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viernes, septiembre 18, 2026
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Un viaje inolvidable: Romina Domínguez recorre Suiza junto a una amiga

En una nueva edición de Herencia Viajera, Romina Domínguez compartió desde Suiza su experiencia personal de un viaje que había planificado junto a una amiga y que, después de varias postergaciones, finalmente pudo concretar. Desde un tren rumbo a Lucerna, relató sus primeras impresiones sobre Zúrich, los paisajes alpinos, la gastronomía, el transporte y algunos de los lugares que forman parte de su recorrido.

El viaje comenzó después de recorrer Italia y tuvo como siguiente destino a Suiza, un país que Romina aseguró estar conociendo prácticamente desde cero. La propuesta surgió tiempo atrás como un regalo de cumpleaños entre amigas, pero distintas circunstancias hicieron que debieran postergarla hasta que finalmente pudieron llevarla adelante.

“Así como uno tiene la faceta profesional y laboral, también tiene la personal. Aprovechamos ese conocimiento y esos contactos para viajar con una amiga”, contó durante la comunicación con Radio Actualidad, mientras se encontraba a bordo de un tren que la llevaba desde Zúrich hacia Lucerna, disfrutando de una experiencia que calificó como muy positiva.

Zúrich, una ciudad que sorprende por su orden y tranquilidad

Luego de pasar por Italia, donde destacó el parecido cultural con los argentinos, especialmente por la gastronomía y el carácter de sus habitantes, la llegada a Zúrich significó un fuerte contraste.

Romina describió la ciudad como “la perfección” y destacó especialmente la limpieza, el orden y el funcionamiento del transporte y de los espacios públicos. También relató una situación que la sorprendió: los automovilistas suelen detenerse para permitir el paso de los peatones incluso en esquinas donde no hay semáforos.

A esa organización se suma una característica que descubrió durante su estadía: el respeto por el silencio. “Ellos son muy silenciosos”, comentó entre risas, mientras intentaba mantener un tono de voz bajo durante la comunicación desde el tren. Según explicó, los pasajeros suelen viajar con auriculares, leyendo o simplemente contemplando el paisaje.

Zúrich tampoco es una ciudad de grandes dimensiones. Si bien constituye uno de los principales centros financieros y económicos de Suiza, su población no supera los 500.000 habitantes y presenta una importante diversidad cultural, con aproximadamente un tercio de sus habitantes de origen extranjero.

La experiencia también tiene su contracara: los precios. Romina advirtió que Suiza resulta un destino extremadamente costoso para un argentino de clase media, especialmente a la hora de comer en restaurantes. Sin embargo, encontró alternativas accesibles en los supermercados, donde es posible adquirir comidas preparadas, y contó que junto a su amiga optaron en varias ocasiones por comer al aire libre, en plazas y espacios públicos.

De Zúrich a Lucerna, entre los Alpes y los paisajes de postal

El recorrido continuó hacia Lucerna, ubicada a unos 50 minutos de Zúrich en tren. Para Romina, el cambio de escenario es notable: mientras Zúrich aparece como una ciudad elegante y cosmopolita, Lucerna ofrece los paisajes alpinos que suelen asociarse con las imágenes más tradicionales de Suiza.

Entre los principales atractivos mencionó el Puente de la Capilla, una construcción de madera que constituye uno de los símbolos de la ciudad y que combina arquitectura histórica, flores, agua y montañas en una misma postal.

También destacó el casco histórico, con sus pequeñas plazas, calles peatonales y fachadas pintadas, además del Monumento al León, una escultura tallada directamente sobre la roca que recuerda a los guardias suizos fallecidos durante la Revolución Francesa.

La experiencia no se limita a las ciudades. Romina y su amiga tienen previsto visitar el Monte Rigi, conocido como “la Reina de las Montañas”, y recorrer sus paisajes tanto desde las alturas como a bordo de una embarcación.

Otro de los puntos incluidos en el itinerario es Lauterbrunnen, un valle alpino rodeado de montañas y cascadas. Entre ellas se encuentra la Staubbach, de casi 300 metros de altura, que aparece detrás del pueblo como parte de un paisaje de postal.

Chocolate, gastronomía y una forma diferente de viajar

La gastronomía también ocupa un lugar dentro de la experiencia. Romina contó que la cocina suiza tiene una fuerte influencia alemana, con salchichas, diferentes salsas, cebolla caramelizada y preparaciones picantes. También observó la presencia de propuestas asiáticas y la influencia italiana, especialmente en las pastas.

Durante el viaje tuvieron además la posibilidad de conocer la fábrica de chocolate Lindt, una de las excursiones que realizaron durante su estadía.

Más allá de los atractivos turísticos, la experiencia personal le permitió a Romina conocer de primera mano cuestiones prácticas que considera importantes para quienes estén pensando en viajar a Europa. En ese sentido, resaltó el funcionamiento del transporte público y la conexión ferroviaria entre los distintos países.

“Qué mejor para poder dar consejos a los clientes y a los potenciales clientes que haberlo vivido y entender cómo funciona”, señaló. Y agregó que, pese a las diferencias idiomáticas, son destinos en los que resulta sencillo movilizarse debido a la organización y a la información disponible.

Para Romina, no hay que tener miedo a viajar por estos países. Con organización y tiempo, sostuvo, es posible recorrer distintas ciudades y países utilizando el tren como un medio de transporte cómodo, rápido y accesible.

El viaje continúa por Alemania y Europa Central

La aventura de Romina junto a su amiga todavía está lejos de terminar. Después de Suiza, el itinerario continuará por Alemania, con visitas a Múnich, Berlín y Berchtesgaden, y luego seguirá por Praga, Viena y Bratislava.

La elección de algunos de estos destinos también está relacionada con el interés de ambas por la historia. En Berchtesgaden, por ejemplo, tienen previsto conocer uno de los sitios vinculados a la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente, regresarán a Roma para emprender desde allí el viaje de regreso a la Argentina.

La experiencia que Romina está viviendo no solo forma parte de su recorrido personal, sino que también se convierte en una herramienta para su trabajo en Herencia Viajera: conocer los destinos, experimentar sus particularidades y luego poder trasladar ese conocimiento a quienes buscan planificar sus propios viajes.

Quienes quieran comunicarse con Romina Domínguez pueden hacerlo al 3388 53 82 73.