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Omar Emín: la historia del comerciante que convirtió a Casa Emín en un emblema

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Alfredo Emin, María Navilli con sus hijos Carmen y Omar

La historia de Omar Emín es, al mismo tiempo, la historia de una de las casas comerciales más tradicionales de General Villegas. En una nueva edición de Goyo el Memorioso, el recuerdo del histórico comerciante permitió reconstruir el recorrido de una familia de inmigrantes que, con esfuerzo, trabajo y perseverancia, dejó una huella imborrable en la comunidad.

El relato comenzó con el origen de la familia. Alfredo Emín, padre de Omar, nació en Esmirna, Turquía, y llegó a la Argentina siendo muy joven, tras una escala en Italia. Se casó con María Navilli, inmigrante genovesa, y primero se radicó en General Pico, donde trabajó con una verdulería y frutería. Gracias a un familiar, terminó instalándose en General Villegas.

Fue un viajante español quien le sugirió abandonar el rubro alimenticio para dedicarse a la venta de telas. Aunque no tenía experiencia en ese negocio, Alfredo aceptó el desafío y en 1924 abrió la tienda «Blanco y Colorado», nombre inspirado en los colores de la bandera turca. Años más tarde compró un terreno sobre calle Moreno, mediante un crédito del Banco Hipotecario, donde nació la histórica Casa Emín.

Un comercio que marcó a generaciones

Omar Emín creció prácticamente entre los mostradores del negocio familiar. Desde muy pequeño ayudó haciendo mandados y entregando paquetes, hasta incorporarse de lleno a la empresa junto a su hermana Carmen, a quien él mismo consideraba una de las mejores vendedoras de la tienda.

Casa Emín se transformó con el paso de las décadas en uno de los comercios más importantes de General Villegas, compartiendo protagonismo con otras tradicionales tiendas como El Barato Argentino, Tienda Renati, Casa Costanzo y El Hogar de Caccavari.

El comercio llegó a tener 9 empleados y fue reconocido por sus grandes liquidaciones, que convocaban a clientes de toda la ciudad y de los pueblos del distrito. Bombachas de campo, jeans, frazadas, tapados, alfombras y artículos para toda la familia formaban parte de una oferta que acompañó durante más de un siglo la vida cotidiana de los villeguenses.

Uno de los recuerdos más curiosos fue el de las épocas en que, ante el fallecimiento de un vecino, numerosas familias acudían a comprar telas negras para confeccionar la ropa de luto, una costumbre hoy desaparecida.

También quedaron grabadas en la memoria colectiva las campañas publicitarias protagonizadas por el propio Omar Emín, especialmente el inolvidable eslogan: «Somos porfiados… seguimos vendiendo barato», convertido en un verdadero clásico de la publicidad local.

Omar Emín en el 75 aniversario del Club Eclipse

Dirigente deportivo y hombre de comunidad

Más allá de su actividad comercial, Omar Emín tuvo una intensa participación en las instituciones de General Villegas.

En su juventud fue jugador de tenis en el Club La Lucila y más tarde ocupó cargos dirigenciales en esa institución. Además, compartió con su padre una singular coincidencia: ambos presidieron el Club Eclipse. Alfredo Emín lo hizo en 1938, mientras que Omar estuvo al frente de la institución durante 1991 y 1992.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre de gran porte físico, de trato amable, sentido del humor y permanente disposición para conversar, especialmente sobre una de sus grandes pasiones: el fútbol.

En el recuerdo también se destacó su matrimonio con Kelly Bogliolo, celebrado en 1958. Ella fue una reconocida docente y artista plástica de la ciudad, compañera de toda la vida de Omar.

Una marca registrada de General Villegas

Durante el recorrido por su historia también surgieron anécdotas que reflejan el carácter respetuoso, firme y cordial de Omar Emín, además del profundo vínculo que mantuvo durante décadas con las instituciones y con los vecinos.

Casa Emín logró atravesar crisis económicas, cambios de hábitos de consumo e inundaciones, siempre sostenida por la cultura del trabajo y la confianza construida con sus clientes.

El comercio cerró sus puertas recientemente, luego de superar los cien años de historia, poniendo fin a una trayectoria que quedó definitivamente asociada al crecimiento de General Villegas.

Omar Emín falleció el 30 de enero de 2026, a los 97 años. Su partida significó el adiós de uno de los comerciantes más representativos de la ciudad, aunque su legado continúa vivo en la memoria colectiva.

Con este nuevo homenaje, Goyo el Memorioso volvió a poner en valor la historia de una familia inmigrante que encontró en General Villegas el lugar donde construir su futuro y que, a través de Casa Emín, pasó a formar parte del patrimonio afectivo de varias generaciones de vecinos.

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