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jueves, 6 agosto, 2020

Marcelo «Isoca» Aguilar: el arquero que no solo corría la liebre sino que, además, la atrapaba

«Ariel De Giorgi me metió un gol olímpico en la cancha de Atlético, pero el ‘Mono’ Bracciale nunca me pudo hacer un gol», recuerda -entre risas- Marcelo «Isoca» Aguilar, un arquero único y lleno de anécdotas.

 

Marcelo «Isoca» Aguilar conoció el fútbol de grande. Llegó a Sportivo y como en tercera no había arquero empezó a entrenar con ese objetivo. Luego de mucho esfuerzo y sacrificio no sólo alcanzó su sueño de convertirse en el arquero de la tercera, sino que llegó a ser el guardametas de la primera del Pulpo.

«Yo era muy rústico y fui emparejando algunas cosas, limando asperezas. Después estuve de suplente en primera, luego titular. La pasé muy bien. Entrenaba con mucho gusto y sacrificio. Quizás si era jugador de campo no hubiera jugado nunca, aproveché la oportunidad. Siempre hice todo con carisma y buena onda», cuenta «Isoca» durante una entrevista otorgada a OVACIÓN.

«Después estuve entre 6 y 12 meses de suplente, en un club donde nuca jugué y terminé en Sociedad Recreativa de Santa Regina. También estuve de suplente en Atlético», detalla Aguilar.

Correr y atrapar la liebre

El dicho popular «correr la coneja o la liebre» tiene un origen muy antiguo y se remonta a los primeros seres humanos primitivos y al trabajo que implicaba conseguir alimento: el hombre salía a cazar para dar de comer a su familia, y es por eso que el dicho se usa para representar una situación de hambre o la realización de grandes esfuerzos para obtener la comida (la liebre se utiliza como símbolo del deseado alimento, pues se trata de un animal apetecible y que da mucho trabajo atrapar).

«Isoca» Aguilar fue un arquero que -como tantos- «corrió la liebre» porque le demandó mucho esfuerzo y entrenamiento llegar a primera y limar ciertas asperezas en su juego; pero es el único jugador que logró atrapar una: «Una vez agarré una liebre en la cancha de Sportivo, entrenando. El ‘Gallego’ Arias era el DT. El club estaba económicamente mal. Había 40 cm de pasto en la cancha, hicimos calentamiento y apareció una liebre», comenta risueño Aguilar.

El fútbol y las amistades

«Cuando defendía el arco de Sportivo conocí mucha gente, muchos amigos y eso es lo más gratificante del deporte. Les mando un saludo extensivo a todos los arqueros que me conocen y que conozco. A los jóvenes les digo que le metan para adelante. Ayúdense entre los jugadores y apoyen al arquero», concluyó Aguilar.