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jueves, 1 diciembre, 2022

Mis recuerdos de los mundiales | Por Omar Emin*

«Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso» (Don Quijote de la Mancha)

«La existencia del equipo rival, complica mucho las cosas en el futbol» (Jean Paul Sartre)

El próximo Campeonato Mundial de Futbol se desarrollará en una fecha inusual ya que el verano en Quatar es bastante bravo, o sea que esta vez los futboleros de todo el mundo tuvieron que esperar mas de cuatro años, aunque ese tiempo se verá compensado en el menor tiempo que deberán esperar la próxima cita, programada para 2026.

Como ha ocurrido en ocasiones anteriores, la expectativa es bastante significativa, tanto desde lo deportivo como desde lo político, como forma de tapar (si es que ello fuera posible) nuestra realidad actual. Se desarrollan aquí, algunos recuerdos de mi memoria imperfecta.

El primer Campeonato Mundial del que tenga memoria fue el de Inglaterra en 1966 (primer Mundial transmitido en color), recordando haberlo escuchado en una radio armada por mi tío Mario Bogliolo que funcionaba de maravillas. Esa radio era usada por mi abuela María Navilli para escuchar a Donato Racciatti (una especie de Tarrago Ros, pero con onda itálica); Radio Colonia para aquellas noticias que no podían ser reproducidas por los medios de este país (una noticia muy recurrente en esos tiempos eran los rumores de golpe de estado); el programa Argentinísima conducido por Julio Maharbiz y otros de esa época. Por la diferencia horaria mi abuela estaba en el negocio familiar y yo podía disponer de la Radio para escuchar los partidos. Recuerdo haber escuchado Argentina – España (ganamos 2 a 1), Argentina – Suiza (ganamos 2 a 0), sufrí el empate y las patadas que decía el relator que nos pegábamos con los alemanes (0 a 0) y llegó el día, debíamos enfrentar al país anfitrión y con el marcador en blanco, Oscar Mas pegó un tiro en el palo que según los expertos, por la forma particular de los postes del estadio de Wembley, la posibilidad de que el balón rebotara hacia afuera como lo había hecho era casi imposible; mas tarde llegó el gol inglés y la tan comentada expulsión de Rattin que no se quería ir de la cancha y pedía un interprete (igual que muchos integrantes del servicio exterior …); se había sentado en el palco de la Reina, mientras los ingleses al grito de animals ! le tiraban chocolate que Rattin comía sin ningún problema. El árbitro de este partido – Rudolf Kreitlein -, fue tan puteado como Codesal años mas tarde.

Para el Mundial de México 1970, tenía grandes expectativas pero nuestros hermanos latinoamericanos se encargaron de dejarnos fuera de la clasificación, cosa que a la luz de los hechos posteriores (con el diario del lunes), tal vez era preferible antes de que nos llegara a tocar el Brasil de Pelé, Jairzinho, Tostao y compañía.

La próxima cita era Alemania 1974, este Mundial era el primero en el que había que conciliar el horario de los partidos con la asistencia al colegio, en mi caso secundario. En el primer partido Polonia nos pegó un baile respetable; de todas maneras el recuerdo central de ese campeonato fue el gol de Rene Houseman a Italia (1 a 1), en medio de la clase de Historia de la señora Rosa A. de Ionna (Pirula), gracias a una radio ingresada «de contrabando» al colegio, después le ganamos a Haití (4 a 1) y clasificamos a la siguiente instancia donde perdimos entre otros con Holanda (4 a 0). El cuento de Roberto Perfumo – unos años después -, fue que le decía al arquero Carnevali que no se apurara a efectuar los saques de arco, por temor a que «la naranja mecánica» nos metiera algunos goles mas.

Después de muchas discusiones y EAM ’78 mediante, comandados por el almirante Lacoste, organizamos nuestra Copa del Mundo, para la cual nos preparamos conscientemente en lo deportivo; contra los que han querido empañar a través de consignas políticas un logro deportivo de tal significación, las palabras de Ubaldo M. Fillol fueron: «los corners los descolgaba yo, no Videla». De ese Campeonato recuerdo el primer partido con Hungría, escuchado por radio porque ese día no se veía televisión (si, había días que no se veía, viste ?), la derrota ante Italia, en casa de mi abuelo Jacinto Bogliolo, en perfecto arrozado blanco y negro (ese día se veía un poco mejor), el golazo de Luque a Francia y el triunfo 2 a 0 sobre Polonia en Rosario (en un arrozado mas fino) y por supuesto el discutido 6 a 0 a Perú; esta vez bien por TV (en blanco y negro) en Mendoza adonde habíamos ido a ver el partido de Brasil contra Polonia al estadio. El día de la final – la que escuche por radio -, mucha gente aseguraba la bocha (no fuera cosa que ese día no se viera TV) y colmaba las instalaciones de los bares y estaciones de servicio de Rufino donde había una repetidora cercana (término muy utilizado en esos tiempos). Tiempo después pude fijar esos recuerdos en blanco y negro y mas tarde aún, en colores.

Transcurridos los cuatro años de rigor y en medio de la guerra del Atlántico Sur, en 1982, fuimos a España con un equipo soñado (al menos en los papeles); es decir los campeones del ’78, con el agregado de Maradona y Ramón Díaz. Empezamos a los tumbos desde el partido inaugural (derrota con Bélgica 1 a 0), pasamos a la segunda ronda sin pena ni gloria y nos tocaron en el grupo Italia y Brasil, chau!.

