El organismo advirtió sobre los riesgos de alimentar al ganado con rollos de melilotus en mal estado. Un caso registrado en un establecimiento de la zona provocó la muerte de bovinos. El problema se origina cuando el forraje se deteriora y determinados compuestos se transforman en dicumarol, afectando la coagulación de la sangre.
Investigadores del Grupo de Producción Animal de la Estación Experimental Agropecuaria General Villegas del INTA emitieron una advertencia dirigida a productores ganaderos por los riesgos asociados al consumo de melilotus deteriorado. La recomendación surgió a partir de un cuadro de intoxicación registrado en un establecimiento de la zona, donde varios bovinos murieron luego de consumir rollos de este forraje en mal estado.
La intoxicación se produce principalmente por el consumo prolongado de heno de melilotus deteriorado y, con menor frecuencia, de silos que hayan sufrido procesos de deterioro y desarrollo de hongos.
El riesgo no está asociado al consumo de la planta fresca, sino al deterioro del forraje. En determinadas condiciones, los compuestos cumarínicos presentes en el melilotus pueden transformarse en dicumarol, una sustancia que interfiere en el metabolismo de la vitamina K, fundamental para la activación de los factores de coagulación.
El proceso puede generar una alteración progresiva de la capacidad del animal para detener las hemorragias. En un primer momento, el bovino mantiene los factores de coagulación que ya se encontraban circulando, pero a medida que estos se consumen y no son adecuadamente reemplazados, comienzan a aparecer los trastornos.
Humedad y hongos, factores de riesgo
Entre las principales condiciones que favorecen la formación de dicumarol se encuentran el corte del forraje con elevada humedad, un secado deficiente, el enfardado demasiado húmedo y un almacenamiento que permita el desarrollo de mohos.
El cuadro puede agravarse ante cualquier situación que provoque lesiones, hemorragias o hematomas. Los esfuerzos físicos y determinadas maniobras de manejo también pueden desencadenar episodios graves, especialmente por la anemia que acompaña a las pérdidas de sangre.
Cuáles son los signos que deben generar alerta
Entre los principales signos clínicos se encuentran las hemorragias subcutáneas y musculares, hematomas y sangrado en zonas donde se realizaron castraciones o descornes. También pueden registrarse hemorragias en materia fecal.
Los animales afectados pueden presentar mucosas pálidas, debilidad, depresión, intolerancia al ejercicio y un aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca. En los casos más severos, la pérdida de sangre puede derivar en un shock hipovolémico.
Otro signo posible son las cojeras, acompañadas de rigidez y dificultades para caminar, que pueden estar relacionadas con hemorragias musculares o articulares.
Según explicaron desde el INTA, no existe una lesión específica que permita identificar por sí sola esta intoxicación. En cambio, puede observarse un patrón de hemorragias generalizadas en distintos órganos y tejidos, compatible con un trastorno grave de la coagulación.
Cómo se confirma el diagnóstico
El diagnóstico requiere reunir distintos elementos. Entre ellos se consideran los antecedentes de consumo de heno o ensilado con melilotus, los signos clínicos, la aparición de hematomas o hemorragias sin una causa aparente y la presencia de anemia, que puede comprobarse mediante un hemograma.
También resultan importantes las pruebas de coagulación y, particularmente, la determinación de un tiempo de protrombina (TP) prolongado.
Desde el Grupo de Producción Animal señalaron que debe sospecharse de esta intoxicación especialmente cuando se presenta una combinación de varios bovinos afectados, consumo prolongado de forraje con melilotus deteriorado, hematomas o hemorragias inexplicables, cojeras, anemia y alteraciones en las pruebas de coagulación.
Qué hacer ante un caso sospechoso
Ante la aparición de un cuadro compatible, la primera recomendación es retirar inmediatamente el forraje sospechoso y evitar que los animales continúen consumiéndolo.
El tratamiento de la alteración de la coagulación puede incluir la administración de vitamina K, siempre bajo indicación y supervisión de un profesional veterinario.
Mientras persista el trastorno de la coagulación, también se recomienda evitar movimientos innecesarios, encierres traumáticos, cirugías y cualquier maniobra que pueda provocar lesiones y nuevas hemorragias.
Desde el INTA General Villegas remarcaron la importancia de controlar especialmente el estado de conservación de los rollos y otros recursos forrajeros que contengan melilotus, sobre todo cuando durante su elaboración o almacenamiento hayan estado expuestos a condiciones de humedad que favorezcan el desarrollo de hongos.
Ante signos compatibles, la recomendación es consultar de inmediato a un profesional veterinario y retirar el alimento sospechoso hasta determinar si resulta apto para el consumo.
Para realizar consultas, se puede contactar al Grupo de Producción Animal de la EEA General Villegas del INTA a través del correo buffarini.miguel@inta.gob.ar o mediante las redes sociales de INTA Villegas.

