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General Villegas
lunes, 20 septiembre, 2021

La hidroponia como elección, entre la contaduría y la abogacía

Son jóvenes profesionales y ahora emprendedores. Ella es de Piedritas, él de Victorica. «Fuerza Natural», así se denomina este proyecto en el que están trabajando para, en octubre según prevén, comenzar a cosechar. ¿El objetivo? Comercializar el producto en las verdulerías de la zona.

 

Una importante estructura llama la atención a quienes circulan por la Ruta 33, a unos 5 kilómetros de Piedritas. Se encuentra en un establecimiento rural y, ante la curiosidad, se supo que se trata de un emprendimiento de jóvenes interesados en el cultivo hidropónico.

Leticia Chapado, contadora, es oriunda del pueblo que pertenece a nuestro distrito. Alexis Gualpa, abogado, es de Victorica (La Pampa). La pandemia y el encierro en un departamento en Santa Rosa, donde vivían, hizo que decidieran cambiar su estilo de vida.

Se mudaron a la localidad donde Leticia tiene su familia y apuestan a este proyecto, que irán alternando con sus profesiones. El objetivo es comercializar los productos. Por el momento comenzarán con lechuga en diferentes variedades, pero la idea es -a futuro- ir sumando otros productos.

«La hidroponia es básicamente el cultivo sin suelo, en agua. Se hace un sistema a través de caños, en una mesa que puede ser de hierro o de madera. El agua recircula y va regando de manera automática a los plantines», explicó Alexis.

Y agregó que «lo novedoso de esto es que no es en tierra, no hay que agacharse. La producción está a alrededor de un metro de distancia del suelo y esto hace que quien trabaja pueda hacerlo erguido, recto, que no duela la espalda».

«Otra de las ventajas es que no necesitamos grandes extensiones de tierra -continuó-. Por ejemplo, la estructura que tenemos en el invernadero es de 44 x 7 metros. Son 315 metros2 y ya es algo muy grande, porque es un invernadero especial para hidroponia. Tiene 5 metros de alto, con dos ventanas; y es para la producción de lechuga».

La estructura es de acero galvanizado, está recubierta por polietileno (una especie de plástico bien grueso), «primero por una cuestión climática, para que soporte los vientos. Y en lo que hace al plástico es especial, sólo deja pasar los rayos solares que la planta necesita, porque no todos los rayos del sol son los que necesita», siguió el joven.

Sostuvo que «es algo innovador» que, reconoció, «lleva mucho trabajo minucioso de todos los días porque, además, el trabajo no se hace sólo con agua, sino que es agua con solución nutritiva. Son trece nutrientes. Si la planta estuviera en tierra la tomaría de allí, pero nosotros se lo damos de manera artificial por este sistema».

Y siguió con el detalle de la estructura, que «tiene una malla antigranizo, media sombra al 35%. Otra cuestión no menor es la calidad del agua. Si bien se sabe que Piedritas tiene una calidad muy importante en la zona, en lo que hace a la producción de hortalizas verdes no reúne las condiciones para la producción».

Debido a ello, los jóvenes instalaron una planta de ósmosis, lo que hace que se cuente con un agua «de ultra mega calidad y nosotros, a partir de ahí, midiendo la conductividad eléctrica y el PH, le ponemos los nutrientes y regamos. Lo más importante de esto es el cuidado del agua, porque es un sistema cerrado, donde recircula; y entonces no perdemos agua», explicó Alexis.

Hidroponia significa trabajo en agua. «Es a través del agua, por un medio inerte. El que en este caso usamos es una espuma fenólica, una especie de goma espuma, donde va la semillita y la regamos», comentó.

Leticia contó que la idea surgió en plena pandemia, mientras residían en Santa Rosa, La Pampa. «Ale arrancó un poco con este proyecto. Me habló de lo que era el cultivo hidropónico, mezclarlo con la profesión como otra salida laboral y distinta a nuestros trabajos. De a poco nos fuimos metiendo en tema, me fue convenciendo, en diciembre tomamos la decisión de mudarnos a Piedritas, en enero estábamos instalados acá y en febrero arrancamos con la inversión del invernadero, al que aún seguimos incorporándole cosas».

«Estuvimos un año encerrados en un departamento y la verdad que eso produjo un click importante. No tenés patio, no tenés tierra, no salís nunca; y queríamos cambiar un poco el estilo de vida. Leticia extrañaba también a su familia, a la que agradecemos especialmente. A Néstor y Adriana que nos apoyaron desde el primer día en todo. Nos sentimos super cómodos en el pueblo», acotó Alexis.

¿Qué se puede cultivar?

Leticia: En principio todo lo que es hortalizas. Las mesas tienen 10 metros de largo, tienen agujeros y en cada uno de ellos va una planta. Si bien puede hacerse todo lo que es hortalizas de hojas, nosotros empezamos con lechuga. Se puede hacer albahaca, rúcula, acelga. Y hay otro tipo de cultivos hidropónicos, como por ejemplo de tomates, que también es con agua pero lleva más cantidad de sustratos. En cambio, en el cultivo de hortalizas no necesitamos sustrato para sostener la planta.

