. Habló de un plan que tiene la provincia, que es el de buenas prácticas agrícolas, que creo que tiene muy baja difusión o aplicación, que es voluntario”, cuestionó.

El anteproyecto elaborado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos continúa sin tratamiento legislativo, aunque Videla Dorna se mostró optimista respecto de su futuro. “Yo creo que sí. Si no sale ahora, saldrá más adelante”, afirmó.

Mientras tanto, desde el sector agronómico buscan que el debate pueda ser comprendido en toda su dimensión: no como una discusión sobre la propiedad privada, sino como una política destinada a preservar la capacidad productiva de uno de los recursos fundamentales para la economía bonaerense.

Para Videla Dorna, la discusión no debería centrarse únicamente en cuánto produce un suelo hoy, sino en qué condiciones se lo dejará para quienes continúen produciendo mañana.