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Santa Regina: el taller de pelota paleta que crece desde el esfuerzo y sueña con recuperar su cancha centenaria

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Con solo 300 habitantes, Santa Regina se plantea el desafío de recuperar la vieja cancha de pelota a paleta

En una localidad de apenas 300 habitantes, donde las opciones deportivas son limitadas, un grupo de chicos y adultos sostiene desde hace más de una década una actividad que no deja de crecer. El taller de pelota paleta de Santa Regina, coordinado por Mariela Blangetti, se convirtió en un espacio de encuentro, aprendizaje y contención que hoy busca dar un paso más: recuperar en condiciones su histórica cancha.

La iniciativa nació hace 11 años casi de manera espontánea. “Yo estaba aprendiendo a jugar y me dijeron ‘metete a la cancha y empezá’. Y así arrancó todo”, recordó Blangetti. Desde entonces, el taller no dejó de funcionar y fue sumando participantes de distintas edades.

Actualmente, el espacio convoca a chicos desde nivel inicial hasta secundaria, y también a algunos adultos que se animan a iniciarse en el deporte. El año pasado cerraron con 16 alumnos, un número significativo para una comunidad pequeña. “Es un montón para un pueblo como el nuestro”, señaló.

Un espacio que contiene y genera oportunidades

En Santa Regina no hay una oferta variada de disciplinas deportivas. Muchos chicos deben trasladarse a otras localidades para practicar fútbol u otras actividades. En ese contexto, la pelota paleta se transformó en una alternativa concreta dentro del propio pueblo.

“La cancha está a una cuadra y media de la escuela. Muchos chicos salen con el guardapolvo, dejan la mochila y se vienen directo a jugar”, contó Blangetti, describiendo una postal que se repite a diario.

El taller no solo cumple una función recreativa, sino también social. “El deporte ayuda muchísimo. A mí me ayudó en momentos difíciles y por eso quiero que los chicos tengan esta oportunidad”, expresó.

Además, los participantes ya comenzaron a tener experiencias fuera de la localidad. Han viajado a torneos y encuentros en distintos puntos de la región, lo que permite ampliar horizontes y generar vínculos con otros jugadores.

Una cancha con historia, pero con urgencias

El principal desafío hoy pasa por el estado de la cancha de pelota paleta, un espacio con más de 100 años de historia que, si bien se sigue utilizando, presenta importantes deterioros.

“El piso está muy venido abajo, el lateral se cayó, el techo tiene daños. Se fueron haciendo arreglos a pulmón, con ayuda de los padres, pero ya no alcanza”, explicó.

Las dificultades edilicias limitan el crecimiento del proyecto. Uno de los objetivos es poder organizar torneos y recibir a jugadores de otras localidades, algo que hoy no es posible. “Tenemos invitaciones, vienen equipos, pero no podemos hacer competencias porque la cancha no está en condiciones”, señaló.

A lo largo del tiempo se realizaron rifas y gestiones para conseguir materiales, como el tejido para el techo. Sin embargo, las obras de mayor envergadura requieren una inversión que excede las posibilidades del grupo.

La actividad coordinada por Mariela Blangetti se convirtió en un espacio de encuentro, aprendizaje y contención

Trabajo comunitario y gestión permanente

A pesar de las dificultades, el trabajo no se detiene. Blangetti remarcó que el proyecto se sostiene con esfuerzo colectivo y compromiso. “No es solo pedir, también es hacer. Siempre hay padres que ayudan, que se acercan, que colaboran”, destacó.

También se realizaron gestiones ante el Municipio para visibilizar la situación y plantear las necesidades más urgentes, como la mejora del piso y la reparación estructural del predio.

Mientras tanto, el taller continúa funcionando y sumando participantes. Incluso durante el verano, a partir de otras actividades como natación, se incorporaron nuevos adultos que decidieron probar con la paleta.

Una invitación abierta a toda la comunidad

El espacio está abierto a toda la comunidad. “Desde los 5 años en adelante, cualquiera puede venir. No importa si nunca jugó, se aprende”, explicó Blangetti.

Las clases se desarrollan por la tarde, una vez finalizada la jornada escolar, y se extienden hasta que lo permite la luz natural, ya que la cancha no cuenta con iluminación.

El objetivo inmediato es seguir sosteniendo el taller y sumar más participantes, mientras se continúa gestionando para mejorar las condiciones del lugar. A mediano plazo, el sueño es claro: recuperar la cancha y convertirla en un punto de referencia para el deporte en la región.

“Los chicos están enganchados, tienen ganas, y eso es lo más importante. Ojalá podamos darles el lugar que se merecen”, concluyó.

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