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viernes, 2 diciembre, 2022

Emilia Lorenzo presentó su libro «Las Crónicas de un desinteresado: En el Fin del Mundo»

El viernes 30 de septiembre a la tardecita, se presentó en el Museo Carlos Alonso, Emilia Lorenzo presentó su libro «Las Crónicas de un desinteresado: En el Fin del Mundo» acompañado por un par de obras sobre el cuento, de Agustina Coppari.
Emilia Lorenzo contó la forma en que su cuento fue mutando como ella. «A este libro lo empezó Lorenzo, pero lo terminó Emilia», enfatizó la joven que a principios de este año se sometió a una operación de reasignación de sexo.
Gran parte de las batallas de esa historia de ciencia ficción y fantasía, está atravesada por el amor, el desamor y su propia guerra interna.
El entorno de la presentación de las crónicas fue enriquecido por la música introspectiva y mágica de Gonzalo Navarro y el cierre con La Vanguardia de Puig, para una Perfidia en clave de vuelo.

Fue Cecilia Jaurena, su hermana, quien nos introdujo en la obra de Emilia, «una historia de amor en un mundo apocalíptico. Una historia de ciencia ficción que se parece mucho a la realidad: personajes que se enfrentan al dolor, al rechazo y a la muerte pero sin embargo siempre hay algo que los mantiene en pie: una mirada, una palabra lejana, un recuerdo.»

Es, para Cecilia «un antihéroe resiliente que atraviesa la muerte y muta, se transforma, se hace a sí mismo, se elige y se nombra.»

Ana Méndez, en un prólogo presente, relató entre palabras que en un mundo a punto de explotar y ante la decisión de salvar a un grupo de elegidos «algunos optan por un falso paraíso. Otros, como el protagonista, deciden intentar sobrevivir y por saber la verdad. Si hay que morir, quiere morir sabiendo la verdad.»

«Emily (la protagonista) ya decidió que no quiere el falso paraíso» porque «su mayor anhelo es que la humanidad regrese y pueda encontrarse con un sujeto, con quien se pueda entrar en diálogo», cerró Ana.

La propia Emilia, entre una delgada línea de spoilear su libro y la ansiedad por contar cuánto hay de su propia transformación, se juega todo. «Lo mío es la fantasía», y lo dice con contundencia. Porque ella misma creó cada personaje, lo dibujó, lo hizo interactuar y lo deconstruyó para que en poco más de cien páginas, hubiera una historia con un desenlace, que sin ninguna duda, es un interrogante para los lectores.