La comunidad católica celebró este 7 de agosto la festividad de San Cayetano con una procesión y una misa que contó con la presencia del Obispo de la Diócesis de Nueve de Julio, Monseñor Ariel Torrado Mosconi. La jornada estuvo marcada por un mensaje centrado en el valor del trabajo, la solidaridad y la importancia de compartir con los demás.
La celebración comenzó con la tradicional procesión en honor al santo, en la que los fieles acompañaron la imagen de San Cayetano por algunas calles de la ciudad. Luego, la comunidad se reunió para participar de la misa, presidida por Monseñor Torrado Mosconi, junto al Cura Párroco local, Padre Tomasz, en el edificio de Mitre y Brown.
Durante su homilía, el Obispo invitó a los presentes a reflexionar sobre el significado de la celebración y, especialmente, sobre el vínculo entre la fe y el trabajo cotidiano. En ese sentido, llamó a los fieles a compartir el pan y a desarrollar cada tarea con amor, independientemente de cuál sea la actividad que cada persona realice.
El mensaje estuvo atravesado por una idea central: no es aquello que se posee lo que define a una persona, sino aquello que hace por los demás y la manera en que desarrolla su trabajo.
“No seremos recordados por lo que tenemos, sino por el trabajo que hicimos con amor”, fue uno de los conceptos destacados durante la celebración.
Monseñor Torrado Mosconi remarcó que trabajar con amor es lo que marca la diferencia y que cada tarea, por sencilla que pueda parecer, tiene valor cuando se realiza con compromiso y pensando también en los demás.
En su reflexión, además, planteó que la misa no debía entenderse solamente como una celebración que comienza y termina dentro del templo. Por el contrario, sostuvo que existe una “misa permanente”, que es la propia vida cotidiana, y que aquello que se reflexiona durante la celebración debe continuar presente en cada jornada.

La celebración como compromiso cotidiano
El mensaje de San Cayetano, asociado históricamente al trabajo, al pan y a la posibilidad de acceder a una vida digna, fue así trasladado a la realidad cotidiana de cada integrante de la comunidad. La invitación fue a llevar la reflexión fuera de la iglesia y convertirla en acciones concretas en los espacios donde cada persona desarrolla su vida.
Antes de finalizar la misa, el Padre Tomasz agradeció especialmente la presencia de Monseñor Torrado Mosconi, quien se acercó a General Villegas para acompañar a la comunidad en esta fecha tan significativa.
También expresó su agradecimiento al intendente municipal por su presencia y por el acompañamiento que desde el municipio se brinda a la comunidad católica.
El Cura Párroco hizo extensivo el reconocimiento al Colegio IMI, a sus abanderados y escoltas, docentes y profesores, así como a todos los fieles que participaron de la procesión y de la celebración religiosa.
Durante la misa también hubo una referencia especial a la visita del Papa a la Argentina, prevista para el mes de noviembre, una posibilidad que genera expectativa y esperanza dentro de la Iglesia y que fue mencionada como un acontecimiento significativo para los fieles.
La jornada concluyó con una tradición que forma parte de la celebración de San Cayetano: la distribución de panes bendecidos entre los presentes. El pan, símbolo de alimento y también de la necesidad de compartir, permitió cerrar la celebración llevando a cada familia una expresión concreta del mensaje transmitido durante la misa.
Finalmente, la comunidad compartió chocolate con tortas, en un encuentro que permitió prolongar el espíritu de fraternidad y celebración más allá del templo.
Así, la festividad de San Cayetano volvió a reunir a parte de la comunidad de General Villegas alrededor de la fe, pero también de valores como el trabajo, la solidaridad y el compromiso con los demás. Una celebración que, de acuerdo con el mensaje del Obispo, no debe terminar al finalizar la misa, sino que tiene que continuar en la vida cotidiana de cada uno.