«Algo debe tener el trabajo, porque si no los ricos ya lo habrían acaparado para ellos» (Cantinflas)
«El trabajo es el refugio de los que no tienen nada mejor que hacer» (Oscar Wilde)
A:«Vengo por lo del trabajo». B:«Sabe inglés?». A:«No». B:«¿Francés?». A:«No». B:«¿Sabe trabajar?». A:«No». B:«¿Ud. ha leído el anuncio ?». A:«Si, dice: inútil presentarse sin idiomas»
La historia de las reformas laborales en Argentina es bastante controvertida, hasta la década de 1.940 existían leyes que regulaban el trabajo (descanso dominical 1.905, trabajo de mujeres y niños 1.907, accidentes de trabajo 1.915, jornada laboral 1.929, vacaciones pagas e indemnizaciones 1.933, licencia por maternidad 1.934); a partir de esa fecha Juan Domingo Perón impulsó tanto a través de la Secretaría de Trabajo como posteriormente desde la Presidencia de la Nación los «Derechos Básicos del Trabajador» consolidando algunos como el aguinaldo, las vacaciones pagas y la indemnización por despido, entre otros. Además de esto, otorgó protagonismo a sectores marginados de la escena política, fundamentalmente los sindicatos obreros. Las relaciones establecidas entre el peronismo y los diferentes sindicatos variaban de acuerdo al sector que representaban y a la cantidad de afiliados; asimismo estas relaciones abarcaron desde la oposición hasta la lealtad, pasando por diferentes matices. Las alianzas forjadas entre Perón y el movimiento obrero incluyeron coerción moderada y reemplazo de los sindicatos opositores hasta llegar al control total de las agrupaciones de trabajadores.
Con el modelo fascista italiano como faro (aunque para esa época en Italia ya no estuviera vigente), el gobierno peronista forjó una alianza con el movimiento obrero que perdura hasta la actualidad, habiendo pasado por todo tipo de gobiernos, tanto democráticos de diferente orientación política, como originados en golpes militares, cívico – militares o (la última tendencia) golpes civiles.
Por si te contaron otra cosa o no te lo contaron (oh ! el famoso relato) el movimiento sindical fue uno de los pilares de la lucha contra la infiltración de la izquierda en el peronismo desde fines de los ´60 hasta fines de los ´70, conjuntamente con la Triple A (creación también del peronismo). Estas agrupaciones (Triple A y Sindicatos) combatieron la citada infiltración en el movimiento, lo que se denominaba «entrismo».
Durante los años de proscripción electoral del peronismo, los sindicatos fueron la principal resistencia a los gobiernos democráticos y no democráticos de turno; siempre a través de la Confederación General del Trabajo (CGT) o sus divisiones (una «negociadora» y otra «rebelde») para seguir manteniéndose cerca del poder.
Las leyes laborales sufrieron cambios – como se ha dicho -, en la década del ´40 (Perón en la Secretaría de Trabajo) y durante los gobiernos peronistas, luego con la sucesión de gobiernos militares y civiles débiles, si bien hubo algunas modificaciones, también hubo concesiones para compensar el efecto del «peronismo proscripto» (1.958 – 1.972).
Es histórica la charla de Juan D. Perón con Bernardo Neustadt a principios de los ´70 cuando el periodista arrinconó al General con el siguiente argumento: «Ud. le dio mucho poder a los Sindicatos»; el General – rápido como de costumbre -, le contestó «Si, yo les di poder político, pero el manejo de la caja se lo dieron sus amigos liberales y los militares». A continuación el General sacó una caja, especie de archivo de leyes y decretos mostrando como se creó el PAMI, se dictó la ley de Obras Sociales y el destino del dinero del juego a través del PRODE; entonces el periodista preguntó «y esto porque lo hicieron ?», a lo que el General contestó «querían hacer peronismo sin Perón … pobres».
Con el advenimiento definitivo y estable de la democracia, el movimiento sindical aportó una gran cantidad de legisladores que trataron de mantener y/o acrecentar el bagaje legislativo existente en materia laboral.
