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Ricardo Bochini le cumplió un sueño a un histórico vecino de Banderaló

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Ricardo Enrique Bochini, Rubén Duarte y los colores que los unen

Hay pasiones que acompañan toda una vida. Para Irineo Rubén Duarte, más conocido en Banderaló como “Rubén” o simplemente “Barberón”, el amor por Independiente fue una de ellas. Y justamente cuando está a punto de cerrar una larga etapa laboral, recibió un regalo que difícilmente olvidará: un saludo personalizado de Ricardo Bochini y una camiseta autografiada por el máximo ídolo del club de Avellaneda.

La sorpresa fue organizada por su hija Mariana como parte de los festejos por sus 65 años y su próxima jubilación. El momento estuvo cargado de emoción. No todos los días un hincha puede recibir un mensaje del futbolista que marcó su infancia y juventud, mucho menos acompañado por una camiseta firmada especialmente para él.

La historia de Rubén está profundamente ligada a Banderaló. Nació el 24 de junio de 1961 en una familia humilde y numerosa, siendo el menor de 14 hermanos. Su infancia transcurrió rodeado no solo de sus hermanos, sino también de sus sobrinos, con quienes compartió gran parte de su crecimiento y forjó amistades que lo acompañaron toda la vida.

Una vida de trabajo y esfuerzo

La necesidad de trabajar llegó temprano. En aquellos años Banderaló no contaba con escuela secundaria, por lo que Rubén comenzó a ganarse la vida desde muy joven. Fue albañil, chofer, gomero, alambrador, electricista, monaguillo y ambulanciero, desempeñando múltiples oficios que reflejan una vida marcada por el esfuerzo y la dedicación.

Siempre priorizó a su familia. Hace más de cuatro décadas formó su hogar junto a su esposa, con quien tuvo dos hijas y un hijo.

Su afán de superación también quedó reflejado en los estudios. En 2002 completó el nivel secundario integrando la primera promoción de adultos de la escuela nocturna de Banderaló. Al año siguiente ingresó a trabajar en la Cooperativa Eléctrica, donde desarrolló una trayectoria de más de veinte años y desde donde ahora se prepara para iniciar una nueva etapa como jubilado.

Rubén, con la camiseta autografiada, el día de su cumpleaños

El fútbol, una pasión que nunca se apagó

Si hay algo que define a Rubén es su pasión por el fútbol. Hincha fanático de Independiente y de Juventud Unida de Banderaló, encontró en las canchas una de sus grandes alegrías.

Su apodo de “Barberón” nació justamente por su admiración hacia el histórico wing de Independiente, Alejandro Barberón. Con el paso de los años, el sobrenombre terminó identificándolo en todo el pueblo.

Con Juventud compartió innumerables domingos. Primero como jugador, después colaborando con el cuerpo de utileros y más tarde acompañando desde los entrenamientos y la tribuna. Su presencia se transformó en una imagen habitual para varias generaciones de futbolistas y simpatizantes.

La emoción de volver a encontrarse con el Bocha

El regalo de Bochini despertó además un recuerdo que muchos de sus familiares desconocían.

Durante la celebración, Rubén contó que en la década de 1980 tuvo la oportunidad de conocer personalmente al ídolo de Independiente cuando visitó General Villegas para disputar un encuentro amistoso con Atlético Villegas.

Aquel día consiguió un autógrafo en un paquete de cigarrillos, un tesoro que conservó durante años junto a una importante colección de revistas El Gráfico. Sin embargo, el recuerdo se perdió durante una mudanza.

Décadas después, la vida le devolvió aquel momento de otra manera. Esta vez, con un saludo personal del propio Bochini y una camiseta dedicada especialmente para él.

Fe, familia y una nueva etapa

Quienes conocen a Rubén destacan también su profunda fe. La Iglesia ocupó siempre un lugar importante en su vida, acompañándolo tanto en los momentos difíciles como en las alegrías.

Hace dos años llegó otro título que valora tanto como cualquiera de los anteriores: abuelo. El nacimiento de su nieto abrió una nueva etapa que hoy disfruta plenamente.

Ahora, con 65 años recién cumplidos y la jubilación a la vuelta de la esquina, se prepara para seguir vinculado a las actividades que más quiere: colaborar con los tradicionales pollos asados de la Iglesia, acompañar a Juventud y disfrutar de su familia.

Barbe, Barberón, Rubencito, papá, suegro, abuelo. Muchos nombres para una misma persona. La jubilación marcará el final de una etapa laboral, pero difícilmente signifique detenerse.

Y si había alguna manera especial de comenzar ese nuevo capítulo, seguramente era recibiendo el saludo y la firma del Bocha, el ídolo que lo acompañó durante toda la vida.

El regalo más esperado. El Bocha sorprendió a Rubén en su cumpleaños

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