Una esquina, una calle, una persona que pasa o un detalle que casi nadie advierte. Así mira y fotografía General Villegas Natalia Tanino, quien fue seleccionada para participar de “Momentum”, una exposición de fotografía callejera en blanco y negro que se inaugurará este viernes 6 de noviembre en Junín. Llevará cinco imágenes de la ciudad y vivirá su primera experiencia en una muestra presencial fuera del distrito.
General Villegas también se puede contar en imágenes. En sus calles, sus rincones y sus escenas cotidianas hay historias que muchas veces pasan inadvertidas, pero que Natalia Tanino consigue descubrir a través de la fotografía. Ahora, esa particular manera de mirar la ciudad llegará a Junín, donde cinco de sus trabajos formarán parte de una exposición colectiva.
La fotógrafa local fue seleccionada para participar de “Momentum: Fotografía callejera en blanco y negro”, una propuesta del Museo Ambulante Fotográfico que se inaugurará este viernes 6 de noviembre, a las 20 horas, en Cluster Junín.
La muestra reunirá a nueve expositores de distintos lugares, con fotografías, una instalación y proyecciones. La entrada será libre y gratuita, por lo que estará abierta a toda la comunidad.
La participación de Natalia tendrá un sello bien villeguense: las cinco fotografías elegidas fueron tomadas en General Villegas. Son imágenes callejeras en las que aparecen personas, espacios y situaciones capturadas casi al paso, con esa espontaneidad que caracteriza al género.
“Son fotos que yo tenía, que voy sacando a la gente, o cosas, así que hay en la multitud. Cinco de esas fotos fueron elegidas”, contó en Actualidad.
De las redes sociales a una exposición presencial
La oportunidad llegó a partir de una convocatoria anterior del Museo Ambulante Fotográfico, en la que Natalia había participado con dos fotografías sobre el verano. Aquellas imágenes fueron seleccionadas para integrar una galería virtual y permitieron que las organizadoras conocieran su trabajo.
Tiempo después, una de ellas, fotógrafa de Pergamino, y otra de Junín volvieron a contactarla. Habían visto sus publicaciones y le propusieron enviar imágenes para una nueva convocatoria, esta vez dedicada a la fotografía callejera en blanco y negro.
“Me mandaron un mensajito preguntándome si quería enviar cinco o seis fotos. Habían visto mis fotos, les habían gustado y yo no había propuesto nada. Así que dije: bueno, dale”, recordó.
Después de enviar el material, pasó algunas semanas sin novedades, hasta que recibió un correo electrónico con la confirmación de su participación.
El encuentro reunirá a fotógrafos de distintos puntos de Buenos Aires y de la provincia, entre ellos representantes de Bragado y dos venezolanos que actualmente viven en Buenos Aires. Aunque ya tuvieron un primer acercamiento virtual, el viernes será la oportunidad de conocerse personalmente.
Para Natalia, la experiencia representa un paso importante: será la primera vez que exponga presencialmente fuera de General Villegas. Hasta ahora había participado de una propuesta virtual.
Una cámara para descubrir lo que pasa inadvertido
La fotografía acompaña a Natalia desde chica. Primero fueron las cámaras de rollo y aquellas pequeñas digitales que le permitieron comenzar a experimentar. Sin embargo, hubo un momento en el que esa afición empezó a transformarse en algo mucho más significativo.
Fue durante la pandemia. En aquel tiempo, cuando las calles de General Villegas estaban prácticamente vacías, comenzó a salir a fotografiar esos espacios. Vive en el centro de la ciudad y encontró en la cámara una manera de registrarla y mostrarla diferente a lo que se mostraba.
También participó de una convocatoria del Museo Histórico Regional para una edición de La Noche de los Museos.
En paralelo, atravesaba una situación familiar muy difícil por la enfermedad terminal de su mamá. La fotografía se convirtió entonces en un refugio, una actividad que le permitía encontrar un momento de tranquilidad y concentrarse en otra cosa.
“Se trataba de tener algo para hacer. Y ese algo era la fotografía, así que eso me ayudó un montón. Después se hizo un vicio”, contó.
Hoy, esa pasión forma parte de su manera de recorrer la ciudad. Natalia reconoció que camina mirando permanentemente a su alrededor, imaginando encuadres y buscando escenas que puedan convertirse en una imagen. A veces pasa varias veces por el mismo lugar hasta que encuentra el momento indicado para fotografiarlo.
También realiza un taller de fotografía creativa que le permite explorar nuevas posibilidades. Las consignas de las clases la llevan a descubrir que prácticamente cualquier elemento puede convertirse en una imagen interesante, incluso un conjunto de objetos desordenados.
En ese proceso aprendió a no descartar fotografías apresuradamente. Algunas que inicialmente no le convencían vuelven a sorprenderla cuando las observa tiempo después.
La belleza de las pequeñas cosas
Hay una idea que atraviesa su trabajo: mostrar aquello que los demás no siempre ven.
Durante la entrevista compartió el ejemplo de una fotografía de un fresno que se pone amarillo en una esquina de General Villegas. La luz que ilumina el árbol desde abajo genera una escena particular, una belleza cotidiana que puede pasar desapercibida para quienes transitan habitualmente por el lugar.
“Hay muchas cosas que son invisibles a los ojos de los demás. Cuando vos mostrás la foto se hace visible”, explicó.
Pero su objetivo no se limita a conseguir una imagen estéticamente atractiva. Natalia busca que cada fotografía despierte algo en quien la observa: un recuerdo, una sensación, una emoción o simplemente una nueva forma de mirar aquello que conoce.
“Cuando estoy mostrando fotos y te genera algo, sea lo que sea, yo ya gané. No me importa ni venderla ni exponerme en el mundo. Lo que quiero es que genere algo, algún sentimiento con esa foto”, sostuvo.
Por ahora, toda la expectativa está puesta en Junín. Allí, cinco fotografías tomadas en General Villegas compartirán espacio con las obras de otros nueve expositores.
Será una oportunidad para que el trabajo de Natalia trascienda las redes sociales y llegue a nuevos espectadores. Y también para que, a través de su cámara, algunos rincones de nuestra ciudad puedan ser descubiertos por quienes quizás nunca estuvieron aquí.

