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domingo, 9 agosto, 2020

«No podés sacarte la camiseta de Boca y ponerte la de River, es una traición a la pasión del hincha»

A casi 35 años de la histórica patada de Passucci a Ruggeri, el «Tano» dialogó con OVACIÓN y recordó aquel episodio que quedó en la retina de la hinchada de Boca. 

OVACIÓN entrevistó a un auténtico ídolo Xeneize, campeón del Torneo Metropolitano del año 1981 junto a Maradona, Brindisi, Gatti, Mouzo, Morete, entre otros grandes jugadores, y recordado por la ya legendaria patada a Oscar Ruggeri (luego de que el «Cabezón» cambiara la azul y oro por la banda). Se trata de Roberto Aníbal «Tano» Passucci, un ex defensor que arrancó jugando de 10.

Se formó en Vélez. Allí hizo las inferiores durante seis años, pero cuando le tenían que hacer el contrato lo dejaron libre. «Siempre jugué de 10, carrilero por izquierda. En aquella época no había enganche. Estuve a punto de colgar los botines porque no tenía la oportunidad de jugar. Por suerte me fui a Flandria», comenta el «Tano».

En el Canario, que militaba en la B, estuvo en el año 1977. Iba como jugador libre de Vélez, pero de todas maneras fue al banco. «El equipo andaba bien y yo estaba preocupado porque no jugaba. Mi papá me dijo que me dedique a otra cosa. Fue lapidario. Como ‘Tano’ caliente que soy, eso me cargó los cartuchos. Le dije al DT -Pedro Mansilla- que si no jugaba no iba más y él me dijo que aguante. Esa semana se lesionó el 2, que era titular indiscutido. Se rompió el tobillo. El DT me preguntó si me animaba a jugar de 2, como hombre libre en el fondo, para cubrirles las espaldas al 6, al 4 y al 3. ‘¿Qué tengo que hacer?, le pregunté. Y me contestó: ‘Cuando la pelota los pase, sos vos el que tiene que llegar. Si estás de frente, la sacas jugando. Y cuando las papas quemen, revoleala. Eso es todo lo que tenés que hacer. Tu velocidad te va a resolver todos los problemas'», recuerda Passucci.

Así fue como comenzó a jugar de marcador central. De estar a punto de colgar los botines, pasó a tener una promisoria carrera como futbolista.

«Llegaba a todos los cierres. Para mi era una pasión cerrar, empezó a ser algo que me gustaba. Me gustaba llegar antes que los delanteros y revolearla. A los 20 años entendí que mi posición era marcador, cortador de juego y no creador. Ahí cambió la historia», sostiene.

Luego de un paso por Chacarita y Huracán, finalmente recaló en Boca Juniors, club al que sigue vinculado como cazatalentos.

En el Xeneize fue campeón el Torneo Metropolitano del 81 y todavía es recordado por los hinchas por aquel patadón a Ruggeri.

«Ruggeri se había ido a River. Él y Gareca habían llevado al plantel a un conflicto, por un problema de ellos. Empezaron a surgir diferencias. Yo fui uno de los que estaba en contra de Ruggeri. Ahí se rompió el grupo: él y Gareca se fueron a River como jugadores libres. En cuanto se presentó la oportunidad la aproveché. No podés sacarte la camiseta de Boca y ponerte la de River, es una traición a la pasión del hincha. Era imposible en aquella época. En ese momento sentí que me iban a meter preso, me tiré con las dos planchas para adelante. En el potrero, después de una patada así, te agarran a trompadas. La gente de River me puteaba y la gente de Boca me aplaudía. Nunca nos volvimos a juntar. La bronca era con Ruggeri, con Gareca no. El jodido es Ruggeri», contó el «Tano», evidenciando que «la pica» todavía perdura más allá del paso de los años.

Su último club fue el Vevey Sports de Suiza, aunque él considera que su retiro real fue en Unión de Santa Fe. «Ahí ganamos el ascenso, nada más y nada menos que contra Colón. La ciudad de Santa Fe no durmió esa noche. Esa final quedó en la historia grande del club. Yo era capitán de ese equipo», afirma Passucci.

Como DT dirigió a Leandro N. Alem, All Boys, Sportivo Trinidense (Paraguay) y Sportivo Luqueño (Paraguay).

Tuvo una experiencia como cazatalentos en el Benfica y eso le abrió las puertas de Boca. Ahora recorre el país buscando las promesas del fútbol y las estrellas del futuro que harán historia con el club de la Ribera. Tal y como lo hizo el «Tano».