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jueves, septiembre 17, 2026
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Del Preju a General Villegas: jóvenes que quieren transformar una experiencia en acción

La alegría de compartir, hacer nuevos amigos, descubrir talentos y animarse a participar. Eso fue parte de lo que vivieron Itatí Quevedo, Santino Codutti, Facundo Lobeto y Pedro Lobeto durante el Preju, el encuentro diocesano de prejuveniles que se realizó en Tres Lomas y reunió a unos 250 chicos de distintos puntos de la Diócesis de 9 de Julio.

Acompañados por Pablo Lobeto, coordinador del Grupo San Agustín, y Andrea Moll, catequista, los jóvenes visitaron los estudios de FM Actualidad para contar cómo fue la experiencia y, sobre todo, qué quedó después de ese fin de semana. Porque para ellos el Preju no terminó cuando emprendieron el regreso a General Villegas: la intención es que todo lo vivido se transforme en nuevas actividades y encuentros.

Pablo Lobeto destacó la importancia de acompañar a los jóvenes y generar espacios donde puedan encontrarse, divertirse y compartir. “La idea es hacer cosas por y con los jóvenes”, sostuvo al referirse a la participación del grupo villeguense.

Para Itatí Quevedo, que participó por primera vez, el viaje significó la posibilidad de salir de su lugar habitual y encontrarse con otros chicos.

“Me encantó ir allá, conocí un montón de personas, jugamos muchos juegos, pasamos tiempo conociéndonos”, contó. También destacó que durante las actividades nadie quedaba afuera: “No se excluía a nadie. Jugamos todos”.

Esa posibilidad de conocer gente y compartir fue justamente uno de los aspectos que más valoraron los participantes. El Preju combinó momentos de juego y diversión con espacios de reflexión y actividades vinculadas con la fe, pero para los jóvenes también representó una experiencia social y de convivencia.

Facundo Lobeto explicó que el lema del encuentro fue “Nuestros talentos, regalos de Dios”. A partir de esa consigna, los participantes recorrieron distintos lugares de Tres Lomas y fueron descubriendo diferentes oficios y actividades.

“Íbamos recorriendo, por ejemplo, fuimos a una panadería y nos daban la estampita de San Cayetano. Cuando fuimos a una carpintería nos daban la de San José”, relató Facundo sobre una de las propuestas que permitió conocer la localidad mientras completaban un álbum.

El encuentro también tuvo momentos de mucha energía. Uno de ellos fue el “Santo Barullo”, una caminata previa a la misa de cierre en la que los jóvenes cantaron, hicieron ruido y compartieron canciones vinculadas con su fe.

Pablo, Itatí, Pedro, Facundo, Santino y Andrea de visita en Actualidad

Una experiencia que invita a participar

Para Santino Codutti, la experiencia también estuvo marcada por los vínculos que se generan entre los participantes. Los encuentros permiten que jóvenes de distintas localidades vuelvan a encontrarse y construyan amistades que continúan más allá de cada actividad.

La propuesta, además, busca romper con la idea de que acercarse a la Iglesia implica únicamente participar de actividades religiosas. Pablo explicó que el Preju tiene momentos de oración y reflexión, pero también juegos, diversión y convivencia. “Es un encuentro social”, señaló, y remarcó que la propuesta está abierta a todos.

Itatí, que todavía no había tenido oportunidad de contarles a sus compañeros de la Escuela 3, a la que concurre, lo que había vivido, expresó que le gustaría hacerlo para motivarlos a sumarse. “Me encantaría contarles la experiencia tan asombrosa que tuve”, dijo.

Que el entusiasmo no quede en Tres Lomas

El desafío ahora es llevar ese entusiasmo a General Villegas. Desde el Grupo San Agustín plantean continuar con acciones solidarias y comunitarias, una dinámica que ya forma parte del trabajo de los jóvenes.

Han participado en actividades en el hogar de ancianos, colaborado con tareas de pintura y realizado propuestas solidarias durante el invierno. También está prevista la colaboración con la ermita de la Virgen del Rosario, en el marco de las próximas fiestas patronales.

Andrea Moll, catequista y acompañante del grupo, contó que se sumó a esta experiencia con entusiasmo y terminó asumiendo también un rol de coordinación. Su mensaje fue sencillo: para participar hay que tener ganas y animarse a involucrarse.

La intención es que se sumen más jóvenes y que el Preju sea el punto de partida para una pastoral juvenil cada vez más activa. En ese camino aparece nuevamente la idea del “Santo Barullo”, que podría replicarse próximamente en General Villegas, aunque todavía no está formalmente definido.

Así, la experiencia de Itatí, Santino, Facundo y Pedro, acompañados por Pablo y Andrea, puede convertirse en una invitación para otros jóvenes: encontrarse, compartir, descubrir qué pueden aportar y, sobre todo, animarse a participar.