Home Sociedad Pedro Maini, el hombre que hizo del Grand Hotel el corazón social...

Pedro Maini, el hombre que hizo del Grand Hotel el corazón social de General Villegas

0
Fachada exterior del Grand Hotel, en Castelli y Alvear

Pedro Maini fue mucho más que uno de los responsables del histórico Grand Hotel. Fue una figura singular de General Villegas, vinculada a la vida social, institucional y cultural de la ciudad durante buena parte del siglo XX. Culto, elegante, ingenioso y con una personalidad que nunca pasaba inadvertida, dejó detrás de sí una colección de historias que todavía forman parte de la memoria local.

En una nueva entrega de sus recordatorios, Goyo reconstruyó la vida de Maini a través de anécdotas, recuerdos y episodios que permiten recuperar a uno de aquellos personajes que hicieron historia en el pueblo.

El Grand Hotel, escenario de una época

Pedro Maini, de familia de origen italiano, había estudiado en el tradicional Colegio San José de Buenos Aires. Según el relato de Goyo, tenía una cultura extraordinaria y podía conversar sobre música, arte y numerosos temas con una solvencia poco común.

Su hermano mayor, Fernando, fue diplomático y llegó a desempeñarse como ministro plenipotenciario y embajador. Ambos llegaron a General Villegas vinculados al antiguo Hotel Maini, que luego de una profunda remodelación pasó a convertirse en el Grand Hotel.

El establecimiento, ubicado en la zona de Castelli y Alvear, se transformó a partir de la década del 30 en uno de los espacios más distinguidos de General Villegas y de toda la región.

En aquellos años, cuando el ferrocarril era el principal medio de transporte, los viajeros que llegaban a la ciudad encontraban allí un hotel con características excepcionales para la época. El mobiliario, la vajilla, la gastronomía y la atención buscaban estar a la altura de los establecimientos más importantes de Buenos Aires.

Hacendados, empresarios y viajeros de alto rango pasaban por sus habitaciones. Allí se realizaban casamientos, cumpleaños, banquetes y reuniones institucionales. El Grand Hotel era, en definitiva, uno de los grandes centros de la vida social villeguense.

Incluso una subasta de la estancia Árbol Solo, de unas 5.100 hectáreas, tuvo como escenario al hotel.

Cuando su hermano dejó el hotel por sus actividades diplomáticas, Pedro se asoció a Fernando Fontaine y Wenceslao Martínez (convertido en un jerarquizado chef internancional).

El metre del establecimiento fue el holandes Pedro Laurentz, que hablaba tres idiomas, inglés, francés e italiano.

El Grand Hotel se había convertido en un lugar de primerísima categoría.

Una postal del interior del hotel

De empresario hotelero a Juez de Paz

La participación de Pedro Maini en la vida de General Villegas también trascendió la actividad hotelera.

En 1948 fue elegido Juez de Paz de General Villegas y juró ante el intendente Daniel De María. En 1951 fue reelegido para continuar en el cargo.

Su formación y sus vínculos con distintos sectores de la comunidad lo habían convertido en una figura reconocida, tanto en el ámbito social como institucional.

Un personaje imposible de olvidar

Pero más allá de sus actividades y cargos, Pedro Maini quedó en la memoria por su personalidad.

Goyo lo recordó como un hombre amable, culto, simpático y con un sentido del humor siempre presente. Tenía una particular facilidad para sorprender y convertir una reunión cotidiana en una anécdota.

En una celebración llegó a disfrazarse de Rey Mago y aparecer a caballo. En otra ocasión, durante una reunión navideña, sorprendió a los presentes con una serie de cajas que supuestamente contenían regalos, pero cuyo contenido terminaba siendo parte de una elaborada broma.

Ese estilo, entre elegante y provocador, era parte de su identidad.

Villa Tranquila y las historias que continuaron

Cuando terminó su etapa en el Grand Hotel, hacia fines de la década del 60, Maini adquirió una importante propiedad ubicada en la zona de Saavedra y Alvear, a la que llamó Villa Tranquila.

Allí volvió a imprimir su sello personal, con un parque ornamentado con estatuas y obras de arte.

Una de las historias que Goyo recuperó cuenta que un grupo de amigos decidió llevarse una de las grandes estatuas de bronce de la propiedad como regalo para un casamiento. La estatua fue ingresada a la fiesta y colocada entre los demás presentes. Varias horas después, aprovechando una distracción, los improvisados “regaladores” la retiraron y la devolvieron a Villa Tranquila.

Pedro nunca habría llegado a enterarse de aquel particular episodio.

Pedro Maini y su extravagante vida de película

El lado B de Pedro Maini

La historia de Maini también tuvo un aspecto personal que, para la época, resultaba poco habitual.

Goyo recordó que Pedro era homosexual y destacó la naturalidad y entereza con las que vivió esa condición en décadas en las que la sociedad era mucho menos abierta que en la actualidad.

A pesar de ello, fue una persona respetada en General Villegas y mantuvo vínculos con diferentes sectores de la comunidad. Muchas de las historias que rodean su vida quedaron precisamente atravesadas por esa personalidad abierta y por su particular manera de relacionarse.

Buenos Aires y el último capítulo

Después de vender Villa Tranquila, Pedro se radicó en Buenos Aires. Allí continuó su vida social y mantuvo un fuerte vínculo con General Villegas.

Era hincha de River y de Eclipse y, según recordó Goyo, siempre estaba interesado en conocer las novedades de su ciudad.

Pedro Maini falleció en Buenos Aires en 1984 y sus restos fueron sepultados en General Villegas, junto a los de su hermano.

Una vida de película

La historia de Pedro Maini reúne buena parte de los elementos que convierten a un personaje en inolvidable: cultura, poder, humor, vida social, función pública, extravagancias y una personalidad que desafiaba las convenciones de su época.

Pero, sobre todo, su nombre quedó unido al Grand Hotel, aquel establecimiento que durante décadas fue el corazón social de General Villegas.

Un hotel por el que pasaron viajeros, hacendados, empresarios, profesionales, distinguidos comerciantes y familias enteras. Un lugar donde se celebraron acontecimientos importantes y que se convirtió en referencia de una época.

Y en el centro de esa historia estuvo Pedro Maini, un personaje que, casi un siglo después, todavía tiene historias para contar.

Salir de la versión móvil