En una nueva entrega del espacio “Goyo el Memorioso”, el recuerdo volvió a posarse sobre el deporte local para rescatar la figura de un nombre que atraviesa generaciones: Roberto López, el máximo goleador en la historia del Club Atlético Villegas. Un delantero letal, protagonista de una época dorada y dueño de una historia que, aunque sin registros oficiales completos, sigue viva en la memoria colectiva.
López nació en 1930 y fue parte de aquellos años en los que el fútbol local se desarrollaba bajo la órbita de la Liga del Oeste, mucho antes de la actual Liga de Fútbol de General Villegas. De su impresionante capacidad goleadora se habla en cifras que rondan entre los 200 y 220 goles, aunque la falta de archivos y estadísticas precisas impide confirmar el número exacto.
La diferencia con el presente es marcada. En aquellos tiempos, los diarios no detallaban formaciones ni goleadores como ocurre hoy, y desde la Liga del Oeste directamente no se conservan registros. En contraposición, desde 1971 en adelante, la liga local cuenta con archivos digitalizados que permiten reconstruir la historia con mayor exactitud.
Una época dorada con ocho títulos
Roberto López debutó muy joven en la primera división de Atlético, con apenas 17 años. Integró equipos memorables, siendo parte de una de las etapas más exitosas del club. En sus 12 años en primera, conquistó ocho campeonatos: 1948, 1949, 1950, 1951, 1953, 1954, 1955 y 1959.
Compartió plantel con nombres destacados como Dardo Areco, Rogelio Cirigliano, Reinaldo Motta, Nestor Alustiza, José M. De Eyto y Simón Otazzi, entre otros, conformando equipos que quedaron en la historia grande de la institución.
Centrodelantero clásico —o “centrofobal”, como se decía en la época—, López no se destacaba por su físico, sino por su inteligencia, su picardía y su olfato goleador. Era oportunista, letal en el área y capaz de capitalizar cualquier error defensivo. Su media vuelta era temida por los arqueros.

Talento, bohemia y anécdotas imborrables
Su figura también estuvo marcada por una vida bohemia, muy distinta al profesionalismo actual. Según las anécdotas que sobreviven, no era extraño que sus compañeros tuvieran que ir a buscarlo a su casa antes de un partido porque no había llegado a la concentración. Vivía a una cuadra de la cancha y, tras una ducha de agua fría —en verano o invierno—, entraba al campo y hacía lo que mejor sabía: goles.
“Dicen que esa ducha era la clave de su magia”, recordó Goyo entre risas, al describir un contexto completamente diferente al del fútbol actual, con entrenamientos menos exigentes y otra dinámica de competencia.
El final de su carrera y su paso por Defensores
Tras su etapa dorada en Atlético, López tuvo un breve paso por Defensores de Villegas en los años 1962 y 1963. Allí, ya en el tramo final de su carrera, dejó algunas perlitas más para el recuerdo, como un gol ante su ex club en un partido donde prácticamente no tocó la pelota más que en esa jugada.
Su vínculo con el fútbol continuó luego como entrenador. En 1971 dirigió a Atlético en la recordada final ante Ingeniero, donde el equipo villeguense estuvo a minutos de consagrarse campeón hasta la aparición de Alfredo Cuervo que forzó el empate y llevó la definición a un desempate que terminó en manos del rival.
Una vida sencilla y un legado imborrable
Fuera de la cancha, López fue un hombre trabajador. Se desempeñó en el almacén “El Sol” junto a Antonio Méndez y luego en la Municipalidad de General Villegas, donde cumplió funciones durante años, incluso en el área de Rentas en su etapa final.
Se casó con Susana Cepeda y tuvo dos hijos, Fabiana y Roberto. Falleció joven, a los 61 años, en la ciudad de La Plata.
Quienes lo conocieron destacan no solo su talento, sino también su humildad, su sencillez y su hombría de bien. Un personaje querido, respetado y recordado por todos.
La fuerza de la memoria colectiva
Sin imágenes, sin videos y con escasos registros escritos, la figura de Roberto López se sostiene gracias a la transmisión oral. Relatos que pasan de generación en generación, anécdotas que resurgen en cada charla y espacios como el de Goyo que permiten mantener viva la historia.
“Estamos de paso, y hay testimonios que se pierden”, reflexionaron en el cierre del segmento, invitando a la comunidad a compartir recuerdos y seguir construyendo entre todos la memoria de General Villegas.
Porque más allá de los números —precisos o no—, hay algo que no se discute: Roberto López fue un goleador extraordinario. Y su nombre quedó grabado para siempre en el corazón del fútbol villeguense.
- Año 1991 festejando los 70 años del Club Atlético Villegas
- Multicampeón con Atlético 1948, 1949, 1950, 1951, 1953, 1954, 1955, 1959