Para 1986, hacía un montón de años que la Selección no disputaba eliminatorias. El equipo del Dr. Bilardo no daba muestras de buen juego (como si eso garantizara resultado alguno), en algún momento los conspiradores que nunca faltaron en nuestro país, atropellaron al Gobierno Nacional (bastante debilitado por esos tiempos) e intentaron un reemplazo que finalmente (y felizmente) no pudo ser logrado. En esa época ya estaba trabajando y viajando bastante, por cuanto no me resultaba fácil poder ver los partidos; siempre recuerdo que el gol del empate contra Perú en las eliminatorias, que nos dio la clasificación definitiva, lo vi en un bar enfrente de la plaza de Cafayate, el mágico gol de Maradona contra Italia (1 a 1), lo escuché por radio mientras trabajaba en Buenos Aires, pude ver completo el partido con Inglaterra (dos Maradonazos) en General Villegas, medio salteado el partido con Bélgica (otros dos Maradonazos) en Buenos Aires y la final –llegando a Salta-, escuchando por radio el primer tiempo, el segundo tiempo en el televisor de un restaurant y después salir a festejar.

La próxima cita era Italia 1990 a la que llegamos como campeones y siempre la misma historia, en el partido inaugural «vacunados» (el fatídico día en que el doctor puso a Balbo, uno de los goleadores del campeonato italiano, de marcador de punta, bah ! … de 4, patentando a partir de allí la famosa frase que indica cierta desubicación «Como Balbo de 4», degenerado en «Balbo de arquero» o «Balbo de arquero suplente», gracias al ingenio popular); de todas maneras a puro penal nos fuimos abriendo paso, hasta que llegó el partido con Brasil. En ese partido se dio todo lo que un hincha en la previa de un partido importante, desea que ocurra; es decir ganar jugando mal, con un penal discutido, convirtiendo un gol faltando poco, que los contrarios jueguen mejor que nosotros y si es posible que se pierdan algunos goles, todo eso – excepto que no hubo ningún penal -, ocurrió en ese partido, coronado por el incidente del bidón con Branco (una obra maestra del doctor un poco reñida con el fair play, aunque nadie obligó a Branco a tomar del bidón). El partido con Brasil, un domingo, lo estábamos viendo en familia y apabullados por tanto baile en el primer tiempo, apagamos el televisor, hasta que alguien dijo «vamos a ver como van …» justo en el momento en que Maradona le daba el pase a Caniggia y gol !!!!; festejo como si hubiéramos visto todo el partido … chau Brasil. Para la final, el equipo estaba totalmente destrozado, aunque veníamos aguantando bastante bien, el que a penales mata… a penales muere, Codesal y la rpmqtrmp.

En 1994 el Mundial se jugaba en Estados Unidos, ya el técnico era Alfio Basile y los jugadores eran máquinas publicitarias (recordar las gorritas blancas con el logo de una conocida tarjeta de crédito), quizá esta fue la Selección mas marketinera que haya existido, entró al Mundial por el techo (desempate con Australia), en la eliminatoria fue humillada en el Monumental por Colombia (5 – 0) y todo era un bombo periodístico, sumado a que habían convocado (precio adelgazamiento severo) al ya decadente Maradona que dio positivo y no nos descalificaron porque Julio Grondona tenía un cargo importante en la FIFA y utilizó sus influencias. Todo totalmente olvidable.

La cita de 1998 volvía a ser en Europa, ahora Francia, fuimos con Daniel Pasarella de técnico, el pelo corto, orden, en suma un perfil distinto para encarar la competencia y nos fue de acuerdo con la calidad del equipo que habíamos llevado; perdimos con Holanda después de ganar el grupo y eliminar a Inglaterra por penales.

Con el advenimiento de la globalización, había que ampliar los horizontes y hacer prender el virus del futbol en países que habitualmente eran espectadores del gran mundo formado por Europa y América; estas circunstancias llevaron a que Corea y Japón (si, dos países!) organizaran una Copa del Mundo. Particularmente, cualquier manifestación deportiva de mi interés que se desarrolla en esa parte del mundo, me importa muy poco, fundamentalmente por la diferencia horaria, así que este Mundial no lo vi mucho y tampoco era para verlo porque dimos lástima, no pasamos la primera ronda, después de perder con Inglaterra y empatar con Suecia entre otros.

La próxima cita era europea (Alemania 2006), en este campeonato debutó Lionel Messi. Dirigidos por José Pekerman, luego de superar la primera ronda, perdimos con el país anfitrión, en los famosos penales «del papelito», donde el arquero alemán tenía anotado a que lugar pateaba cada jugador argentino; puede sonar complicado, pero les dio resultado.

Para 2010 y con algunos cambios, la dirección técnica de la Selección, le fue entregada a la generación del ’86. La designación recayó en Diego Maradona, volvimos a caer con Alemania, esta vez por goleada. Este Mundial fue el primero transmitido en HD.

En la previa de 2014 y con la dirección técnica de Alejandro Sabella en el Mundial organizado por Brasil, levantamos un poco la puntería y aunque no jugamos en gran nivel, llegamos a la final, otra vez con Alemania que le había propinado a Brasil la peor derrota sufrida en Campeonatos Mundiales.

El siguiente evento mundial se desarrolló en Rusia en 2018. Nos tocó el subcampeón en la zona y clasificando a la siguiente ronda, nos sacó el campeón. Esto de ninguna manera desvía la atención por el mal desempeño del equipo.

*Omar Emin es Licenciado en Administración y Contador Público. Colabora con Actualidad en temas fiscales, laborales y económicos. También suele compartir sus opiniones y semblanzas sobre deportes, educación, historia, política y viajes, entre otros temas de interés.