En una nueva edición del espacio Tecnología al Paso, Gustavo González abordó uno de los temas más relevantes para la región: el impacto de la tecnología en el campo y cómo los avances actuales están cambiando la forma de producir, incluso en localidades del interior como General Villegas.
Uno de los conceptos centrales que dejó la columna fue que el desarrollo tecnológico no está limitado a los grandes centros urbanos. “La innovación no tiene código postal, no es algo exclusivo de Buenos Aires. También sucede en ciudades pequeñas como General Villegas”, afirmó.
En ese sentido, mencionó como ejemplo una entrevista reciente al empresario Mariano Bosch, fundador de Adecoagro, donde se repasa el proceso de transformación tecnológica del agro argentino. Allí se destaca, entre otros hitos, la siembra directa como una de las innovaciones que revolucionó la producción.
González remarcó que la tecnología no sólo impacta en los procesos productivos, sino también en la eficiencia de costos y en la toma de decisiones, a partir del acceso a datos cada vez más precisos.
GPS, satélites y drones: las claves del nuevo agro
El especialista explicó que una de las herramientas más determinantes fue la incorporación del GPS, que hoy permite optimizar múltiples tareas en el campo. “No sólo lo usamos para ubicarnos; en el agro es clave para planificar y ejecutar actividades con precisión”, señaló.
A esto se suma el uso de imágenes satelitales, que permiten monitorear variables como el estado del suelo, la humedad o el desarrollo de los cultivos a lo largo del tiempo. Esta información, que antes era limitada, hoy se complementa con nuevas tecnologías como los drones.
“Primero se usaban para sacar fotos, pero ahora tienen aplicaciones mucho más avanzadas, como la fumigación selectiva. Se puede mapear un lote y aplicar herbicidas sólo donde hace falta, lo que genera ahorros importantes”, explicó.
Además, destacó que muchos de estos equipos ya funcionan de manera autónoma. “Se programa el área, el drone realiza la tarea y vuelve solo. Eso ya es una realidad”, indicó.
También mencionó usos en ganadería, como el conteo de hacienda o el monitoreo del comportamiento animal mediante sensores y collares inteligentes, que permiten medir desde movimientos hasta tiempos de alimentación.
La conectividad, el cambio que faltaba
Si bien el avance tecnológico en el campo es constante, González señaló que durante mucho tiempo el gran obstáculo fue la conectividad. En ese punto, destacó la llegada de Starlink como un factor clave.
“Hoy es la vedette del campo, porque permite tener internet en lugares donde antes era muy difícil o directamente imposible”, afirmó.
Explicó que, a diferencia de los satélites tradicionales ubicados a unos 36.000 kilómetros de la Tierra, los de Starlink operan a menor distancia, lo que reduce significativamente la latencia y mejora la calidad del servicio.
“Esto hace que la conexión sea mucho más rápida y estable, incluso comparable con la que tenemos en nuestras casas”, detalló.
Además, señaló que en algunos casos se utiliza como sistema de respaldo ante fallas de los servicios tradicionales, especialmente en zonas donde todas las conexiones dependen de una misma infraestructura.
Un cambio que ya está en marcha
Para González, lo más importante es entender que estos avances no son algo lejano ni futuro, sino que ya están presentes en la región. “No estamos lejos de los últimos desarrollos. En Villegas hay una comunidad agroindustrial muy activa que está adoptando estas tecnologías”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que el desafío no es sólo incorporar herramientas, sino también comprenderlas y adaptarse a un entorno que cambia rápidamente. “Hay cosas que llegaron para quedarse y los cambios van a ser cada vez más vertiginosos”, concluyó.