Lo expuesto – esto es el conjunto de leyes actuales -, modificadas y emparchadas en distintos sentidos, parcialmente derogadas, faltas de reglamentación en algunos artículos y otras cuestiones similares, han conformado un campo fértil donde el conflicto laboral es lo mas redituable, cuando debería ser al revés; la consecuencia inmediata de esto, que ya lleva como mínimo 50 años de existencia, es el alto desempleo formal con alta volatilidad en el cobro de aportes y contribuciones que afectan significativamente al sistema jubilatorio (con bajas prestaciones) y al sistema de Obras Sociales (con inexistentes prestaciones).
En varias ocasiones se intentó modificar o reformar las normas laborales para adecuar la legislación a los cambios que la realidad ya ha impuesto y ha venido imponiendo en diferentes partes del mundo.
Raúl Alfonsín lo intentó en 1.985 con la llamada ley Mucci (era el Ministro de Trabajo) fracasando estrepitosamente, significando ello el principio del fin de su gobierno.
Mas tarde Carlos Menem logró imponer algunas formas contractuales mas ajustadas a los cambios en la realidad del trabajo y además sancionó la ley de Aseguradoras de Riesgo del Trabajo (ART) para limitar las indemnizaciones en los accidentes de trabajo y creo la Administradoras de Fondos Jubilatorios y Previsionales (AFJP) para descomprimir el sistema público de jubilaciones, bastante deteriorado financieramente ya en esa época. Las AFJP fueron estatizadas en 2.008 y los fondos pasaron a ser administrados por el Estado sin ninguna mejora en los haberes jubilatorios (adonde fue a parar el dinero?). Por otra parte el artículo 39, inc. 1, de la ley de ART que limitaba las indemnizaciones por accidente, fue declarado inconstitucional después de un fuerte lobby de la llamada «industria del juicio».
Fernando de la Rúa tuvo su chance también con el intento de desregular el mercado de trabajo a través de la «ley Banelco», cuyo fracaso también marcó el principio del fin de su gobierno.
Mauricio Macri intentó pero no pudo disparar su bala, la reforma laboral propuesta quedó sepultada por unas cuantas toneladas de piedra; a partir de allí como regla para todo gobierno «no peronista», comenzó la debacle.
Javier Milei dictó el decreto 70/23 de necesidad y urgencia con modificaciones laborales que no fue refrendado por el Congreso y suspendido por la Justicia en algunas de sus partes.
El resultado de todas estas políticas de impedimento y bloqueo han llevado a un estancamiento del mercado de trabajo en nuestro país, con las características conocidas por todos y repetidas hasta el hartazgo tanto por expertos, como por ignorantes y advenedizos.
Lo cierto es que el trabajo ha cambiado y se necesitan leyes que acompañen esos cambios, que en nuestro país dado el nivel de antigüedad y rigidez de las normas laborales, deben ser muy profundos.
Para finalizar algunas reflexiones sobre la consideración del trabajo en los distintos modelos laborales, elaborados por Julián De Diego, abogado y laboralista, con motivo del III Congreso de Gestión de Capital Humano celebrado en Buenos Aires (CABA) en 2.016.
El Derecho Laboral europeo está basado en el Derecho Romano y el Derecho Canónico. Es un modelo influido por la Iglesia Católica y sostiene que el empleador es responsable por el empleado; esa responsabilidad consiste en preservar el empleo del asalariado. Si esto no se puede cumplir, el empleador deberá pagar una indemnización.
El segundo modelo es el estadounidense influenciado por la cultura luterana, donde la salvación se produce a través del éxito, del éxito dinerario. En EEUU la escasa legislación laboral no se ocupa de la indemnización; en todo caso, porque existe una sanción implícita al trabajador por haber fracasado.
El tercer modelo es el de China basado en las ideas de Confucio, en donde la salvación se da a través del grupo solidario. Bajo estos preceptos el despido es como un castigo, la expulsión del seno comunitario por no haber ejercido la solidaridad con el grupo de pertenencia. En China, no hay legislación laboral ni tampoco concepto de despido.
No olvidar que hoy en el mundo la batalla comercial que se esta librando y el eventual triunfo, así como el trabajo asociado a esas estrategias, es estadounidense, alemán (atención europeo, pero luterano) y/o chino.
Durante el mes de febrero, se intentará tratar una nueva reforma laboral propuesta por este gobierno.
Este texto ha sido generado por un humano.
