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Tecnología al Paso: Qué hay detrás de los préstamos que se consiguen con apenas unos clics

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Uno de los principales consejos del ingeniero fue no quedarse únicamente con el valor de la cuota que aparece en pantalla

El ingeniero de sistemas Gustavo González abordó, en una nueva edición del espacio “Tecnología al Paso”, el crecimiento de los préstamos digitales y las distintas formas de endeudamiento que hoy se encuentran al alcance de cualquier persona a través de billeteras virtuales, aplicaciones y plataformas financieras.

El especialista puso el foco en una cuestión central: la facilidad para obtener un crédito no significa que resulte sencillo pagarlo. En ese sentido, explicó cómo las nuevas tecnologías modificaron la manera en que las entidades financieras evalúan a sus clientes y ofrecen préstamos, muchas veces a partir de la información que generan los propios usuarios con sus movimientos digitales.

González recordó que, hasta hace algunos años, para solicitar un préstamo era habitual concurrir personalmente a una entidad bancaria, presentar recibos de sueldo, documentación y brindar información sobre ingresos y gastos. Actualmente, ese proceso cambió de manera sustancial.

Las billeteras virtuales y plataformas digitales cuentan con información sobre los movimientos que realizan sus usuarios: ingresos, transferencias, cobranzas y consumos. A partir de esos datos y de otras fuentes de información, pueden establecer un puntaje o “scoring” que permite determinar qué monto de crédito están dispuestas a ofrecer y bajo qué condiciones.

“Cada vez estamos haciendo un montón de transacciones de manera digital”, explicó González, al señalar que ese movimiento genera información que las empresas utilizan para conocer el comportamiento financiero de sus usuarios.

La situación también alcanza a las compras realizadas a través de plataformas digitales. Según ejemplificó, al momento de efectuar una operación puede aparecer la posibilidad de financiarla o utilizar un crédito disponible, convirtiendo una compra o una transferencia en una nueva oportunidad para contraer una deuda.

La clave está en mirar el costo financiero total

Uno de los principales consejos del ingeniero fue no quedarse únicamente con el valor de la cuota que aparece en pantalla. Una cuota que parece accesible puede esconder un costo final considerablemente mayor.

Para graficarlo, contó que realizó un ejercicio con una oferta de préstamo de Mercado Pago. La plataforma le ofrecía inicialmente un monto elevado y, al simular la operación, aparecía la posibilidad de devolverlo en 24 cuotas de aproximadamente $824.000. Al sumar todas las cuotas, el resultado alcanzaba cerca de $19 millones, prácticamente el doble del monto solicitado en el ejemplo.

Por eso, González remarcó la importancia de prestar atención a una sigla que muchas veces pasa desapercibida: CFT, Costo Financiero Total.

“No hay que mirar solamente la tasa de interés”, explicó, sino conocer cuánto se terminará pagando efectivamente por el crédito. En el ejemplo analizado, el costo financiero total se ubicaba cerca del 90 por ciento anual.

La tecnología facilita el acceso, pero también puede facilitar el endeudamiento

González señaló que actualmente existen distintas alternativas para endeudarse: préstamos personales, tarjetas de crédito, financiación de compras y créditos ofrecidos directamente por billeteras virtuales y empresas fintech.

En este último caso, destacó que estas compañías permiten acceder a servicios financieros de manera mucho más rápida y sencilla, aunque funcionan bajo un esquema regulatorio diferente al de los bancos tradicionales.

El problema aparece cuando la facilidad de acceso lleva a tomar decisiones sin analizar previamente la capacidad de pago. “El otro gran problema es el destino. Si yo estoy sacando un crédito para pagar un crédito, ya estoy metido en un problema”, advirtió González.

En ese sentido, recomendó evaluar no sólo cuánto dinero se puede obtener, sino también para qué se necesita, cuánto se podrá pagar por mes y cuánto terminará costando la operación completa.

Educación financiera desde edades tempranas

Otro de los ejes planteados durante la charla fue la necesidad de fortalecer la educación financiera. Para González, aprender a administrar el dinero, ahorrar y comprender cómo funcionan los créditos debería comenzar desde edades tempranas.

El especialista consideró que no se trata necesariamente de incorporar conocimientos financieros complejos, sino de adquirir herramientas básicas para comprender el valor del dinero, la importancia del ahorro y las consecuencias de asumir una deuda que después puede resultar difícil de afrontar.

También destacó que las billeteras virtuales contribuyeron a ampliar el acceso a servicios financieros para personas que anteriormente podían quedar fuera del sistema bancario. Para trabajadores independientes y pequeños comerciantes, por ejemplo, estas herramientas facilitaron el cobro, los pagos y la adquisición de elementos necesarios para desarrollar sus actividades.

La conclusión de González fue clara: la tecnología puede ser una herramienta muy útil para acceder a servicios financieros, pero la facilidad para obtener dinero no debe reemplazar el análisis y la responsabilidad al momento de asumir una deuda.

“Lo fácil de pedir no siempre es fácil de pagar”, sintetizó el ingeniero, dejando planteada una recomendación fundamental para quienes reciben diariamente ofertas de préstamos, aumentos de límites y opciones de financiación al alcance de apenas unos clics.

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