
La institución llevó adelante una nueva edición de su ya clásica venta de huevos de Pascua en el centro de General Villegas, donde, como ocurre cada año, la propuesta contó con el acompañamiento de la comunidad y una activa participación de los jóvenes que forman parte de la entidad.
La actividad se desarrolló en la mañana de este lunes en la calle Moreno, donde los vecinos se acercaron no sólo a comprar, sino también a compartir un momento con los chicos y conocer de cerca el trabajo que realizan.
La directora de la institución, Analía Campana, destacó en previo en Actualidad la importancia de esta iniciativa, que trasciende lo meramente comercial. “A ellos les genera mucha emoción vender sus tradicionales huevos de Pascua. Son muy felices de estar en contacto con la gente”, expresó.
En ese sentido, subrayó que la propuesta tiene un fuerte valor en términos de inclusión: “Siempre vamos por la inclusión laboral, pensada no solamente en dar trabajo en un lugar, sino también en dar la posibilidad de comprar el trabajo de los chicos y darle valor a eso”.
Los productos ofrecidos incluyeron huevos de chocolate blanco y negro, en distintos tamaños, rellenos con confites y bombones elaborados por los propios jóvenes. También se sumaron bolsas de bombones y, como novedad, bolsas reutilizables con diseños realizados por los chicos y luego sublimados por el equipo de la institución.
El valor del trabajo propio
Uno de los aspectos más destacados de esta iniciativa es que lo recaudado no se destina directamente al funcionamiento de la institución, sino que pertenece a quienes elaboraron los productos. “El dinero es siempre para los chicos porque es su trabajo. Ellos tienen su propia plata y después deciden en qué la usan, como salir a cenar o proyectar un viaje”, explicó Campana.
En ese marco, la directora remarcó que este tipo de experiencias fortalece la autonomía y la valoración del esfuerzo propio, al tiempo que permite proyectar objetivos a futuro.
Un año con desafíos y proyectos en marcha
Más allá de la actividad puntual, Campana también se refirió al presente de la institución, que inició el año con buen funcionamiento a nivel de equipos y grupos, aunque con algunas dificultades administrativas. “Tuvimos algunas trabas burocráticas, pero se van destrabando. A nivel de funcionamiento estamos muy bien”, indicó.
Además, confirmó importantes avances en la obra del futuro centro educativo terapéutico, un proyecto que la institución viene desarrollando desde hace años. “Ya están colocando el piso, así que no falta casi nada para poder empezar a usar el edificio. Es un espacio pensado para brindar tratamientos grupales a niños y adolescentes que necesitan fortalecer sus habilidades sociales y su autonomía”, explicó.
La construcción, que se encuentra en el predio del Hospital Municipal, representa uno de los mayores anhelos de Aderid y fue posible gracias a distintas actividades solidarias, entre ellas el evento del Novillo Blanco.
Con una nueva jornada exitosa en el centro, Aderid volvió a reafirmar el valor de generar espacios de encuentro con la comunidad, donde el trabajo, la inclusión y la participación se convierten en protagonistas.