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La aventura de Sandra Butvilosky y su familia en la exigente 4 Refugios de Bariloche

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La familia Santillán-Butvilosky, unida por un mismo desafío

La villeguense participó junto a sus hijas de una de las carreras de montaña más duras del país. Completó 60 kilómetros en dos días en el desafiante circuito patagónico.

La villeguense Sandra Butvilosky vivió una experiencia deportiva única al participar, junto a sus hijas, de la exigente carrera de montaña 4 Refugios Merrell Skyrunner, la cuál se celebró en San Carlos de Bariloche, en uno de los escenarios más imponentes de la Patagonia Argentina.

Se trata de una de las pruebas de trail running más reconocidas del país y del continente, organizada por el Club Andino Bariloche, que en su edición 2026 marcó un hito al integrarse por primera vez al circuito internacional Skyrunner World Series, el campeonato mundial de carreras de alta montaña.

La competencia reunió a cientos de corredores de distintos países y propuso recorridos técnicos que conectaron a cuatro refugios emblemáticos de la cordillera: Frey, Jakob, Laguna Negra y López, atravesando bosques, filos de montaña y sectores de gran desnivel.

Un desafío extremo

Butvilosky formó parte de la modalidad de dos refugios en dos días, que implicó completar 60 kilómetros en total: 33 el primer día y 26 el segundo. Una distancia exigente, atravesada por un terreno técnico que obliga a combinar running, trekking y escalada.

“Fue la carrera más difícil que corrí”, reconoció la atleta villeguense en su paso por OVACIÓN, al describir una experiencia muy distinta a las pruebas de calle o incluso a otras carreras de montaña.

Butvilosky mostrando su medalla

El circuito, según explicó Sandra, presentó un desnivel acumulado cercano a los 1.800 metros de subida por jornada, con sectores donde los corredores deben avanzar prácticamente trepando.

“Había partes donde tenías que agarrarte de cuerdas o de la montaña. En algunos lugares había trabas de escalada para apoyarte. Es algo totalmente diferente a todo lo que habíamos hecho”, relató.

La dureza del recorrido también se reflejó en los tiempos de competencia. En su caso, Butvilosky completó las dos etapas en un total de 19 horas de carrera, una exigencia que demanda tanto preparación física como fortaleza mental.

Una experiencia en familia

Más allá del desafío deportivo, la experiencia tuvo un componente especial: la participación familiar. Sandra viajó junto a sus tres hijas, quienes también fueron parte de la competencia en distintas distancias.

Ella compartió la modalidad de dos refugios con María Luz, mientras que sus otras dos hijas, Albertina y Sofía, optaron por la distancia de un refugio (21 kilómetros). Una de ellas está iniciándose en el trail running y la otra eligió una distancia menor para no sobrecargarse antes de otra carrera.

“Lo más lindo es hacerlo en familia. También entrenábamos juntos. Uno pregunta qué tiene que hacer cada semana y organizamos todo para ir a correr juntos”, explicó. Entre los grandes resultados que obtuvieron, Albertina, la menor de las hijas de Sandra, logró el primer puesto en su categoría (hasta 29 años).

Albertina en lo más alto del podio en su categoría

Gustavo Santillán, el esposo de Sandra, fue parte fundamental del equipo como apoyo logístico durante la competencia. “Él fue el chofer, el apoyo logístico. Nos llevó a las largadas, nos esperó en la llegada, filmó los videos. Fue muy importante porque uno se puede concentrar en correr”, contó entre risas.

Preparación y mentalidad

Llegar a una carrera de este nivel exige meses de preparación específica. Butvilosky explicó que realizó tres meses de entrenamiento focalizado, sumados a la base física que arrastra de años de actividad.

En ese proceso fue clave el trabajo en gimnasio para fortalecer piernas y prepararse para ascensos y descensos prolongados, algo fundamental para quienes viven en zonas llanas. “No es lo mismo entrenar en la montaña que hacerlo acá. Nosotros tenemos que compensarlo con mucho gimnasio y una buena base aeróbica”, señaló.

Aun así, la corredora destacó que el factor mental también es determinante. “Si la cabeza empieza a fallar, se complica. Pero cuando sabés que físicamente estás bien, vas tranquila. Yo no me puse objetivos de tiempo, solo salir y llegar”, afirmó.

Un desafío que deja huella

A pesar de la dureza del recorrido, la experiencia fue profundamente positiva. La atleta villeguense destacó la organización, el entorno natural y la satisfacción de haber completado una prueba considerada entre las más exigentes del trail running sudamericano. “Es una experiencia única. Yo recomiendo a quien le guste la montaña que la intente hacer, aunque sea una etapa para probar”, sostuvo.

Tras este desafío, Butvilosky se tomará unas semanas de descanso antes de volver a competir. Su calendario continuará con carreras tradicionales de calle, como la del 25 de mayo en Buenos Aires, y posiblemente alguna nueva aventura de montaña hacia fin de año.

Mientras tanto, la experiencia en Bariloche quedará como uno de los mayores desafíos deportivos de su trayectoria: una carrera extrema, atravesada por paisajes patagónicos y compartida con lo más importante, su familia.

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