La situación de la Clínica Modelo de General Villegas volvió a encender señales de alarma. Empleados del establecimiento aseguraron que atraviesan un momento “extremadamente grave”, con salarios adeudados, servicios clave paralizados y una profunda incertidumbre sobre la continuidad de la institución.
Marcela Narpe, empleada de la clínica, describió un escenario de deterioro sostenido y angustia laboral. Según relató, los trabajadores llevan más de dos meses sin percibir sus haberes y aún se les adeudan conceptos correspondientes al aguinaldo y al mes de enero, además de febrero. La situación afecta a unas 17 personas, aunque otras fuentes elevan la cifra a cerca de 20.
“Estamos a la deriva”
“Es de conocimiento ya desde ayer la situación extremadamente grave de la clínica”, expresó Narpe, quien apuntó a la falta de compromiso, comunicación y gestión como factores que agravaron la crisis. En su relato, sostuvo que los esfuerzos del personal no alcanzaron para revertir un proceso de deterioro que no solo fue económico, sino también edilicio. “Una clínica que se fue destruyendo de a poquito, se fue cayendo frente a la mirada de todos”, afirmó.
La empleada subrayó que, pese a las dificultades, el personal continuó brindando atención con profesionalismo. “Cada uno que vino a la clínica fue asistido bien por el personal de enfermería, por el personal administrativo, con una sonrisa y con buenos modales”, señaló, al tiempo que reclamó apoyo de la comunidad y de los profesionales vinculados históricamente a la institución.
Servicios paralizados y temor al cierre
En este contexto, la clínica dejó de prestar servicios de internación y quirófano, lo que profundiza la preocupación por el futuro del sistema de salud local. De concretarse un cierre definitivo, el Hospital Municipal quedaría como único efector de salud en la ciudad, con el consiguiente aumento de la demanda y las dificultades que ello implicaría.
La Municipalidad alquila actualmente un ala del edificio para el funcionamiento de consultorios externos, una medida que en su momento generó expectativas de alivio económico, pero que no logró modificar el panorama general. El Directorio, que asumió hace relativamente poco tiempo, tampoco consiguió revertir la crisis.
Escenarios posibles y una inversión que no llega
Puertas adentro, el debate gira en torno a posibles salidas que, hasta ahora, no se concretaron. Entre las alternativas que circulan se menciona la venta de la clínica a un grupo empresario del sector salud, la llegada de un inversor privado que designe un nuevo equipo profesional o, en el peor de los casos, el cierre definitivo del establecimiento.
“Necesitamos que alguien ubique un dinero para remontar la clínica”, reclamó Narpe, quien pidió “comunión, común unión entre todos”, y evitó personalizar responsabilidades. “No vale la pena buscar culpables, que cada uno haga la mea culpa”, expresó Narpe, aunque dejó en claro que la falta de sentido de pertenencia y de decisiones oportunas tuvo consecuencias directas.
Mientras tanto, los trabajadores aseguran sentirse “destruidos psicológicamente” por un sistema que, según afirman, los dejó sin respuestas y sin horizonte claro. La comunidad observa con preocupación un conflicto que trasciende lo laboral y pone en juego la continuidad de un servicio de salud privado histórico para General Villegas.
