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viernes, septiembre 4, 2026
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Telemedicina e inteligencia artificial: más tecnología para acercar la medicina, sin reemplazar al médico

La tecnología transformó en los últimos años la manera en que las personas se relacionan con el sistema de salud. Desde la posibilidad de sacar turnos por WhatsApp o plataformas digitales hasta las consultas a distancia y las recetas electrónicas, distintas herramientas comenzaron a hacer más accesible y eficiente la atención médica. Sobre estos cambios habló Gustavo González en una nueva edición de “Tecnología al Paso”.

González explicó que la pandemia y la pospandemia aceleraron el uso de herramientas digitales en el ámbito sanitario. “Antes el turno era por teléfono. Hoy en día los turnos son online, los sacás vía WhatsApp en la mayoría de los casos y, en algunos, hasta de manera automática”, señaló.

También destacó el avance de la receta electrónica, que permite que el médico envíe al paciente un enlace y que la prescripción pueda ser presentada directamente en la farmacia. En algunos casos, incluso existe una interconexión que permite que el establecimiento acceda a la receta con los datos del paciente. Esto reduce el uso de papel y facilita el control tanto para los profesionales como para las farmacias y los organismos encargados de supervisar los medicamentos.

La telemedicina crece en la provincia

González aportó datos sobre el crecimiento de la telemedicina en la provincia de Buenos Aires. Según indicó, se realizan alrededor de 772.000 consultas ambulatorias mediante esta modalidad y más de un millón de turnos son otorgados a través de la plataforma provincial. Además, señaló que más de la mitad de las personas que utilizan estos servicios cuentan únicamente con cobertura pública.

Para localidades alejadas de los grandes centros urbanos, la herramienta adquiere especial relevancia. “Nos sirve un montón para nosotros que estamos lejos de los grandes centros médicos”, sostuvo, y remarcó que puede convertirse en una alternativa especialmente valiosa para pequeñas localidades que no cuentan con un médico estable.

De todos modos, aclaró que la telemedicina no reemplaza completamente la consulta presencial. Hay controles y evaluaciones que requieren necesariamente la presencia física del profesional. Sin embargo, puede ser útil para realizar seguimientos de enfermedades crónicas, consultas y evaluaciones, además de facilitar interconsultas con especialistas que no se encuentran disponibles en todas las ciudades.

Seguridad y privacidad

El crecimiento de las consultas virtuales también obliga a prestar especial atención a la seguridad de los datos personales. González remarcó que una consulta médica no es igual que una videollamada cotidiana, ya que durante ella se comparte información sensible, como documentos, datos de obras sociales, estudios y antecedentes médicos.

Por eso recomendó verificar con quién se establece el contacto, cuál es la plataforma utilizada y cómo se protege la información. También advirtió sobre posibles intentos de engaño en los que alguien podría hacerse pasar por un profesional o utilizar falsos turnos para obtener datos personales.

“Desde el lado del paciente hay que ver a dónde me estoy conectando, quién está del otro lado y tener en cuenta que no cualquiera nos llama”, explicó.

La inteligencia artificial como copiloto del médico

Otro de los puntos abordados fue la incorporación de la inteligencia artificial a la medicina. González mencionó el desarrollo de iniciativas que buscan combinar telemedicina, inteligencia artificial y atención médica, con el objetivo de ampliar la capacidad de atención, especialmente ante un escenario en el que existe una creciente falta de profesionales especializados.

En este sentido, remarcó que la inteligencia artificial no está pensada para reemplazar al médico, sino para funcionar como una herramienta de asistencia. Puede colaborar en tareas como el análisis de información, la elaboración de resúmenes de una consulta o la organización de datos que luego serán evaluados por el profesional.

El médico, en cambio, continúa siendo quien toma las decisiones finales, realiza el diagnóstico y determina el tratamiento. “La inteligencia artificial no reemplaza definitivamente a un médico, pero sí está haciendo de copiloto”, explicó.

También mencionó los avances en el análisis de imágenes médicas y la utilización de herramientas de inteligencia artificial para asistir a especialistas. En todos los casos, señaló, la tecnología puede agilizar procesos y ampliar la capacidad de trabajo, pero requiere de la intervención y supervisión de profesionales.

Cómo prepararse para una teleconsulta

González también brindó algunas recomendaciones para aprovechar mejor una consulta médica virtual. Una de ellas consiste en preparar con anticipación toda la documentación disponible.

Si el paciente cuenta con análisis, estudios o informes impresos, puede digitalizarlos mediante fotografías y enviarlos previamente, siempre utilizando canales seguros y los medios indicados por el profesional o la institución. De esta manera, el médico puede disponer de la información antes de comenzar la consulta.

La telemedicina también permite reducir traslados y tiempos de espera, especialmente cuando se trata de pacientes que viven en localidades alejadas. Sin embargo, existen algunas dificultades propias de la modalidad, como problemas de conectividad, demoras o la necesidad de reprogramar una consulta cuando el profesional debe atender una urgencia.

Por eso, González aconsejó mantener abiertos los canales de comunicación y prestar atención a los mensajes relacionados con el turno.

Finalmente, se refirió al uso cotidiano de herramientas como ChatGPT o Gemini para realizar consultas relacionadas con la salud. Advirtió que, aunque la inteligencia artificial puede brindar información, también puede cometer errores o generar respuestas incorrectas.

“Siempre es importante que la tecnología nos ayude, pero no que reemplace al médico”, concluyó, sintetizando el eje de la columna: la incorporación de nuevas herramientas puede acercar y hacer más eficiente el acceso a la salud, pero la decisión médica y el criterio profesional siguen siendo fundamentales.