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Clínica Modelo: las preguntas que todos se hacen y qué podría pasar con su futuro

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Detrás del cartel, al fondo, la clínica aparece en una nebulosa

La situación de la Clínica Modelo de General Villegas continúa rodeada de versiones, incertidumbre y fuertes preocupaciones, no solo de la comunidad sino también de los trabajadores, que denuncian atrasos salariales y la paralización de servicios clave.

En ese contexto, en ámbitos vinculados al funcionamiento histórico del establecimiento se sostiene que el cuadro financiero no sería tan grave como se instaló públicamente y que aún existirían alternativas para evitar un cierre definitivo.

Según se comenta, el escenario actual no respondería a una inviabilidad económica terminal, sino a una combinación de dificultades financieras, inspecciones oficiales y, principalmente, conflictos internos entre accionistas que habrían bloqueado, en más de una oportunidad, posibles salidas. En ese marco, se insiste en que la opción de incorporar capital todavía no estaría completamente cerrada.

Una situación exigida, pero lejos de un colapso inmediato

De acuerdo a lo que trascendió en ámbitos contables y administrativos, la clínica mantiene compromisos económicos, entre ellos deudas con ARCA y obligaciones propias del funcionamiento diario. Sin embargo, se señala que mientras el establecimiento continúe operando seguiría vigente el Régimen de Emergencia Económica, que impediría al organismo recaudador avanzar con embargos o inhibiciones generales de bienes.

Desde ese análisis, se advierte que un eventual cierre activaría de inmediato esos pasivos, generando un escenario financiero más gravoso que el de la continuidad. A ello se sumarían las indemnizaciones del personal, otro punto que, según se sostiene, volvería al cierre una alternativa más costosa que seguir funcionando, aún en condiciones limitadas.

En cuanto a los salarios, se dice que hacia fines de 2025 la situación se encontraba cerca de normalizarse, con el aguinaldo como principal pendiente. Los atrasos posteriores habrían reabierto el conflicto, pero no modificarían, según estas versiones, el diagnóstico general sobre la viabilidad del establecimiento.

El rol del estudio contable y los análisis realizados

En el plano técnico, trascendió que el estudio contable Echenique, Emin, Albín y Asociados realizó durante años el seguimiento de la situación financiera y fiscal de la clínica, evaluando distintos escenarios de continuidad y posibles procesos de reconversión. Desde ese ámbito se habría considerado que, con una inyección de capital y una recomposición progresiva de ingresos, la clínica podía sostener su funcionamiento.

Diario Actualidad intentó ampliar esta información y dialogar con el contador Omar Emin, columnista de este medio, quien se excusó de realizar declaraciones públicas por razones profesionales. No obstante, se supo que la situación fue analizada bajo diferentes hipótesis y que existieron alternativas condicionadas a decisiones societarias que finalmente no se tomaron.

Capital que estuvo cerca y acuerdos que no prosperaron

Uno de los puntos que más se repite en los trascendidos es que la clínica estuvo cerca de acceder a aportes de capital. Se dice que a lo largo de 2024 y 2025 hubo conversaciones avanzadas con profesionales del sector médico interesados en invertir, aumentar el capital social y financiar un plan de obras destinado a resolver deficiencias estructurales, especialmente en el techo y los quirófanos.

Sin embargo, esas iniciativas se habrían visto frustradas por la negativa de algunos accionistas a acompañar los acuerdos propuestos. Las diferencias internas y la falta de consensos mínimos terminaron por desactivar negociaciones que estaban encaminadas y que podrían haber cambiado el rumbo de la institución.

Ese clima de conflicto interno también habría influido en la decisión de potenciales inversores de retirarse, al evaluar un escenario de alta confrontación y escasa previsibilidad.

Gestiones desde el Directorio y el paso de Paladino

En ese recorrido también se menciona el rol que habría cumplido el doctor Juan Pablo Paladino durante su paso por el Directorio y luego al frente de la presidencia. Según se comenta en ámbitos cercanos a la clínica, Paladino habría intentado de manera sostenida mejorar los ingresos, incorporar profesionales a la grilla y sostener el funcionamiento cotidiano en un contexto cada vez más adverso. Trascendió además que, en determinadas etapas, afrontó gastos con recursos propios para evitar la interrupción de servicios y cumplir compromisos básicos, aunque esas gestiones se vieron limitadas por las tensiones internas y la falta de acuerdos societarios.

Inspecciones, clausuras y un impacto que aceleró la crisis

En paralelo, se señala que las denuncias ante organismos provinciales derivaron en inspecciones que detectaron anomalías edilicias y culminaron en la clausura de sectores clave como internación y quirófano. Esa medida impactó de lleno en la actividad cotidiana y en la facturación, acelerando una crisis que, según se sostiene, no era terminal hasta ese momento.

Desde el entorno de la clínica se comenta que, al momento de las clausuras, ya existía un plan técnico de refacciones y la intención de avanzar con inversiones para adecuar el edificio a los requerimientos exigidos. La paralización de los servicios habría sido, en ese sentido, un punto de inflexión.

Abogados, evaluaciones legales y antecedentes

En este proceso también habrían intervenido los abogados Edgardo Beltramone y Federico Ferreyra, quienes analizaron los distintos escenarios legales vinculados tanto a la continuidad como a un eventual cierre. Según se indica, desde el plano jurídico se advirtió que la clausura definitiva abriría nuevos frentes de conflicto, tanto laborales como fiscales, complejizando aún más la situación de la sociedad.

En ese repaso de antecedentes, también se menciona un intento previo de asociación con Famyl, impulsado años atrás como una alternativa para fortalecer la estructura de la clínica. Esa posibilidad tampoco habría prosperado, sumándose a una serie de oportunidades que quedaron truncas por falta de acuerdo interno.

Una alternativa que aún estaría sobre la mesa

Pese al escenario crítico, en ámbitos vinculados a la clínica se insiste en que la posibilidad de incorporar capital no estaría cerrada. Se dice que todavía podría retomarse el diálogo con inversores, siempre que se logre ordenar la interna societaria y generar condiciones mínimas de previsibilidad.

A esta situación se suma la preocupación por el impacto que tendría un cierre definitivo en el sistema de salud local. Según se comenta, la eventual desaparición de la Clínica Modelo dejaría al Hospital Municipal como único efector en la ciudad, con una demanda difícil de absorber, lo que refuerza la necesidad de agotar todas las alternativas posibles.

Los trabajadores, a la espera de definiciones

Mientras tanto, los trabajadores continúan atravesando un escenario de fuerte incertidumbre. Son alrededor de 17 personas las directamente afectadas, con salarios adeudados y sin definiciones claras sobre su futuro laboral. La expectativa está puesta en las reuniones previstas entre el Directorio, los accionistas y el personal, de las que podría surgir alguna definición.

La Clínica Modelo transita así una crisis abierta, atravesada por versiones, internas y decisiones pendientes. Lejos de un final cerrado, se sostiene que el futuro del establecimiento todavía dependería de acuerdos que, aunque frágiles, no estarían completamente descartados.

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