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General Villegas
miércoles, 20 octubre, 2021

Valeria Pennacino va por su segunda experiencia en el «Cruce Columbia»

La carrera consiste en cruzar la Cordillera de Los Andes, uniendo Argentina con Chile. Esta experiencia extrema atrae todos los años a cientos de atletas de todo el mundo. Un grupo de villeguenses dirá presente, entre ellos la Lic. en Nutrición Valeria Pennacino.

Del 2 al 7 de diciembre se llevará a cabo el Cruce Columbia 2021, una carrera cuyo objetivo es cruzar la Cordillera de Los Andes, uniendo Argentina con Chile. La distancia es de más de 100 kilómetros, divididos en 3 etapas. Valeria Pennacino, Lic. en Nutrición, ya corrió esta carrera y este año vuelve por otra experiencia única. No será la única atleta villeguense en hacerlo.

La competencia atrae a atletas de Argentina y de países como Brasil, Perú, Bolivia, Uruguay, Chile y Estados Unidos, entre otros.

Dado que la Cordillera de los Andes ofrece muchísimos pasos por donde unir ambos países, el recorrido cambia todos los años, manteniendo siempre marcos geográficos únicos en el mundo. Esta competencia extrema une el desafío deportivo con una experiencia única de contacto con la naturaleza. Los competidores deberán dormir en carpas y recorrer caminos que incluyen: montañas escarpadas, lagos de agua helada, nieve, barro, piedras y mucho frío en las altas cumbres.

«Todo el año me gusta hacer deporte. Entre gimnasio y salir a correr siempre estoy haciendo algo. Es la segunda vez que la voy a hacer. Esta modalidad es distinta a la primera que hice. En la primera, la carpa te la llevaba la organización pero te la armabas vos y la comida te la llevabas vos. Ahora no tenés que llevar nada. La organización te lleva las carpas, elegís con quién dormir o podés dormir sola. Además, hay un carpa grande los tres días del evento donde tenés la comida ya incorporada. Antes te llevabas tu hornito, tu cacerola, tu comida», explicó Pennacino.

Hay una enorme diferencia entre los atletas de elite y el resto, pero para la Lic. en Nutrición eso no configura un problema: «Yo voy a disfrutarla. Si hay un lugar lindo hacés  una foto o te sentás y comés algo. Lo disfrutás porque es lindo desde que arrancás hasta que llegás. No siempre tenés suerte con el clima: me ha tocado correr lloviendo, nevando, con frío o con un calor terrible. A mí las carreras de aventura me divierten: subís una montaña, bajás haciendo culipatín, metés los pies adentro de un lago o del barro. Es divertido», comentó.

Por supuesto que una competencia extrema de estas características no es para cualquiera y se necesita entrenamiento, buena alimentación e hidratación. «Es agotador de piernas y de cabeza. La primera vez que lo hice las ampollas eran terribles. Después vas aprendiendo y te vas acostumbrando. Ahí hay médicos que te curan. Todo depende del clima, del agua, de cómo te administres la comida. El primer día estás bastante bien y después pasan los días y se vuelve más dificultoso. Te duelen las piernas, caminás por piedras, metés el pie en el agua con mucho frío y eso también cuesta», expresó Pennacino.

La alimentación, factor clave

«Cuanto mejor alimentado y físicamente llegues, mejor. Si no tenés los nutrientes que necesita tu cuerpo es muy difícil llegar. Tenés que saber qué comer porque si llegás de correr 30 kilómetros y lo único que comés es un bife, entonces no vas a reponer las pérdidas de glucógeno. Así es muy difícil que al otro día puedas rendir bien. La hidratación también es fundamental», remarcó la Nutricionista.

¿Cuál es el objetivo?

«Para mí esto es un estímulo que me ayuda a entrenar todo el tiempo. Me gusta. No voy para ganar, pero sí a para medirme y ver hasta dónde puedo llegar. Estas carreras te dejan un montón de enseñanzas. Yo he ido aprendiendo de lo nutricional con las carreras. De la teoría a la práctica hay una diferencia enorme», señaló Pennacino.

Un poco de historia

El Cruce Columbia nació en el 2002 en el con el objetivo de unir la Argentina con Chile, cruzando la Cordillera de los Andes durante 3 días. Fue la primera competencia de aventura que reunió a más de 300 participantes con el objetivo de llegar a otro país, atravesando montañas y compartiendo los más grandes campamentos que hayan albergado. Una aventura cargada de experiencia y competencia, donde se midió el trabajo en equipo de dos aventureros. Inmediatamente este desafío se convirtió en la mayor aventura del año, en la carrera que todo corredor de aventura sueña con enfrentar.