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miércoles, 21 febrero, 2024

La falta de pericia política que puede costarle cara a Milei | Por Santiago Urchipía*

De los gobiernos que recuerdo este es el que más errores no forzados ha cometido en tan poco tiempo, dilapidando el capital político que le concedió el plebiscito más importante, que fueron las elecciones.

No conforme con el estrepitoso fracaso de la Ley Ómnibus, ahora mete por la ventana un proyecto para retrotraer la IVE al estado actual.

Me gustaría saber en números cuánto destina el Estado a estas prácticas. Porque posiblemente nos estamos rompiendo los cuernos por 2 mangos. Ahora bien, el IVE es un debate que trasciende pertenencias partidarias y profundiza grietas. Me parece inoportuno y un total desatino traer estas discusiones ahora, claramente hay cosas más urgentes. Otro error no forzado.

Si se pretendiese gobernar a través de plebiscitos -que encima, en algunos casos no son vinculantes-, hay que tener MUY en cuenta que no es gratis, ni barato hacerlos. Es gasto fiscal, a mi manera de ver, inútil. (https://www.lapoliticaonline.com/politica/el-plebiscito-que-quiere-milei-costaria-mas-de-50-mil-millones/)

Si se pretendiese gobernar a través de DNU’s, generaría un quiebre institucional importante, rompería la posibilidad de llegar a acuerdos, porque de todos modos terminaría haciendo lo que le plazca. Terminaría agravando la ya inexistente «seguridad jurídica» que atrae inversiones. Peronistas y Kirchneristas a no rasgarse las vestiduras porque quien ostenta el record de DNU’s desde la vuelta de la democracia es Néstor (https://www.ambito.com/politica/ranking-dnu-cual-fue-el-presidente-que-firmo-mas-decretos-necesidad-y-urgencia-n5904673).

Por último, y citando a un profesor de historia, no se puede comer a un elefante de un bocado. Sin dudas la Ley Ómnibus traía cosas buenas y otras no tanto. Cosas que el compromiso electoral implicaba y otras que nada tienen que ver con eso.

Nadie en estas circunstancias, con las heridas electorales aún sangrando, firmaría un cheque en blanco a favor del Presidente, por más benévolo y republicano que quiera ser.

Entonces, ¿por qué no se aprende de los errores, se limpia la tierra de las rodillas del tropezón y toma la iniciativa promoviendo las leyes separadas por tema? Creo personalmente que son necesarias y urgentes reformas educativas, laborales, en materia de alquileres, en materia electoral, entre tantas otras. Las reformas necesarias en materia fiscal implicarán necesariamente una férrea negociación (aunque inexplicablemente no guste el término) o consenso con los gobernadores, porque el gobierno nacional le debe a las provincias y porque todos querrán llevar agua a su molino.

Es hora de que de una vez por todas tengamos un gobierno a la altura de las circunstancias, que por cierto no son nada fáciles.

* Santiago Urchipía es abogado y militante de la Unión Cívica Radical.