César Julián defendió el proyecto y acompañó la iniciativa, mientras que su compañero de bloque Oscar Trojaola cuestionó la operación y votó en contra.
La aprobación por mayoría del proyecto que autoriza al Departamento Ejecutivo a avanzar en la negociación para la compra del edificio del ex Hotel Rucalén dejó expuesta una diferencia dentro del propio bloque oficialista. Mientras el concejal César Julián defendió la iniciativa y acompañó el proyecto, su compañero de bancada Oscar Trojaola se pronunció en contra y finalmente no acompañó la autorización.
La particularidad del debate estuvo precisamente en que ambos concejales integran el mismo bloque, pero sostuvieron posiciones diametralmente opuestas frente a una de las decisiones de mayor impacto económico y político que trató el Concejo Deliberante.
Julián: “Hoy no se está comprando nada”
Durante su intervención, César Julián planteó que la ordenanza no implicaba concretar en ese momento la adquisición del inmueble, sino otorgarle al Ejecutivo Municipal la herramienta para iniciar la negociación con los propietarios.
El concejal sostuvo que el edificio podría ser destinado a la salud pública y que entre las alternativas contempladas se encuentra la atención de adultos mayores, además de la posibilidad de utilizarlo para consultorios externos y avanzar en una descentralización de la atención sanitaria.
En ese sentido, destacó que actualmente el Municipio destina recursos al alquiler de espacios para determinadas prestaciones y consideró que el ex Hotel Rucalén podría permitir ampliar y acercar servicios de salud a la comunidad.
“Hoy no se está comprando nada”, remarcó Julián durante el debate, al explicar que la autorización permitiría al Ejecutivo iniciar las negociaciones por el inmueble.
Trojaola: “Disiento con el concejal Julián”
La respuesta llegó desde el mismo bloque. Oscar Trojaola comenzó su intervención dejando explícita su diferencia con su compañero de bancada: “Disiento con el concejal Julián”, afirmó.
Trojaola sostuvo que, a su entender, el expediente ya reflejaba una intención concreta de compra, con una oferta que había llegado hasta los 230.000 dólares. Por ese motivo, fundamentó su voto negativo frente a lo que consideró una “posible, casi probable compra” del edificio.
Uno de sus principales cuestionamientos estuvo relacionado con el destino previsto para el inmueble. Según señaló, el proyecto prioriza la generación de nuevas plazas de alojamiento y cuidado para adultos mayores y no establece como destino principal los consultorios externos mencionados por Julián.
También cuestionó que los concejales no hubieran podido ingresar al edificio junto con profesionales de Salud y Obras Públicas para realizar una evaluación de sus condiciones y estimar los costos de adaptación.
Dos miradas sobre una misma decisión
Trojaola advirtió además sobre los costos que podría demandar la puesta en condiciones del inmueble y planteó que los recursos destinados a la adquisición y posterior refacción podrían utilizarse para ampliar el geriátrico municipal existente.
También cuestionó el uso de recursos provenientes del Banco de Tierras y señaló que el expediente había avanzado en un período que consideró demasiado breve, sin informes técnicos, estructurales, presupuestos de refacción ni análisis sobre las condiciones necesarias para habilitar el edificio como geriátrico.
De esta manera, el debate por el ex Hotel Rucalén no solamente expuso las diferencias entre quienes acompañaron y quienes rechazaron la autorización, sino también una particular situación dentro del oficialismo: César Julián y Oscar Trojaola, integrantes del mismo bloque, defendieron posiciones opuestas frente al proyecto.
Finalmente, la iniciativa fue aprobada por mayoría, con el acompañamiento del oficialismo y Fuerza Patria, aunque Trojaola se diferenció de su bloque y votó en contra.
