En tiempos atravesados por la inmediatez, las pantallas y los contenidos estandarizados, una propuesta local invita a ir en otra dirección: bajar el ritmo, volver al cuerpo, conectar con la naturaleza y aprender desde la experiencia. Así se presenta Rincón de Semillas, un espacio de educación alternativa complementaria que, por segundo año consecutivo, desarrollan en General Villegas las docentes Lucía Cortina y Marisol Ponce.
La iniciativa funciona los sábados en CETIS y está destinada a niños de entre 4 y 9 años. Pero lejos de replicar dinámicas escolares tradicionales, propone un recorrido distinto, donde el aprendizaje no se mide en cuadernos completos ni en tareas terminadas, sino en vivencias, procesos y descubrimientos.
“Priorizamos el aprender desde el sentir y el hacer. Que los chicos puedan experimentar, explorar, conectar con lo que los rodea y que eso tenga un sentido para su vida cotidiana”, explicó Cortina.
El proyecto comenzó a tomar forma a partir de una inquietud compartida. Ambas docentes, formadas en nivel primario, iniciaron en 2023 un camino de formación en pedagogías alternativas, particularmente en la línea Waldorf*, al que luego sumaron el enfoque de Escuelas Bosque**. De ese cruce de miradas nació la idea de crear un espacio propio.
Otra manera de mirar la infancia
Lejos de pensarse como un apoyo escolar, Rincón de Semillas se construye como un complemento desde otro lugar. “No venimos a reforzar contenidos escolares. Venimos a acompañar el desarrollo integral de las infancias”, aclaró Ponce.
La base de la propuesta está en entender que el aprendizaje no es solo intelectual. La pedagogía Waldorf, por ejemplo, plantea una formación que integra cuerpo, mente y emoción, respetando los tiempos evolutivos de cada etapa.
“En los primeros años, el niño necesita moverse, jugar, explorar. Todo eso que vive con el cuerpo es lo que después se transforma en aprendizaje. Por eso trabajamos desde la experiencia”, detalló.
Esa mirada se traduce en prácticas concretas. Antes de abordar un contenido, hay un recorrido previo: juegos, música, movimiento, contacto con materiales. El conocimiento no aparece como algo abstracto, sino como algo que se construye desde lo vivido.

La naturaleza como maestra
Si el año pasado el espacio funcionaba mayormente puertas adentro, este ciclo dio un paso más: salir al exterior. El patio, los árboles, la tierra y todo lo que allí sucede se convirtieron en el aula principal.
“Hoy nuestro escenario es la naturaleza. Ahí encuentran desafíos, se mueven, investigan. Trepar un árbol, observar un insecto o saltar un tronco también es aprender”, señalaron.
El enfoque de Escuelas Bosque atraviesa esta decisión. No se trata solo de estar al aire libre, sino de entender al entorno natural como un espacio pedagógico en sí mismo.
En ese contacto aparecen la curiosidad, la observación, la creatividad y también el asombro. Elementos que, muchas veces, quedan relegados en estructuras más rígidas.
Hacer para aprender: del vellón a la cocina
Las actividades que se desarrollan en Rincón de Semillas están organizadas según las estaciones del año y combinan distintas propuestas: huerta, cocina, tejido, trabajo con materiales nobles como arcilla o vellón, yoga, meditación y exploración del entorno.
Un ejemplo claro es la elaboración de cartucheras con vellón, una actividad que atraviesa varias jornadas. Desde rallar el jabón, generar la espuma, trabajar la fibra, enjuagar, secar y coser, cada paso implica tiempo, dedicación y paciencia.
“Ellos quieren el resultado, pero en el camino descubren que nada es inmediato. Aprenden a esperar, a valorar el proceso”, explicaron.
En una época donde lo instantáneo domina, esa enseñanza se vuelve especialmente significativa.

Rutinas que ordenan, rituales que conectan
Cada encuentro sigue una estructura que se repite y da seguridad. Al llegar, hay un momento de juego libre, donde los chicos exploran, trepan, construyen o simplemente se mueven.
Luego, una ronda marca el inicio formal de la jornada. Se enciende una vela, se proponen intenciones y se genera un momento de conexión.
“Es un espacio para frenar, para ir hacia adentro, para pensar qué queremos de ese día”, contaron.
El desayuno compartido es otro momento clave. No solo por lo alimentario, sino por todo lo que implica: preparar la mesa, esperar a los demás, agradecer los alimentos y recién entonces comenzar.
“Son pequeñas cosas que construyen hábitos, respeto por los tiempos y por el otro”, señalaron.
Después llegan las actividades centrales, que combinan proyectos de ciencias naturales con propuestas prácticas. Y el cierre vuelve a reunir al grupo para compartir lo vivido, resolver conflictos si los hubo y registrar qué se llevan de la experiencia.
Cambios que trascienden el espacio
Uno de los aspectos que más destacan las docentes es cómo lo que sucede en Rincón de Semillas se traslada a la vida cotidiana.
“Las familias nos cuentan que los chicos empiezan a ser más autónomos, que colaboran en casa, que se animan a probar alimentos nuevos, que esperan más, que se comunican mejor”, explicaron.
Incluso hábitos simples, como elegir frutas en lugar de otras opciones; o participar en la preparación de la comida, aparecen como cambios concretos.
“Ellos llegan felices, esperan el sábado. Eso ya es un indicador muy fuerte”, resumieron.

Un espacio que invita a desacelerar
Rincón de Semillas funciona los sábados, con dos grupos divididos por edades: por la mañana asisten niños de 7 a 9 años (de 9 a 12 horas) y por la tarde, de 4 a 6 (de 13:30 a 16:30 horas).
No es necesario llevar materiales, solo ropa cómoda, especialmente pensada para ensuciarse, explorar y moverse.
Para conocer más de qué se trata este rincón en General Villegas, Lucía y Marisol dejaron sus contactos: 3388 410486 y 3388 530101, respectivamente. También el Instagram del espacio, que es @rincondesemillas.gv.
En un contexto donde muchas veces el aprendizaje queda asociado a la exigencia, la rapidez y los resultados, esta propuesta abre una puerta diferente. Una que invita a habitar el tiempo de otra manera, a reconectar con lo simple y a entender que aprender también puede ser, simplemente, estar, hacer y sentir.
*La pedagogía Waldorf, creada por Rudolf Steiner en 1919, es un enfoque educativo holístico que busca el desarrollo integral del niño (físico, emocional, intelectual y espiritual) respetando sus ritmos individuales. Se caracteriza por un ambiente creativo, el uso de materiales naturales, la importancia del arte, el juego libre y la ausencia de exámenes tempranos, enfocándose en el aprendizaje práctico y artístico.
**Las Escuelas Bosque son un modelo educativo innovador que prioriza el aprendizaje al aire libre, utilizando la naturaleza como aula principal. Fomentan la conexión auténtica con el medio ambiente, la creatividad, la autonomía y el bienestar físico y emocional de los niños a través del juego libre y la exploración directa.

