Escribo como ex alumna de una escuela muy concretra acá en Villegas (no egresada).
Escribo como mamá de dos varones, como tía, como amiga sobre el bullying en las escuelas, tanto de los niños como de los docentes.
Lo viví, lo sufrí y me dejó traumas. Y hoy, nuevamente, veo repetir la historia en diferentes instituciones. ¿Hasta cuándo?
Yo recuerdo golpes, apodos, maltratos de mis compañeros. Pero también recuerdo indiferencias, maltrato y actitudes indeseables de profesores y a no quejarte a nadie porque nadie te escuchaba por mi condición de becada y pobre.
En esa escuela, a través de los años, no cambió mucho, pero el patrón se reparte a otras escuelas. Aunque siempre afirmo y creo que desde casa viene lo que los hijos aprenden. Desde casa vos le decís qué está bien y qué está mal. No son las 4 horitas de escuela las que te van a reformar un hijo malcriado.
¿Y los profesores o señoritas maestras en pleno siglo XXI que aún no están capacitados para estar con chicos con condiciones diferentes?
¿Qué nos está pasando como sociedad?
¿Son maestras por qué? ¿Hay amor en su profesión?
Los niños sienten el rechazo, los marca. Que te pasa por la cabeza como maestra de un aula con 20 o 30 chicos faltarles el respeto, ponerles apodos. Todo lo que como sociedad queremos erradicar.
Y no, no vengan con que antes la maestra te pegaba con la regla y aprendíamos el maltrato fue y es maltrato. Antes el marido llegaba borracho y te pegaba y se aguantaban 40 años de matrimonio.
Hoy somos autosuficientes, conscientes, fuertes. No podemos naturalizar o defender lo indefendible.
Jardín y primaria son las primeras huellas que los niños llevan en el corazón el resto de su infancia.
¿Qué huella queres dejar como docente? No puede ser lo que está pasando en las escuelas, no sé si se necesitan más controles, no sé quién tiene que intervenir, pero hay que ayudar a los niños, tanto del bullying entre ellos y adolescentes, como del bullying de los docentes.
No tienen idea la huella que deja en cada ser humano ese maltrato. Lo digo yo, que 20 años después sigo sintiéndome inferior cuando veo alguno de mis victimarios en la calle.
BASTA DE MALTRATO ESCOLAR. NECESITAMOS HACER ALGO POR NUESTROS HIJOS
EVANGELINA DUFOURC
36682734

