Un fenómeno marítimo inusual sorprendió a la costa bonaerense y dejó como saldo una víctima fatal y al menos 35 personas heridas, además de escenas de pánico en distintas playas. El episodio, ocurrido en una jornada de intenso calor y condiciones climáticas aparentemente normales, generó un fuerte impacto en localidades como Mar Chiquita, Santa Clara del Mar y también en Mar del Plata.
Fernando Roigé, vecino de Coronel Charlone que se encontraba de vacaciones en Mar del Plata, relató en primera persona cómo se vivió la situación en Playa Grande, uno de los sectores más concurridos. “Fue algo totalmente inesperado. Un día espectacular, 38 grados, sin viento fuerte ni señales de alerta. Estábamos todos muy cerca del mar cuando apareció una ola gigante, de manera silenciosa, y detrás de esa ola venía de todo: chicos, reposeras, bolsos. En cinco minutos se desató el caos”, describió.
Según su testimonio, el fenómeno se produjo cuando la marea había comenzado a bajar, lo que generó que muchas personas se acercaran aún más a la orilla. “El mar estaba retrocediendo y no había nada que hiciera pensar que iba a volver así. De repente, el agua avanzó con una fuerza impresionante, te llevaba y después te dejaba sin piso. Era desesperante, sobre todo por los chicos”, señaló.
Roigé contó que la ola alcanzó cerca de un metro de altura en el sector donde se encontraba y que el movimiento del agua se repitió varias veces en pocos minutos. “No era una sola ola, eran dos o tres que empujaban. Cuando el agua volvía al mar lo hacía con más fuerza todavía. Veías nenes que eran arrastrados y los gritos de las madres eran lo que más impactaba”, recordó.
En medio de la confusión, muchas personas intentaron correr hacia una zona más alta de la playa, lo que provocó caídas y golpes. “Nos chocábamos entre todos. A mi señora se le cayó encima una mujer mayor que venía con bastón. Había sillas, reposeras, todo flotando y golpeando a la gente. Fueron minutos de absoluta desesperación”, afirmó.
Si bien en Playa Grande no se registraron víctimas fatales, el fenómeno tuvo consecuencias trágicas en otros puntos de la costa. En Santa Clara del Mar, un joven de 29 años perdió la vida tras ser arrastrado por el mar, y al menos 35 personas resultaron heridas con golpes de distinta consideración. “Ahí fue mucho más fuerte. El chico, aparentemente, estaba pescando y el agua lo golpeó contra las piedras. Es muy triste”, expresó Roigé.
El vecino de Charlone también destacó que no hubo alertas previas ni advertencias oficiales. “No hubo mensajes ni avisos. Sí nos llamó la atención que durante la tarde el aire cambiaba constantemente: pasabas de un calor sofocante a un viento frío en pocos minutos. Después de lo que pasó, uno ata cabos y piensa que algo se estaba armando”, explicó.

Un fenómeno poco frecuente
Especialistas comenzaron a analizar el episodio, al que algunos denominaron “meteotsunami”, y que estaría vinculado a cambios bruscos de presión atmosférica y vientos intensos que impactan sobre el mar. De acuerdo a registros históricos, un evento similar habría ocurrido en Mar del Plata en 1954, aunque sin víctimas fatales.
Roigé confirmó que, tras el episodio, la mayoría de las personas decidió no volver al agua. “Muy pocos se animaron a meterse de nuevo. Los más jóvenes o algunos hombres, pero las familias con chicos no volvieron. Quedó el temor de que se repitiera”, dijo. Incluso circuló la versión de que, de repetirse, el fenómeno podría reiterarse unas ocho horas después, aunque finalmente no ocurrió.
Otro dato llamativo fue que no todos los turistas se enteraron de lo sucedido. “La gente que estaba en las carpas de playa Varese, en la parte privada, no se dio cuenta de nada. Incluso amigos de mi pueblo que estaban en otra playa cercana no se enteraron. Fue tan silencioso que si no estabas en la orilla, no lo viviste”, explicó.
Tras varias horas de nerviosismo y con el cielo comenzando a cubrirse, Roigé y su familia decidieron retirarse de la playa. “En el momento actuás por instinto, pero más tarde empezás a pensar en lo que podría haber pasado. Gracias a Dios lo podemos contar”, concluyó.