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General Villegas
miércoles, 17 agosto, 2022

Reconocimiento al doctor Polito en Banderaló: «Si tuviera que elegir, elijo lo mismo»

El doctor Adrián Polito cumplió 40 años de residencia en Banderaló, pueblo en el que desarrolló su carrera como médico y también su vida personal. Llegó para trabajar y decidió quedarse; y este jueves fue agasajado en el Club Ingeniero White.

«Hace 40 años que decidí quedarme con mi familia en Banderaló, trabajando, así de sencillo», comenzó diciendo en el diálogo que mantuvo con Actualidad.

Así de sencillo y no tanto. Todos lo destacan y hablan de que, más allá del vínculo médico-paciente, tiene en cuenta al ser humano.

Es difícil separar lo profesional de lo personal cuando uno está en una comunidad pequeña y en relación directa con toda la gente, todos los días, porque el que está con vos en una comisión al otro día lo tenés en el consultorio; y el que festeja un cumpleaños y te invita, después te llama como paciente. Entonces, es difícil separar. Eso no quiere decir que sea complicado, al contrario. Establece una comunicación con la gente que en ciudades más grandes es imposible. Y eso hace que estos 40 años hayan pasado rápido; y pienso que si fue así es porque fueron buenos, se pasaron cómodos. También depende de la comunidad, yo solo no hubiera podido establecer ese trabajo y manejarlo de esta manera. Tuve que tener la ayuda y la disposición de la gente. Y esta es una comunidad muy afectuosa, de responder a las necesidades. Fue fácil teniendo una familia que a uno lo apoya, que estuvo de acuerdo en establecerse en una localidad chica, en otra época, porque hoy por ahí sería mucho más difícil. Hace 40 años atrás la cosa se manejaba distinto y no fue tan complicado. Fue muy agradable, hasta ahora.

Y en un momento también generó una revolución con las Flores de Bach.

Eso fue después, en el año ’91. Yo vine en el ’82. Después comencé con una medicina alternativa que sigo hasta el día de hoy. Nunca fue reconocida como un tratamiento habitual y como especialidad médica, pero fue y sigue siendo muy útil para muchos pacientes.

Pacientes que llegaban a Banderaló desde distintos lugares de la zona.

Sí, durante mucho tiempo atendí también un consultorio en Previsión Familiar, los domingos a la mañana. Utilizaba ese día para no faltar al trabajo acá. Y sí, venía gente de la zona.

¿Cómo fue para usted este reconocimiento que le hicieron en el pueblo?, teniendo en cuenta que en otros piden por un médico permanente, por ejemplo.

Yo creo que es necesario que haya alguien responsable en salud en todas las comunidades. Ante una emergencia, una situación que haya que resolver, el médico tiene que estar. Ese fue el criterio, creo que para que alguien se establezca en una comunidad chica lo tiene que sentir: tiene que estar a disposición de la comunidad, sea el día y la hora que sea. Yo pienso que tengo la suerte de ser quien va a ayudar a alguien; y no yo quien necesita que me vengan a ayudar. Ese criterio lo tuve siempre, sino no podés estar en una comunidad. Hoy las exigencias, presiones y posibilidades son otras. Es difícil para un médico joven establecerse en una comunidad chiquita, donde el rédito económico es distinto que en una ciudad donde puede haber especialidad o aparatología. Pero es muy lindo. Si tuviera que elegir, elijo lo mismo.

¿La expectativa se ve cumplida o superada, 40 años después?

Uno va cambiando la óptica en estas situaciones. Yo empecé a tratar de comunicarme con compañeros de estudio con los que nos separamos hace muchos años. Ubiqué a uno que vive en Villa Cañás, que es psiquiatra y con el que estudiábamos juntos. Me vine de Rosario y no nos vimos más. Hace 40 años que no nos veíamos. Hace poquitos días lo ubiqué, lo llamé y fui a la casa. Recordábamos que la expectativa cuando estábamos estudiando era formar una familia, tener una casa, un auto y, si podíamos, tomarnos unos días de vacaciones, que los chicos estudiaran; y ejercer la medicina, por supuesto. Las otras cosas son accesorias. Y lo conseguimos. Cumplimos con los objetivos. No superamos mucho más las expectativas, pero por suerte podemos vivir tranquilos.

¿Hay mucha ambición ahora?

Eso depende de cada uno. Creo que las condiciones cambiaron mucho ahora. Cuando yo estudiaba no pensaba nunca en viajar al exterior. Tal es así que no lo tengo en mis objetivos, jamás lo hice. Prefiero viajar en Argentina, porque no es lo que me llama la atención.

Habló de la importancia del acompañamiento de las comunidades…

Sin duda. Mucha gente a veces te pregunta ‘doctor ¿este fin de semana va a estar?’. Y ante la respuesta de que sí, te dicen ‘Ah bueno, me quedo tranquilo entonces’. Cuando uno se va a tomar las vacaciones, te dicen: ‘Uh… y si pasa algo’. Entonces, uno se da cuenta que la presencia, aunque a uno no lo necesiten, es necesaria. Si uno puede hacerlo, tiene que estar disponible. No hay otra alternativa. Después uno eso lo recibe en lo que pasó en la cena de este jueves, donde hubo afecto en serio. Nadie fue por compromiso. Todos los que estaban, estaban contentos. Y uno eso lo percibe.

Si tuviera que hacer un balance rápido. ¿Qué es lo más lindo de estos 40 años en Banderaló? ¿Y qué lo menos lindo?

Lo más lindo es que me han dado la posibilidad de estar con un montón de gente, en cualquier lugar y en cualquier momento. Yo puedo ir a cualquier casa a golpear la puerta y decir: vengo a almorzar, o a tomar mate. La gente se siente cómoda y yo también, sea en el lugar que sea. Lo más lindo es compartir con toda esta comunidad algunos años más, no se cuántos, pero seguramente algunos años más van a ser. Gente amiga, sincera, manejarnos con respeto, la confianza, el humor que siempre nos ha caracterizado. Siempre digo que me miman mucho, pero dicen que me lo merezco, así que gracias!. Y lo más difícil, sin ninguna duda, son las partidas definitivas de la gente que uno acompañó o acompaña habitualmente, todos los días. Cuando alguien se va no es un paciente, es un paciente con una relación muy estrecha. Entonces, es un poco doloroso. Es siempre lo más difícil de atravesar. Estas cosas a uno cada vez lo afectan un poquito más. Por ahora sigo, cuando venga otro lo acompañaré un tiempito hasta que se acomode y después se hará cargo de la situación.

El doctor Polito es respetado como médico y como persona…

Sí; y eso es importante. Yo no tengo problema con ningún club, con ningún partido político -por suerte-. Lo que se organizó este jueves salió desde Ingeniero, pero podría haber sido desde Juventud o desde la Sociedad Italiana. Por suerte me han aceptado muy bien.

Agradecimiento

Por último, Polito agradeció «a los colegas de General Villegas, desde mis comienzos hasta los que están hoy, porque ha sido importantísimo que me hayan acompañado a lo largo de todos estos años».