En una nueva edición de “Goyo, el Memorioso”, se repasó la historia de Héctor Raúl Aguilar, conocido popularmente como “El Changa” o “Aguilucho”, uno de los grandes personajes de General Villegas. El recuerdo incluyó su historia de vida, su vínculo con el trabajo, los caballos y, especialmente, su pasión por acompañar a los deportistas.
Héctor Raúl Aguilar nació en 1949 y falleció en 2021, a los 71 años. Hijo de Eusebio Aguilar y Marcelina Quiñones, integraba una familia de seis hermanos: Charly, Rubén, el Changa, Peti, Irene y Victorina. Cursó sus estudios en la Escuela N° 17 y se casó muy joven con Rogelia Gregoria Díaz, conocida como “La Goya”, con quien tuvo tres hijos: María Silvia, Marcelo y Clarisa.
Su vida estuvo marcada por el trabajo y el esfuerzo. Luego de pasar varios años en Pellegrini, en un establecimiento de la familia Ballester, campo dedicado a la cría de caballos criollos, regresó a General Villegas y comenzó a trabajar con su progenitor en el reparto de verduras.
Tras el fallecimiento de su padre, heredó el carro de Eusebio y continuó con esa actividad.
La historia del Changa también fue la de un hombre que progresó a fuerza de trabajo y perseverancia. Comenzó con aquel carro, luego pasó por distintos vehículos y también incursionó en la venta de granza y la demolición de ladrillos. Según recordó Goyo, siempre trabajaba, ahorraba y reinvertía para seguir creciendo.

Además de su actividad laboral, Aguilar se caracterizó por su particular manera de ser: amable, bonachón, solidario y con un sentido del humor que lo hacía querido por quienes lo conocieron. También fue un apasionado del deporte y acompañó durante años a distintos atletas y boxeadores.
Primero promovió y siguió la carrera deportiva de su hijo Marcelo, “Isoca”, quien comenzó como ciclista y luego se volcó al fútbol. El Changa viajaba junto a las delegaciones de ciclismo que recorrían distintos puntos del país y también acompañó a deportistas como su cuñado, Oscar Barreto, y al boxeador Claudio “Pumita” Olmedo.
Su vínculo con el deporte también quedó grabado en las transmisiones de FM Actualidad. Durante muchos años manejó la camioneta que acompañaba a los corredores en las maratones de los barrios, detrás del móvil policial y delante de los equipos de transmisión.
Goyo también destacó su participación en las fiestas patrias y desfiles, donde solía presentarse con una volanta, americana, sulky o break, siempre vestido elegantemente y con una bandera argentina. Esa tradición continúa actualmente de la mano de su hijo Marcelo.
“Cuando se muere alguien? Cuando nadie lo recuerda. Cuando no se habla más”, reflexionó Goyo. Y en ese sentido, el Changa siempre será recordado, por su hombría de bien, su amor al projimo, solidaridad y su empatía. Un personaje que se graduó en la universidad de la calle y permanece presente en la memoria de quienes compartieron su vida y sus innumerables historias.
- Uno de sus vehículos, más cargado que nunca
- Disfrutando uno de los tantos desfiles patrios