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Bordar la memoria: una jornada colectiva reunió nombres e historias de las víctimas del terrorismo de Estado

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Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue su carácter inclusivo

En la antesala de un nuevo 24 de marzo y en el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976, General Villegas vivió una propuesta inédita y profundamente simbólica. Durante este sábado, la Plaza San Martín fue escenario de una jornada de bordado colectivo por la memoria, una actividad abierta a la comunidad que convocó a vecinos a bordar los nombres de personas desaparecidas y asesinadas durante la última dictadura cívico-militar.

La iniciativa se desarrolló en dos turnos, por la mañana y por la tarde, y estuvo a cargo de la bordadora local Cecilia Jaurena, quien impulsó el encuentro a partir de una propuesta que se replica en distintos puntos del país, articulada por el colectivo Bordando Luchas Buenos Aires.

La actividad se enmarcó en un proyecto federal y colectivo que busca construir, puntada a puntada, una gran bandera de la memoria con los nombres de las víctimas del terrorismo de Estado. Cada nombre es bordado en una tela tamaño A4 y luego todas las piezas son unidas para ser exhibidas el 24 de marzo en el Museo Etnográfico Ambrosetti, en la Ciudad de Buenos Aires.

Una idea que se tejió en red

Jaurena explicó que la propuesta llegó a ella de manera personal y casi casual, pero fue creciendo de forma espontánea. “Una escritora que conozco, cuyos padres están desaparecidos, me acercó la iniciativa y me pidió que bordara los nombres de sus papás. Después se sumaron familiares de otras personas desaparecidas y empecé a recibir más pedidos”, contó.

En ese proceso, la bordadora comenzó a reflexionar sobre el sentido de realizar ese trabajo en soledad. “Yo venía bordando sola en mi casa y pensé que esto tenía mucho más sentido si se hacía en comunidad. El objetivo del proyecto es ese: reunirse, bordar, estar juntos”, señaló.

Con esa idea, decidió convocar a una jornada abierta en la plaza del barrio donde vive. “Hice un video invitando a quienes quisieran sumarse. Dije: voy a la plaza, llevo telas, hilos y agujas, y si alguien viene, bordamos. La respuesta fue hermosa”, relató.

Cecilia Jaurena
Bordar sin saber bordar

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue su carácter inclusivo. No era necesario saber bordar para participar. Jaurena llevó materiales, bastidores y herramientas de su propio taller y se encargó de enseñar puntos básicos a quienes se acercaban por primera vez a la técnica.

“La mayoría no sabía bordar. Así que fue también una especie de clase improvisada. Enseñamos puntos simples para que nadie se quedara afuera”, explicó. La actividad se extendió desde las 9 hasta las 13 y retomó por la tarde, entre mates, charlas y momentos de silencio compartido, de 17.30 a 20 horas.

“En un momento éramos muchos bordando en silencio. El bordado tiene eso: no exige una concentración extrema y genera algo muy hermoso. A varios les despertó un gusto que no sabían que tenían”, agregó.

Villegas presente en una obra colectiva

Gracias a la amplia participación, la jornada superó las expectativas iniciales. No solo se bordaron los nombres de víctimas vinculadas a General Villegas, sino que también se sumaron personas de otras localidades cuyos nombres aún no habían sido tomados por nadie en el proyecto nacional.

“Desde Villegas vamos a mandar 29 telas. Estoy muy contenta por la respuesta”, afirmó Jaurena. Las piezas serán unidas por ella misma y enviadas a Buenos Aires antes de fin de febrero, para llegar a tiempo a la fecha límite establecida por el colectivo organizador.

Según explicó, el proyecto tiene un alcance amplio y diverso. “Ese mismo sábado, a la misma hora, se estaban reuniendo en Uruguay para bordar a los desaparecidos uruguayos en la dictadura argentina. En el grupo de WhatsApp somos casi 300 bordadoras, y se sigue multiplicando”, detalló.

Memoria, encuentro y espacio público

Más allá del objetivo puntual vinculado al 24 de marzo, Jaurena destacó el valor del encuentro comunitario y la ocupación del espacio público. “Me encanta lo comunitario, el encuentro. Que alguien pase, pregunte qué estamos haciendo y poder charlar. Más allá de esta propuesta, creo que hay que generar espacios para estar juntos, bordando, pintando, tomando mate, lo que sea”, reflexionó.

En ese sentido, remarcó la importancia de recuperar el cara a cara en tiempos atravesados por la virtualidad. “La forma de vincularnos es cuerpo a cuerpo, estando juntos. Ojalá se vengan muchas más jornadas así. Hay que volver a habitar el espacio público”, concluyó.

La jornada de bordado colectivo dejó una marca en la comunidad y sumó a General Villegas a una construcción colectiva que, desde el arte y la memoria, vuelve a decir presente en un nuevo Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

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