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lunes, 13 julio, 2020

El uso profesional de las agroTIC´s: Algo más que mapas de colores / Por Martín Destéfano*

                                                                   “Realizar la operación adecuada, en el lugar                                               adecuado, en el momento adecuado, de la manera adecuada y en la cantidad adecuada”.

“Se necesita disponer de múltiples
capas de información y sobre todo secuencia
temporal de las mismas: La variabilidad
temporal, la variabilidad espacial y la interacción
entre ambas, son factores que influyen en los
resultados de los tratamientos.
La información de un solo año resulta de valor
muy limitado para estrategias de manejo por
ambientes a mediano o largo plazo”.

“Ninguna de las soluciones mágicas que existen
en el mercado, de preprocesamiento, caja negra,
plug&play o bigdata para ayudar a los
productores a ´dibujar´ sus mapas y crear sus
propias prescripciones han sido confiables.
Con el interés de producir algo vendible y que
funcione sin demasiado análisis, las empresas
han desarrollado programas poco sólidos, que se
ofrecen de un modo cerrado, simplificando en
exceso el procesamiento y desestimando la
invaluable participación del productor y su
técnico de campo en la confección y análisis de los
mapas, quienes mejor que nadie conocen sus
ambientes”.

¿QUÉ ES?

Básicamente, reemplazar el antiguo manejo de los campos de forma uniforme por un manejo específico que contemple las características particulares de las diferentes zonas que lo componen. Dicho manejo se ve facilitado gracias a la masificación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Agricultura (agroTIC´s) que permiten la adquisición de datos sobre el estado de los cultivos en sus distintas etapas, el procesamiento de esos datos, el tratamiento de la información resultante para la toma de decisiones y la ejecución a campo del tratamiento diseñado.

¿POR QUÉ?

Porque si bien todo productor sabe que sus campos no producen exactamente lo mismo en toda su superficie; hoy, gracias al apoyo de las agroTIC´s, se pueden cuantificar esas diferencias en la productividad, medir la magnitud de dicha variabilidad y tratarla de forma específica. A diferencia del pasado, disponemos de GPS, drones, satélites, monitores de rendimiento, sensores de suelo y cultivos, equipos de dosificación variable y modelos estadísticos de simulación.

¿PARA QUÉ?

Para aumentar los rendimientos promedio, disminuir los costos y reducir el impacto ambiental minimizando los efectos de la contaminación: mejorando y haciendo cada vez más precisos y eficientes los procesos del campo.

¿CÓMO?

En nuestros sistemas productivos, mediante el suministro variable de insumos agrícolas dentro de los “ambientes” que componen un “lote”. Entendiendo por “insumo agrícola” a las semillas, fertilizantes, enmiendas, agroquímicos, riego, etc. Y por “ambiente” a los sectores del lote que comparten ciertas particularidades: tipo de suelo, topografía, limitantes físicas y químicas, profundidad y calidad de napa; y que, por lo tanto, tienen un mismo potencial productivo y las mismas necesidades. Dichos sectores son previamente definidos considerando su variabilidad espacial y temporal.

ETAPAS

-Adquisición de datos: Para identificar correctamente patrones de rendimientos y separar las causas naturales que los condicionan se debe contar con información de muchos años, y diversos tipos de datos, además de los mapas: índices verdes, índices de agua, altimetría, mapas de suelo, mapas de conductividad. Y toda fuente debe ser cuidadosamente seleccionada, considerando la fenología del cultivo en la fecha de los índices, las distintas variedades o fechas de siembra dentro del lote, los tratamientos diferenciales, ocurrencia de granizo sectorizado, heladas, incendios, etc.
-Interpretación: Se requiere capacitación y experiencia para poder discernir por qué un cultivo responde de una forma u otra en distintas partes del lote; qué variables juegan a la hora de definir los rendimientos, o como impactan las diversas condiciones climáticas y las características de los suelos. La primera decisión es si continuamos haciendo un manejo uniforme del campo o si, por la magnitud de su variabilidad recomendamos hacer un manejo diferenciado.
-Ambientación: Es la tarea más compleja: determinar cantidad de ambientes presentes en un lote y realizar una caracterización detallada de los mismos.
-Prescripción: Es un mapa que se confecciona mediante el uso de GIS (Sistemas de información geográfica) que será reconocido e interpretado por las computadoras de la maquinaria agrícola (sembradora, fertilizadora, pulverizadora), donde se indican los límites precisos de los ambientes y las dosis de insumos que se aplicarán en cada uno de ellos.
-Ejecución a campo: Necesitaremos utilizar equipos que dispongan de Dosificación Variable, que se autorregulan para modificar las dosis de aplicación de acuerdo con la prescripción cargada.