Alexis: Lo que pasa que en producciones como frutilla o tomate, necesitás una estructura mucho más grande y tienen otros cuidados, porque hay otra cuestión, que son los problemas que puede generar, por ejemplo, una mala calidad de agua, o que el sol pase a las raíces de las plantas. Por eso nosotros tenemos caños especiales importados de Brasil que no son de PVC, sino de polietileno de alta densidad que permite que no pasen los rayos ultravioletas y, de esa manera, la planta no se enferma, no tiene hongos ni algas. En cambio, en otros tipos de cultivos, los problemas y las enfermedades son otros. Por eso en principio trabajamos con lechuga en diferentes variedades, como crespa y mantecosa; y agregaríamos rúcula, albahaca; y en un futuro lejano tal vez nos animemos a la frutilla y el tomate.

¿Cuál es el objetivo que tienen?

Leticia: Queremos vender como mayoristas a las verdulerías. Empezar por los pueblos, para que prueben el producto. Ya nos han llamado verduleros de Bunge y Piedritas para comercializar la producción. Vamos a poder abastecer bien a las localidades con este invernadero.

¿Y cuándo estaría la posibilidad de realizar la primera venta?

Leticia: Nosotros esperamos poder terminar dentro de una o dos semanas las conexiones de agua, que es lo que nos está faltando. Y de ahí empezar a producir. El ciclo (desde el plantín hasta la cosecha) lleva dos meses, así que en ese tiempo estaríamos probando.

Alexis: Es probable que en octubre estemos en la primer cosecha.

Cada uno tiene su profesión. ¿Se arreglarían entre los dos para trabajar en el invernadero?

Leticia: En principio nos podríamos arreglar los dos. La idea es hacer media jornada y media jornada, o como se pueda. Para un invernadero así dos personas está bien. Serían cuatro horas de trabajo cada uno.

La elección del lugar, a metros del ferrocarril, ¿fue por conveniencia o porque el terreno presentaba las mejores posibilidades?

Leticia: El terreno que nos ofreció mi papá era ese, el de la entrada. Después que lo decidimos vimos que teníamos la salida a la ruta a dos pasos, entonces la comercialización va a ser más fácil.

¿El emprendimiento tiene algún nombre en especial?

Alexis: Lo llamamos «Fuerza Natural», cultivo hidropónico Piedritas.

Para cerrar, el joven destacó que «este es un producto de calidad, novedoso, muy distinto a la lechuga tradicional. Lleva también una educación por parte de los consumidores y del público, atento a que por ejemplo a la lechuga que viene de Santa Fe, Mendoza o La Plata, le cortan la raíz y la planta está muerta. En cambio nosotros vamos a vender un producto vivo, con lo cual tenemos que buscar en las verdulerías un espacio para un mini invernadero chiquito en agua, lo que haría que nuestro producto dure entre diez y catorce días, sin ningún tipo de problemas. A diferencia de la lechuga de tierra, que en unos días se pone fea. Lo mismo para el caso de los consumidores, ya que cuando la lleven a su casa tienen que ponerla en un poco de agua. A medida que pase el tiempo la idea también es brindar folletos y, de alguna manera, educar sobre este nuevo proyecto y cómo se debe cuidar la hortaliza en la casa».

Hablemos de hidroponia

Lenta y progresivamente, crece la tendencia de cultivo hidropónico, que tiene al agua como principal protagonista, y se destaca por ser una alternativa de producción eficiente y saludable.

Al ser un cultivo independizado de la tierra, todas las funciones se pueden hacer de manera artificial, ya sea dentro de balsas o tubos. Este sistema se puede producir en cualquier ambiente y esa es su principal ventaja.

La tendencia del sistema alternativo de cultivo se va expandiendo. La hidroponia es cosa seria y va instalándose cada vez más en el consumo ciudadano.

Si se lo compara con un cultivo tradicional, la hidroponia reduce hasta un 80% el consumo de agua y se evita la aplicación de fitosanitarios, ya sea para prevenir hongos, bacterias o malezas que afecten al cultivo y su desarrollo.

A su vez, los cultivos hidropónicos tienen más capacidad de concentración de vitaminas y minerales. Es decir, el cultivo crece siempre a máximas tasas, porque nunca se ve estresado por algunos factores adversos.

Según diversos especialistas, el hecho de cultivar mediante un sistema hidropónico habilita una mayor producción por unidad de superficie, permite una mayor eficiencia en el aprovechamiento de los recursos naturales, se reduce el uso de productos químicos y se expanden las fronteras productivas, posibilitando la producción en zonas no aptas para cultivos.

Muchos investigadores se entusiasman porque entienden que el sistema hidropónico presenta un potencial importante, pese a que aún no está totalmente desarrollado. Inclusive hay una suerte de colaboracionismo entre los emprendedores que se vuelcan a utilizar esta técnica. Involucrarse en el sistema hidropónico implica ir conociendo los avances tecnológicos y las posibilidades técnicas y económicas que se desprenden, para determinar su adopción masiva en diferentes niveles productivos.