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martes, octubre 13, 2026
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La palabra, la escucha y los testimonios marcaron la charla de Marina Hechem

La psiquiatra y psicooncóloga compartió más de dos horas de reflexión, testimonios y escucha en el Club Atlético Villegas, en una charla organizada por Mujeres Entrelazadas en el marco de Octubre Rosa. Una convocatoria que invitó a pensar no solo en quienes atraviesan una enfermedad, sino también en las personas que los acompañan y necesitan ser cuidadas.

La sede del Club Atlético Villegas estuvo colmada el sábado 10 de octubre por la tarde. Allí, en un clima de profunda emotividad y reflexión, Marina Hechem propuso detenerse en una dimensión que muchas veces queda relegada cuando aparece una enfermedad: las necesidades de quien asume la tarea de cuidar.

La actividad, organizada por Mujeres Entrelazadas, se desarrolló en el marco de Octubre Rosa, el mes dedicado a la concientización y prevención del cáncer de mama. Sin embargo, el planteo trascendió esa temática para alcanzar a todas aquellas personas que, frente a una enfermedad o una situación de salud compleja, necesitan del acompañamiento de familiares, amigos o seres queridos. Porque detrás de cada persona que requiere cuidados suele haber otra que sostiene, acompaña y muchas veces posterga sus propias necesidades.

Durante más de dos horas, la palabra de Hechem fue el punto de partida para un encuentro que tuvo espacio para las preguntas, la escucha y, especialmente, los testimonios de quienes se animaron a compartir experiencias personales. Distintas historias y realidades encontraron un lugar común, con situaciones que permitieron reconocer sentimientos, dificultades y aprendizajes vinculados tanto con el cuidado como con la necesidad de dejarse cuidar.

Una charla que también invitó a hablar de lo que cuesta

Uno de los ejes centrales fue reconocer que cuidar a otra persona no significa tener siempre las respuestas ni contar con recursos emocionales ilimitados. El vínculo afectivo, el compromiso y el deseo de acompañar no eliminan el cansancio, la angustia o la necesidad de pedir ayuda.

En una entrevista previa con Diario Actualidad, Hechem había resumido esa complejidad con una frase que atravesó el sentido de la propuesta: “No hay una receta de cómo se cuida al que cuida”.

La profesional también había señalado que “el desgaste no tiene que ver con el amor, ni con el cariño, ni con las ganas de estar”. Una reflexión que permite comprender que el agotamiento de quien acompaña a una persona enferma no debe interpretarse como falta de afecto o compromiso, sino como una señal de que también necesita atención.

En ese sentido, el encuentro invitó a pensar en la importancia de reconocer los propios límites, expresar lo que se necesita y comprender que el cuidado no puede sostenerse únicamente desde la entrega de una persona. Que quien recibe ayuda pueda expresar qué necesita y que quien acompaña también pueda decir hasta dónde puede hacerlo son parte de una relación que requiere diálogo, comprensión y respeto por ambas partes.

Los testimonios compartidos durante la tarde enriquecieron la charla. Cada experiencia aportó una mirada particular y, al mismo tiempo, abrió la posibilidad de que otras personas encontraran en esas palabras algo de sus propias vivencias. Escuchar a alguien atravesar una situación similar puede ayudar a poner en palabras aquello que muchas veces se vive en silencio.

Gran convocatoria en la charla «Cuidar al que cuida»

El valor de encontrarse, escucharse y compartir

Además de los contenidos y las reflexiones, hubo otro aspecto que Hechem destacó especialmente: la decisión de las personas de reservarse un tiempo para estar presentes y encontrarse cara a cara.

En una época atravesada por la tecnología, los dispositivos y las comunicaciones permanentes, la psiquiatra y psicooncóloga valoró que tantas personas hubieran elegido compartir una tarde sin que las pantallas ocuparan el centro de la escena. En el club, el protagonismo estuvo en la palabra, la escucha y la posibilidad de reflexionar junto a otros.

La convocatoria permitió recuperar algo tan sencillo como necesario: sentarse, escuchar una experiencia ajena, reconocer emociones propias y descubrir que no siempre hay que atravesar las dificultades en soledad. La participación del público convirtió la charla en un espacio de intercambio, donde los testimonios no fueron un complemento, sino una parte importante de la construcción colectiva.

La propuesta también dejó en evidencia que el cuidado no es una cuestión exclusiva de quienes acompañan a pacientes oncológicos. Se extiende a otras enfermedades, a distintas etapas de la vida y a situaciones en las que una persona necesita apoyo para transitar un momento difícil. En todos esos escenarios, atender al cuidador es también una forma de cuidar a quien recibe esa atención.

Cuidar también es reconocer al que acompaña

La jornada organizada por Mujeres Entrelazadas logró reunir información, experiencias y emociones en torno a un tema que suele quedar en segundo plano. Porque cuando una enfermedad irrumpe en una familia o en un círculo cercano, la atención suele concentrarse en el diagnóstico, los tratamientos y la recuperación. Sin embargo, quienes acompañan también atraviesan un proceso que puede modificar sus rutinas, sus vínculos y su bienestar.

La reflexión propuesta por Hechem apuntó precisamente a ampliar esa mirada: reconocer que el cuidado necesita de la presencia, pero también de la escucha; que el amor no impide el cansancio y que pedir ayuda no significa querer menos a la persona que se acompaña.

En ese camino, una de las ideas compartidas por la profesional en la entrevista previa cobra especial significado: “En el comienzo y en el final de la vida no nos sirve lo que no sea un abrazo, una palabra, una mano, una mirada”.

Al finalizar la tarde, quedó la sensación de haber compartido algo más que una charla. En una sede colmada, las voces, las historias y la escucha construyeron un espacio en el que cada persona pudo llevarse una pregunta, una reflexión o una herramienta para mirar de otra manera sus propias experiencias.

En el marco de Octubre Rosa, Mujeres Entrelazadas volvió a poner sobre la mesa una dimensión fundamental de la salud: la importancia de acompañar a quienes atraviesan una enfermedad, sin olvidar a quienes están a su lado. Porque cuidar al que cuida también es reconocer sus necesidades, darle lugar a su palabra y recordarle que no tiene que poder con todo, todo el tiempo.

Mujeres Entrelazadas junto a Hechem, pisquiatra y psicooncóloga