ERRORES COMUNES

-Realizar una prescripción basándose solamente en un mapa de rendimiento, un índice verde, o a través de una plataforma comercial. Considerar solo uno de los múltiples comportamientos aporta muy poco para anticipar posibles escenarios.

-No contemplar las variaciones debidas al manejo (eventos aleatorios que ocurren en parches pequeños) al incluir una capa de información: fallas de siembra, fallas en el establecimiento del cultivo, fertilización desuniforme, daños de herbicidas, daños en rodeos por enfermedades o insectos.

-Utilización de mapas de rendimiento sin procesar: Para tener utilidad estadística, todo mapa requiere ser “limpiado” previamente (errores de sensores de flujo y humedad de granos, errores debidos a la georreferenciación y al movimiento de la cosechadora, errores de operario, errores de datos por variación en el ancho de trabajo, por datos registrados en “vacio”, etc).

-Prescindir de análisis de suelo. Se debe contemplar la oferta y demanda de nutrientes en forma integrada a la hora de generar una prescripción de fertilización con dosis variable. En varios estudios se observó que los sitios con mayor rendimiento no son necesariamente los sitios donde hay que fertilizar más. Se ha comprobado una independencia entre el rendimiento y la dosis óptima económica de fertilizantes a aplicar. Cada ambiente distinto se debe analizar de forma individual y tratar en función de sus características, independientemente del contexto.

NUESTRA ZONA

Considerando la gran heterogeneidad y complejidad de los suelos de nuestra región es evidente que un manejo que contemple dicha variabilidad presentará grandes ventajas sobre un manejo espacialmente uniforme.
En nuestras rotaciones típicas, los cultivos donde mayor impacto tiene el uso de esta tecnología son las gramíneas (trigo, cebada, maíz, sorgo), por su alta demanda de nitrógeno, por la magnitud en costos de dicha fertilización y por la gran variabilidad entre años de ese nutriente en el suelo, lo que obliga a ser eficientes y precisos en su diagnóstico y dosificación por ambiente y por campaña.
En el caso puntual del Maíz, tiene también un impacto importante, productiva y económicamente, la densidad variable de semillas por hectárea. Dado el costo de dicho insumo. Podemos variar entre 50 y 90 mil semillas entre ambientes, buscando explorar los potenciales particulares de cada uno, elevando los rendimientos promedio y reduciendo significativamente el costo de semillas.
En cuanto a la Soja, es importante desde el punto de vista del fosforo, pero con un impacto menor ya que, en este caso, son estrategias de largo plazo. La oferta de dicho nutriente para el cultivo varia poco con el clima, el suelo y entre campañas. Dado que su variabilidad es más espacial que temporal, en este caso la utilidad sería detectar ambientes con dotaciones bajas de fósforo, y diseñar estrategias de recomposición puntuales para homogeneizar la oferta de dicho nutriente a nivel de lote.

OTROS USOS

Esta tecnología no solamente se aplica a la producción de granos. Su uso tiene gran potencial para planteos ganaderos: a la hora de definir ambientes de distinta aptitud forrajera en campos bajos (salino-sódicos, anegables), definir áreas de aptitud para producción de silo y pasturas de alta calidad en feedlots y tambos. Predicción del momento de reingreso a parcelas en sistemas de pastoreo rotativo.

También es de gran utilidad para definir áreas forestales (garantizar estas inversiones), y de otras actividades intensivas: frutícolas, hortícolas. En determinados casos, como en los cultivos arbóreos y frutícolas, se llegará en breve al manejo de las explotaciones a nivel de planta individual.

CONCLUSIÓN

Antes de incurrir en el uso de estas tecnologías hay que comenzar revisando las labores habituales de SIEMBRA: mejorando densidades logradas, disminuyendo los desvíos; de PULVERIZACIÓN: con manejo de umbrales por cultivo; mejorando momentos, mezclas y dosis a aplicar de cada producto. Y de COSECHA: regulando adecuadamente la máquina de acuerdo a la situación de cada lote; calibrando, midiendo pérdidas y corrigiendo errores durante el trabajo.

 

* Martín Destéfano es Ingeniero Agrónomo Martín (MP 4-0402) de Rufino, asesor privado y especialista en Agricultura de Precisión.

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