La institución que durante más de tres décadas fue conocida como CEAT atraviesa una nueva etapa. A partir de una resolución de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, pasó a denominarse Escuela de Educación Temprana N° 1 y comenzó un proceso de reorganización que modificó la modalidad de asistencia, la conformación de los grupos, la carga horaria y las propuestas pedagógicas.
El cambio también tuvo un impacto concreto en la matrícula. La institución llegó a contar con alrededor de 120 niños y actualmente tiene 50, distribuidos en ambos turnos. La reducción no responde a una menor demanda, sino fundamentalmente a una nueva dinámica de funcionamiento, con grupos pequeños y mayor frecuencia de asistencia.
Su directora, Marina Rodríguez, explicó que la transformación comenzó a implementarse a partir de la Resolución 2105 y que significó un importante desafío institucional. La Escuela de Educación Temprana continúa trabajando con niños desde los 45 días hasta los 3 años, pero actualmente prioriza a aquellos que presentan discapacidad o algún desafío en su desarrollo.
De sesiones individuales a clases grupales
Uno de los cambios más importantes fue dejar atrás el esquema tradicional del CEAT, en el que los niños asistían a sesiones individuales de aproximadamente media hora. Actualmente concurren a clases y forman parte de grupos de hasta cuatro o cinco niños.
La frecuencia depende de las necesidades de cada niño y de la disponibilidad institucional. Algunos concurren dos o tres veces por semana, mientras que otros lo hacen de lunes a viernes, durante dos horas.
Esta modalidad explica, en buena medida, la reducción de la matrícula. Un grupo pequeño puede permanecer varios días a la semana en la institución, ocupando una sala y requiriendo la presencia de dos docentes.
Una propuesta pedagógica, no terapéutica
Uno de los aspectos centrales de la transformación es que la modalidad de trabajo de la Escuela de Educación Temprana es pedagógica. Las propuestas están destinadas a acompañar las trayectorias educativas de niños que requieren tiempos de enseñanza y mediaciones específicas para sus aprendizajes.
La institución trabaja en el marco del Diseño Curricular del Nivel Inicial para el ciclo maternal, que comprende desde los 45 días hasta los 3 años, y desarrolla proyectos, secuencias didácticas y unidades didácticas.
La comunicación, el lenguaje, la interacción y el desarrollo motriz forman parte de los ejes que se abordan, siempre considerando las características particulares de cada niño.
En este sentido, la propuesta tiene una especificidad que la diferencia de otros espacios. Para muchas infancias que presentan desafíos en su desarrollo, las experiencias de aprendizaje que se generan en la escuela pueden no darse de la misma manera en espacios terapéuticos o de rehabilitación.
La tarea docente implica observar, planificar, enseñar y generar las mediaciones necesarias para que cada niño pueda avanzar en sus aprendizajes. No se trata solamente de acompañar un desarrollo, sino de ofrecer una propuesta educativa pensada específicamente para sus posibilidades y necesidades.
Rodríguez explicó que existen muchos puntos en común con el nivel inicial, especialmente en el acompañamiento del crecimiento y el desarrollo y en el fortalecimiento de las capacidades. La diferencia está en que la Escuela de Educación Temprana pertenece a la modalidad de Educación Especial y focaliza en las particularidades de cada niño.
“Tenemos esa flexibilidad que la modalidad nos permite también, y nos vamos ajustando a lo que el niño puede y va respondiendo”, señaló.

Un equipo docente y técnico especializado
Para sostener esta propuesta, se cuenta con un equipo integrado por ocho docentes: tres en el turno mañana y cinco en el turno tarde.
A ese equipo se suma el Equipo Técnico, conformado por una asistente educacional, una fonoaudióloga y una asistente social, que intervienen desde sus respectivas áreas para acompañar las trayectorias de los niños y el trabajo con las familias.
Rodríguez destacó el compromiso y la formación del personal de la institución. Las salas cuentan con un par pedagógico y las docentes trabajan de manera conjunta en las planificaciones y en la evaluación de las propuestas.
La edad de los alumnos también requiere una particular disponibilidad corporal y afectiva. En algunos casos, los referentes adultos permanecen dentro de la sala durante el proceso de adaptación, hasta que el niño puede transitar la separación sin que resulte angustiante.
Para Rodríguez, este aspecto constituye una de las particularidades de trabajar en una institución dedicada a la primera infancia, donde cada intervención requiere especial sensibilidad.
Una dinámica escolar desde los primeros meses de vida
La transformación también modificó la organización cotidiana. La jornada incorpora dinámicas propias de una institución educativa: saludo inicial, guardado de las pertenencias, higiene de manos, desayuno o merienda, actividades pedagógicas y momentos de recreación en el patio.
Las propuestas se planifican teniendo como referencia el Diseño Curricular y las características de cada grupo. La enseñanza se adapta a los tiempos de cada niño y a las mediaciones que necesita para acceder a los aprendizajes.
De esta manera, la institución busca consolidar una identidad institucional propia, sin dejar de lado la particularidad de trabajar con niños de muy corta edad y con trayectorias que requieren acompañamientos específicos.
Un edificio equipado, pero con nuevas necesidades
La Escuela de Educación Temprana N° 1 funciona en el edificio ubicado en el mismo predio donde se encuentran ADERID y el Hospital municipal. El inmueble fue cedido en comodato por la Municipalidad en noviembre de 2011.
La institución cuenta con una importante cantidad de materiales y equipamiento, producto de donaciones recibidas a lo largo de los años.
Sin embargo, la nueva dinámica generó nuevas necesidades. Una de las prioridades actuales es concretar el cercado del predio para contar con un espacio seguro de recreación al aire libre.
También necesita, a futuro, contar con un lugar más amplio para las actividades que se realizan con las familias. El objetivo es un Salón de Usos Múltiples (SUM).

Para que las familias tengan en cuenta
La prioridad está puesta en niños que presentan discapacidad o algún desafío en su desarrollo. El ingreso se evalúa a partir de una entrevista inicial con la familia, en la que se conocen las características y necesidades particulares de cada uno. También existe un trabajo articulado con pediatras y otros profesionales que acompañan a las familias.
Por eso, Rodríguez invitó a quienes tengan dudas a acercarse a la institución. “Que se acerquen y hablamos”, expresó.
La institución funciona de 8 a 12 y de 13 a 17 horas. La frecuencia de asistencia se determina de acuerdo con las necesidades del niño y las posibilidades de la institución.
A dos años de asumir la dirección, Rodríguez destacó el acompañamiento de la inspectora Andrea Molina, de las pediatras y de las familias, además del trabajo cotidiano del equipo docente, técnico y auxiliar.

