La discusión sobre el precio de los combustibles volvió a instalarse con fuerza en la agenda nacional y, junto a ella, reapareció un tema estratégico: el rol de los biocombustibles. En ese contexto, el bioetanol aparece como una alternativa concreta para reducir costos, generar valor agregado y fortalecer la producción local.
En diálogo con Diario Actualidad, el ingeniero industrial André Courreges, integrante de Bio Villegas, analizó el escenario actual y explicó por qué el momento podría ser clave para el desarrollo de un proyecto que tendría impacto directo en la región.
Un cambio regulatorio que abre posibilidades
Courreges explicó que actualmente la nafta en Argentina contiene un 12% obligatorio de bioetanol, producido a partir de maíz y caña de azúcar. “Es un porcentaje fijo, ni más ni menos, y se está cumpliendo”, señaló.
Sin embargo, en las últimas semanas se introdujo una modificación normativa que permite elevar ese corte hasta un 15% si las refinerías lo consideran conveniente. La medida apunta a amortiguar el impacto del aumento del petróleo a nivel internacional, que llevó el barril de unos 70 dólares a valores cercanos a los 110.
Hoy la nafta ronda los 2.000 pesos por litro, mientras que el bioetanol cuesta aproximadamente la mitad. «Esto abre una oportunidad concreta para abaratar el precio final”, explicó.
Comparación internacional y potencial argentino
El referente de Bio Villegas remarcó que Argentina está por debajo de otros países en el uso de biocombustibles. Mientras Brasil tiene un corte mínimo del 30% —con posibilidad de llegar a porcentajes aún mayores—, Paraguay se ubica entre el 20% y el 30%, y Estados Unidos también avanza en esa dirección.
“Argentina es un gran productor de maíz, pero todavía exporta mucho grano sin valor agregado. El bioetanol permitiría transformar esa materia prima en un producto industrial con mayor impacto económico”, sostuvo.
Además, subrayó que el país destina unos 600 millones de dólares anuales para importar combustibles, una cifra que podría reducirse con mayor producción local de bioetanol.

Impacto económico y generación de empleo
En ese marco, el proyecto Bio Villegas aparece como una iniciativa concreta para capitalizar ese potencial. Según detalló Courreges, la planta en estudio podría generar alrededor de 300 empleos directos y 100 indirectos, además de dinamizar la economía regional.
“Es una inversión muy grande, con impacto directo en la comunidad. Creemos que podría replicarse en otras zonas productivas del país”, indicó.
El emprendimiento se ubicaría sobre la ruta 188, en cercanía a un feedlot, aprovechando infraestructura clave como el acceso al gas —insumo fundamental para la producción— y la logística de transporte.
Estado del proyecto y expectativas
El proyecto lleva aproximadamente un año y medio de desarrollo y, según explicó, ya cuenta con avances significativos en materia de financiamiento. “Hemos trabajado con inversores y entidades financieras. La idea es tener todo listo para avanzar cuando cambie la regulación”, afirmó.
En ese sentido, la principal condición pendiente es una modificación en la ley de biocombustibles que eleve el porcentaje obligatorio de corte, lo que garantizaría la demanda necesaria para justificar nuevas inversiones.
“Somos optimistas. Este cambio reciente es una señal política fuerte y creemos que puede abrir el camino a una nueva etapa para el sector”, sostuvo.
Participación local y desarrollo comunitario
Uno de los aspectos destacados del proyecto es la posibilidad de participación de la comunidad. Según adelantó Courreges, se evalúa la creación de un fideicomiso que permita a vecinos convertirse en inversores con montos accesibles.
“La idea es que no sea solo una inversión privada, sino un proyecto con impacto colectivo, donde la comunidad también pueda involucrarse”, explicó.
Una oportunidad en medio de un contexto complejo
El impulso reciente del tema está vinculado a un escenario internacional marcado por conflictos que elevaron el precio del petróleo. Si bien el contexto es adverso, también reactivó el debate sobre alternativas energéticas.
“Es una pena que tenga que ocurrir una situación así para que el tema vuelva a la agenda, pero lo importante es que ahora se está discutiendo y se reconocen los beneficios”, concluyó.
El futuro del bioetanol en Argentina dependerá, en gran medida, de decisiones políticas. Pero en General Villegas, el proyecto ya está en marcha y espera condiciones para convertirse en una realidad que podría cambiar la matriz productiva local.
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