La presión fiscal en Argentina descendió en 2025 al nivel más bajo de los últimos 20 años.
Según proyecciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la carga impositiva se ubicó en torno al 21,4 % del Producto Bruto Interno (PBI), como resultado de una combinación de recortes del gasto público y modificaciones en la estructura tributaria nacional.
El informe señaló que la caída representó una baja de alrededor de 1,1 puntos porcentuales respecto del año anterior. El retroceso se explicó, en buena medida, por la reducción y eliminación de impuestos considerados distorsivos, entre ellos el impuesto PAIS, y por la disminución de las retenciones a las exportaciones, factores que empujaron la presión tributaria a la baja.
Un nivel similar al de principios de los 2000
La medición de la presión fiscal —que expresa la relación entre la recaudación tributaria nacional y el tamaño de la economía— ubicó a 2025 en valores comparables a los registrados a comienzos de la década del 2000. De acuerdo con el análisis del IARAF, se trató del menor nivel en dos décadas, en un contexto marcado por un fuerte ajuste del gasto público.
Especialistas destacaron que la reducción respondió principalmente a cambios en la política tributaria implementados durante el último ejercicio. Esas modificaciones incluyeron no solo la eliminación de determinados gravámenes, sino también la revisión de alícuotas, con impacto directo sobre los recursos que el Estado captó de la actividad económica.
Pese al descenso histórico de la presión fiscal, los analistas advirtieron que la evolución de la recaudación no resultó homogénea en todos los sectores. Algunos rubros de la economía mostraron comportamientos diferenciados, lo que mantuvo abierto el debate sobre cómo compatibilizar el alivio impositivo con las necesidades de financiamiento del Estado en áreas consideradas prioritarias.
El informe también enmarcó este proceso en un año atravesado por cambios relevantes en la política tributaria, orientados a estimular la inversión y reducir la carga sobre el sector productivo. En ese escenario, la evolución futura de la recaudación quedó atada al desempeño de la actividad económica y a la dinámica inflacionaria, variables que continuaron bajo seguimiento.
