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Alegre: “No hay plata, Nación condiciona los fondos y dentro del municipio todavía hay quienes no entienden que hay que gastar menos”

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Gilberto Alegre

El intendente Gilberto Alegre realizó un extenso análisis de la situación económica y política que atraviesa el municipio de General Villegas, en el que combinó autocrítica interna, cuestionamientos al gobierno nacional y fuertes definiciones sobre el rol de la oposición local.

A lo largo de la entrevista, el eje fue uno solo: la falta de recursos. Desde allí, explicó decisiones de gestión, demoras en obras, tensiones dentro del gabinete y el vínculo con otros niveles del Estado. El diagnóstico fue directo: el municipio funciona en un contexto de ajuste permanente y con ingresos muy por debajo de lo previsto. “Estamos muy preocupados por el tema del dinero”, resumió, marcando el tono de toda la charla.

Un municipio que ajusta en medio de la caída de recursos

Alegre explicó que la caída de la coparticipación impactó de lleno en las cuentas municipales. Según detalló, en los primeros meses del año se recibieron cientos de millones de pesos menos de lo proyectado, lo que obliga a recalcular todo el funcionamiento del Estado local.

Esa situación, afirmó, lleva a tomar decisiones incómodas. Por un lado, reducir gastos; por otro, intentar no afectar servicios básicos. “Hay que ajustar, pero sin resentir la prestación”, planteó, reconociendo que ese equilibrio no siempre es sencillo.

Incluso mencionó ejemplos concretos de revisión del gasto, como el control de horas extras o la negativa a invertir en maquinaria cuando considera que la prioridad debe ser sostener empleo. En ese punto, dejó una definición conceptual: en tiempos de crisis, la prioridad es la gente y no la tecnología. El problema, insistió, es estructural: “sin plata no se puede hacer nada”.

El señalamiento a Nación: “Retienen fondos y condicionan a provincias y municipios”

El intendente vinculó directamente la situación local con decisiones del gobierno nacional. Sostuvo que hay recursos que deberían llegar a las provincias y municipios, pero que son retenidos.

Según explicó, ese esquema responde a una lógica de equilibrio fiscal a nivel nacional que termina trasladando el ajuste a los niveles inferiores del Estado. “El déficit cero se sostiene con fondos que no se distribuyen”, afirmó.

También mencionó casos concretos, como el fondo de combustibles —destinado originalmente a infraestructura vial— que, según indicó, no se está utilizando para ese fin ni llegando a los distritos.

En ese contexto, planteó que la discusión de fondo es histórica: cómo se distribuyen los recursos en la Argentina y por qué regiones productivas como General Villegas no reciben en infraestructura lo que generan en impuestos.

“Hay funcionarios que no entienden que no hay plata”

Uno de los momentos más contundentes de la entrevista fue cuando se refirió a la interna del propio gobierno. Allí reconoció que existen tensiones en torno al manejo del gasto.

“El problema es que hay funcionarios que no entienden que no hay plata y quieren seguir gastando como si estuviéramos en una época de abundancia”, sostuvo.

Sin dar nombres, dejó en claro que se trata de una discusión abierta dentro de la gestión. Explicó que algunos sectores no terminan de adaptarse al nuevo contexto y que eso genera conflictos a la hora de administrar los recursos.

Incluso fue más allá al señalar que hay decisiones que se toman sin autorización, lo que complica el ordenamiento financiero. Para Alegre, el desafío es disciplinar el gasto y alinear a todo el equipo en una lógica de austeridad.

Obras frenadas, proyectos en revisión y prioridades redefinidas

La falta de recursos también impacta directamente en la obra pública. Alegre reconoció que muchos proyectos avanzan más lento de lo previsto o dependen de financiamiento externo que no llega.

Mencionó, por ejemplo, obras que estaban previstas con fondos provinciales o créditos que aún no se concretaron. En algunos casos, el municipio debe decidir si espera esos recursos o si reorienta fondos propios, siempre escasos.

Aun así, aseguró que las obras no están paralizadas, sino condicionadas. “Se van a hacer, pero en más tiempo”, explicó.

Entre las prioridades, mencionó infraestructura básica, educación y servicios, además de proyectos como el avance en el CEAM o nuevas escuelas. Sin embargo, dejó en claro que todo depende de la disponibilidad económica.

La presión social: empleo, vivienda y servicios

Otro eje fuerte de sus declaraciones fue el aumento de la demanda social. Según indicó, cada vez más vecinos recurren al municipio por problemas laborales, habitacionales o económicos.

“La gente no tiene trabajo, no puede pagar el alquiler”, señaló, describiendo un escenario que obliga al Estado local a intervenir más, pero con menos recursos.

En ese contexto, defendió políticas como la entrega de terrenos, aun cuando se realicen sin todas las condiciones ideales. Para el intendente, lo urgente es dar respuestas, aunque luego haya que ordenar lo administrativo.

También reconoció dificultades en servicios como limpieza, iluminación o mantenimiento, muchas veces afectados por la falta de personal o de recursos materiales.

La oposición bajo crítica: “Se oponen por oponerse”

Alegre fue especialmente crítico con la oposición en el Concejo Deliberante. Aseguró que existe una actitud sistemática de rechazo a las iniciativas del oficialismo. “Nunca acompañan un proyecto. Siempre están en contra”, afirmó.

Según su mirada, muchas de las críticas no tienen en cuenta el contexto económico y se limitan a cuestionar sin proponer soluciones. “Es fácil criticar, lo difícil es decir cómo se hace”, insistió.

Incluso planteó que hay sectores que fomentan expectativas irreales en la población, instalando la idea de que todo podría resolverse rápidamente, cuando en realidad el problema es la falta de recursos.

Un escenario complejo hacia adelante

El intendente cerró su análisis con una advertencia: la situación podría agravarse si no mejora el contexto general. Señaló que el municipio deberá seguir ajustando, priorizando y administrando con cautela.

A la vez, pidió comprensión a la comunidad frente a demoras o limitaciones en la gestión. “Si hubiera plata, sería todo más fácil”, resumió.

El mensaje fue claro y reiterado a lo largo de toda la entrevista: el principal condicionante hoy no es político ni técnico, sino económico. Y, según Alegre, mientras no cambie ese escenario, la gestión seguirá marcada por la escasez, las tensiones internas y la necesidad de tomar decisiones difíciles.

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