Ian Páez, de 10 años, encontró en una carta escrita a mano la manera de expresar cuánto extraña a Augusta Consiansi Toledo, la niña de 8 años que falleció trágicamente mientras practicaba patín en el gimnasio del Club Eclipse de General Villegas.
Compañeros en la actividad, Ian compartió con Augusta entrenamientos, competencias, juegos y momentos de amistad que quedaron grabados en su memoria. En sus palabras, escritas con la espontaneidad y la sensibilidad propias de su edad, aparecen el dolor por la pérdida, los recuerdos compartidos y el deseo de no olvidar a quien consideraba su mejor amiga.
El niño también escribió un mensaje dirigido a la mamá de Augusta, a quien intenta acompañar en medio del dolor con palabras de consuelo y una referencia a la fe.
A continuación, la transcripción de las cartas, respetando la escritura original de Ian.
De Ian a Augusta
Hoy estoy un poco mejor. Cuando me enteré de lo de Augusta lloré mucho, porque la conocía de la escuela de patín.
Le hubiera querido decir que la quiero mucho y que es la mejor amiga. Me acuerdo cuando hacíamos picnic juntos.
Sos la mejor amiga, sos la mejor patinadora del mundo. Cuando hacíamos videollamadas y jugábamos, charlábamos, nos reíamos… Vamos a ser los mejores amigos por siempre, cuando nos caíamos y nos enojábamos porque no nos salía el salto de vals, pero nos reíamos. En las competencias jugábamos hasta que nos tocaba pasar y, cuando terminábamos, nos tirábamos peluches. En Pico, cuando nos marcábamos en la calestia y nos reíamos, que en ese día gané y vos también ganaste. Nunca voy a olvidarte.
Te extraño, Augusta Cosiansi Toledo. ❤️
Te extraño mucho, Augusta. Te quiero mucho. Sos la mejor amiga. Sos la mejor patinadora del mundo. Lamento tu partida.
Amigos por siempre. Siempre voy a ir a visitarte. Siempre, nunca voy a olvidarme de vos ni de nuestra amistad.

De Ian a la mamá de Augusta
Lamento la partida de Augusta. Yo la quería mucho, era el mejor amigo. Compartimos muchas competencias juntos.
Vos estate tranquila, escuchá la palabra de Dios. Ni en los momentos más difíciles dejes a Dios. Orá, pedile, no lo dejes. no lo culpes. Dios por algo hace las cosas que pasan. Vos rezá todas las noches y tenés que estar tranquila.

