Horacio Volpe, integrante de la Mesa Agropecuaria de la Fundación Alem, cuestionó el destino de los recursos recaudados a través del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y reclamó una mayor inversión en mantenimiento vial. En un escrito titulado “El impuesto que pagamos todos y no vuelve en rutas”, sostuvo que el aumento de la carga tributaria sobre los combustibles no se tradujo en mejoras en la red de caminos.
El planteo corresponde al autor, al igual que las cifras, estimaciones y valoraciones que fundamentan su posición. Volpe vinculó el cobro del tributo con el deterioro de las rutas y afirmó que la situación responde a una decisión sobre la asignación de los recursos: “No es un problema de falta de recursos. Es un problema de prioridades”.
El peso de los impuestos en el surtidor
Según los datos citados por Volpe, en septiembre se comercializaron en el país 1.403.856 metros cúbicos de combustible, equivalentes a unos 46,8 millones de litros diarios. Sobre esa base, calculó el aporte que realizan los consumidores cada vez que cargan nafta o gasoil.
Como referencia, señaló que, en un litro de gasoil de $2.571, unos $264 correspondían al ICL y al impuesto al dióxido de carbono. A partir de un promedio de $264 por litro aplicado al volumen de ventas mencionado, estimó una recaudación cercana a los $370.000 millones mensuales y proyectó unos $4,44 billones anuales.
Esos montos constituyen una estimación del autor, construida a partir del consumo y del valor tributario que tomó como referencia.
Volpe también sostuvo que el incremento del impuesto por litro se produjo en un escenario de retracción de las ventas. Según su presentación, entre enero y agosto de 2026 el consumo cayó un 2% respecto del mismo período de 2025 y casi un 10% frente a 2023. “La gente carga menos porque no le alcanza, pero paga más impuesto por litro”, expresó.
Los cuestionamientos por el financiamiento vial
En su escrito, Volpe recordó que el ICL fue creado por la Ley 23.966, sancionada en 1991, y mencionó entre sus destinos el financiamiento de infraestructura, las transferencias a provincias y las obras hídricas.
El integrante de la Fundación Alem afirmó que el 28,58% del ICL debe destinarse al Fideicomiso de Infraestructura de Transporte. También señaló una ejecución del 32,7% por parte de la Dirección Nacional de Vialidad, aunque su presentación no precisó el período ni la base presupuestaria utilizada para ese porcentaje.
De acuerdo con la comparación expuesta por el autor, la recaudación real del impuesto creció un 91% desde 2023, mientras que el gasto real en vialidad cayó un 82,3%.
Un reclamo por el estado de las rutas
Volpe describió rutas con pozos, banquinas sin mantenimiento y vegetación que dificulta su conservación. En ese contexto, cuestionó que el esfuerzo de los contribuyentes no tenga, a su entender, una contrapartida visible en infraestructura.
Su reclamo incluyó a productores agropecuarios, transportistas, remiseros, docentes y trabajadores que necesitan desplazarse diariamente. “Nadie les devuelve en asfalto lo que les sacan en el surtidor”, concluyó.

