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“No siempre podemos elegir lo que nos pasa”: una propuesta para repensar la vida y abrir nuevos caminos

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María José Failache y Analía Álvarez en Actualidad

María José Failache y Analía Álvarez impulsan un ciclo de conversaciones que invita a revisar las prioridades, reconocer las propias emociones y descubrir nuevas posibilidades frente a los cambios de la vida. El primer encuentro será el sábado 17 de octubre, a las 15.30 horas, en el restaurante La Esquina. La actividad está abierta a hombres y mujeres.

Hay momentos en la vida en los que algo cambia y obliga a detenerse. Puede ser la llegada a una nueva década, la partida de los hijos, la jubilación, una modificación en el ámbito laboral o una situación familiar que altera los planes. A veces, esos cambios se viven con entusiasmo; otras, generan incertidumbre, temor o la sensación de no saber hacia dónde seguir. ¿Qué hacemos frente a esas situaciones? ¿Cómo encontramos nuevas posibilidades cuando la realidad no es la que esperábamos?

A partir de esas preguntas, María José Failache y Analía Álvarez proponen un espacio de encuentro y reflexión en General Villegas. La iniciativa, que lleva como disparador “Llegaste a los 50, ¿y ahora qué?”, busca ir más allá de una edad determinada para abordar los replanteos personales que aparecen en diferentes etapas de la vida.

La primera conversación se realizará el sábado 17 de octubre, a las 15.30 horas, en restaurante La Esquina. La convocatoria está dirigida tanto a hombres como a mujeres y no requiere haber cumplido 50 años, e incluso pueden ser hasta de 60: la idea es reunir a personas que sientan la necesidad de hacer una pausa, revisar cómo están viviendo y preguntarse qué quieren para adelante.

Salir del piloto automático y volver a preguntarse qué queremos

La propuesta nació del encuentro entre ambas, a partir de conversaciones sobre las posibilidades de la comunidad y la necesidad de generar espacios donde las personas puedan escucharse y reflexionar sobre sus experiencias.

María José Failache contó que cumplir 50 años significó para ella una etapa de descubrimientos y nuevas oportunidades. “Para mí cumplir 50 fue fantástico, fue súper revelador. Se me abrieron un montón de puertas y tengo más ganas de hacer cosas ahora que hace un montón de tiempo”, expresó durante una entrevista en FM Actualidad.

Pero esa vivencia no es necesariamente compartida por todos. De allí la pregunta que da nombre al ciclo: qué significa llegar a esa edad y cómo atraviesa cada persona los cambios que aparecen con el paso del tiempo.

En la conversación también surgieron otras situaciones que funcionan como puntos de inflexión: los hijos que crecen y se independizan, el cuidado de los padres mayores, los cambios de trabajo, la jubilación y las transformaciones en los vínculos. Son experiencias cotidianas que pueden despertar emociones contradictorias y llevar a revisar decisiones que hasta entonces parecían firmes.

En medio de esas circunstancias, muchas personas permanecen concentradas en las obligaciones y las necesidades de los demás, sin detenerse a pensar en las propias.

“Estamos chipeados con esto de primero los hijos, primero el trabajo, primero los otros”, señalaron. Por eso, una de las invitaciones centrales será recuperar la pregunta sobre los propios deseos, incluso cuando responderla no resulte sencillo.

¿Qué me gusta? ¿Qué quiero? ¿Qué necesito cambiar? Son interrogantes simples que, sin embargo, pueden quedar relegados durante años.

Las organizadoras plantean que mirarse hacia adentro también implica animarse a reconocer aquello que incomoda, revisar las propias decisiones y dejar de permanecer únicamente en la queja cuando existe alguna posibilidad de actuar.

Aceptar la realidad sin renunciar a las posibilidades

Uno de los ejes de la propuesta será cómo afrontar las circunstancias que no se pueden controlar. Las dificultades económicas, los problemas laborales, las situaciones familiares y los diagnósticos de salud pueden aparecer sin previo aviso, incluso cuando una persona siente que tiene todo organizado.

Frente a esos escenarios, Failache y Álvarez no proponen idealizar las dificultades ni sostener una mirada positiva a cualquier costo. Por el contrario, reconocen que las condiciones concretas de vida influyen en la manera en que cada uno puede enfrentar lo que le sucede.

La invitación consiste en reconocer la realidad y, desde allí, preguntarse qué decisiones están al alcance de cada persona para transitarla de la mejor manera posible.

“Lo que no está dentro de nosotros no lo podemos controlar”, reflexionaron durante la entrevista. A partir de esa idea, destacaron la importancia de aprender a gestionar las emociones y buscar alternativas que contribuyan al bienestar.

También señalaron que la mirada de los demás no debería convertirse en el único parámetro para valorar las propias decisiones. Aprender a ser más compasivos con uno mismo, comprender que cada persona atraviesa circunstancias diferentes y evitar sacar conclusiones apresuradas sobre los demás son parte de ese proceso.

En ese sentido, el diálogo aparece como una herramienta fundamental. Muchas veces, una actitud ajena se interpreta desde las propias preocupaciones y termina generando conflictos que podrían evitarse con una pregunta o una conversación sincera.

Una experiencia participativa, con preguntas y herramientas

El encuentro no tendrá el formato de una charla expositiva ni buscará transmitir respuestas cerradas. La intención es que los participantes puedan involucrarse en una experiencia de reflexión a partir de preguntas que los ayuden a mirar su propia realidad desde otras perspectivas.

“Nosotros no tenemos respuestas, pero tenemos muchas preguntas”, explicaron al describir la metodología que proponen para la jornada.

Cada persona podrá decidir cómo participar: escribir sus reflexiones, compartirlas con el grupo o simplemente trabajar internamente con los interrogantes planteados. No habrá obligación de responder en voz alta ni de exponer cuestiones personales.

La propuesta apunta a que los asistentes se lleven herramientas y preguntas para continuar pensando después del encuentro. Para las organizadoras, el proceso requiere disposición para atravesar cierta incomodidad, porque revisar hábitos, vínculos y decisiones supone cuestionar formas de actuar que muchas veces se sostienen de manera automática.

La iniciativa también pone el acento en la importancia del contexto. Las posibilidades individuales no se construyen de manera aislada, sino que están atravesadas por las condiciones sociales, familiares y económicas. Comprender esas circunstancias permite mirar las experiencias propias y ajenas con mayor amplitud, sin simplificar los problemas ni atribuir todas las dificultades a decisiones personales.

Un espacio de confianza y escucha

María José Failache y Analía Álvarez cuentan con formación en coaching ontológico y explicaron que su trabajo está orientado al acompañamiento de procesos personales mediante conversaciones que permitan reconocer potencialidades y explorar nuevas posibilidades de acción.

Durante la entrevista, también marcaron los límites de esa disciplina: aclararon que el coaching no reemplaza la atención psicológica o psiquiátrica y que, cuando una situación excede su ámbito de intervención, corresponde realizar la derivación pertinente.

Para este primer encuentro eligieron como espacio La Esquina, que permanecerá cerrado al público durante la actividad. La decisión busca preservar la privacidad y favorecer un intercambio en el que los participantes puedan sentirse cómodos y escuchados.

La capacidad será limitada, precisamente porque el propósito es generar un ámbito íntimo, con espacio para el diálogo y la reflexión.

Quienes deseen participar pueden comunicarse con María José Failache (3388 53-0347) o Analía Álvarez (3388 41-5302) para consultar por la inscripción y los lugares disponibles.

La actividad será el punto de partida de un ciclo que podrá continuar con nuevas conversaciones, de acuerdo con las inquietudes que surjan del grupo.

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