La licenciada en Obstetricia Nair Coria analizó el fenómeno desde su experiencia profesional y aportó datos locales que confirman una tendencia global. Decisiones personales, cambios culturales, políticas públicas y reorganización social, entre los factores que explican el escenario actual.
La baja en la tasa de natalidad es un fenómeno que se repite a escala mundial y que también tiene su correlato en la Argentina y en General Villegas. Así lo explicó la Licenciada en Obstetricia Nair Coria, quien brindó un detallado análisis del tema a partir de su experiencia en el sistema de salud local y de datos concretos relevados en nuestra ciudad.
Coria señaló que el primer impacto del descenso de nacimientos comenzó a notarse en el nivel inicial, especialmente en los jardines de infantes. “En General Villegas se empezó a ver con claridad en 2023, cuando algunas salitas no lograban completarse y hubo que implementar salas multiciclo o incorporar niños de dos años para no perder cursos”, explicó.
A ese indicador temprano se sumaron luego los datos oficiales. Según precisó, a nivel nacional la natalidad descendió un 40% entre 2012 y 2022. En el caso de General Villegas, la caída es aún más pronunciada: “Tomando el período entre 2015 y 2025, el descenso es del 55%. En 2015 hubo 420 nacimientos —sumando sector público y privado— y en 2025 fueron 234”.
Los datos, aclaró, surgen no sólo del Hospital municipal, sino también del Registro Civil, lo que permite tener una mirada más completa de la realidad local. “Es una baja muy significativa y responde a múltiples causas”, afirmó.
Decisiones personales y cambios culturales
Entre los factores principales, Coria destacó el cambio en las prioridades personales, especialmente entre las mujeres. “Hoy se plantea primero si se quiere o no tener hijos. Eso es lo fundamental. Después, cuántos, cuándo y en qué momento de la vida”, señaló.
En ese sentido, remarcó el impacto de las políticas de salud sexual y reproductiva, la educación sexual integral y el acceso a métodos anticonceptivos. “Las mujeres toman conciencia, planifican y muchas veces priorizan el estudio, el trabajo o el desarrollo personal. El primer hijo suele llegar entre los 33 y 35 años, lo que reduce el margen para tener más hijos, como ocurría en generaciones anteriores”, explicó.
También hizo referencia a la ruptura del mandato social histórico. “Antes parecía que la realización de la mujer pasaba únicamente por la maternidad. Hoy eso cambió. Ya no somos solo aparatos reproductores y eso tiene que ver con procesos de empoderamiento y con el feminismo, que habilitó a las mujeres a decidir qué quieren para su vida”.
Una tendencia global con impacto local
La profesional subrayó que la baja natalidad no es un fenómeno aislado ni exclusivo de Argentina. “En todo el mundo se observa esta tendencia, aunque con variaciones según regiones. El promedio de hijos por persona bajó de 3,4 a 1,4”, detalló.
De acuerdo con el Censo 2022, el 57% de los hogares argentinos no tiene hijos menores de 18 años. “Es algo que viene pasando desde hace tiempo, pero ahora se nota más porque empiezan a verse las consecuencias”, indicó.
Entre esas consecuencias, mencionó el envejecimiento poblacional y el impacto sobre los sistemas de salud y previsión social. “Si esta tendencia continúa, hacia 2040 habrá más población pasiva que activa. Eso obliga a repensar todo: salud pública, sistema previsional, estructura social. No se trata de exigirle a las mujeres que tengan más hijos, sino de reorganizar la sociedad”.
Repercusiones en educación y salud
La licenciada advirtió que la baja natalidad tendrá efectos a largo plazo en el sistema educativo. “Menos chicos implica menos inscripciones, cierre de cursos o cambios en la organización escolar. También puede significar aulas con menos alumnos, lo cual desde lo pedagógico puede ser positivo, pero requiere planificación”.
En el ámbito de la salud, explicó que el aumento de la esperanza de vida y la prevalencia de enfermedades crónicas obligan a adaptar el sistema a una población cada vez más envejecida.
Cursos de preparto y acompañamiento
Desde su rol profesional, Coria destacó la importancia de los cursos de preparto que dicta en el Centro de Actividades Comunitarias del barrio Trocha. “No son solo para el parto vaginal. Se habla de cesárea, de cambios físicos y emocionales, de lactancia y de puerperio. Es una preparación integral”, explicó.
Los encuentros se realizan a partir de la semana 30 de embarazo, todos los miércoles a las 10 de la mañana, y son gratuitos. Además, recordó que funciona el consultorio de lactancia y puerperio en el Hospital, los miércoles a las 13, abierto no solo a puérperas recientes sino también a mujeres que necesiten acompañamiento en etapas posteriores.
“La experiencia de la maternidad influye mucho en la decisión de tener más hijos. El acompañamiento, la red de contención y el acceso a información son claves”, sostuvo.
Finalmente, Coria consideró que la baja natalidad no debe analizarse como algo “bueno o malo”, sino como una realidad que exige respuestas. “Poder decidir sobre la propia vida es algo positivo. Después será responsabilidad de las políticas públicas reorganizar la sociedad para este nuevo escenario”, concluyó.
