En una nueva entrega de su espacio en FM Actualidad, Goyo el Memorioso repasó la historia de Domingo Moussompés, un personaje singular de la historia de Partido de General Villegas que, con ideas adelantadas a su época, fundó el pueblo de «Santa Teresa, en Confirmación» y dejó una huella vinculada con la educación, la cultura y la formación de los más jóvenes.
Hijo de Fernando Moussompés y Teresa Suhurt, de origen vasco francés, Domingo nació en 1874. Su padre había adquirido unas 2.500 hectáreas en la zona de Piedritas, donde se instaló junto a su familia. Con el tiempo, Domingo recibió tierras al noroeste de esa localidad, donde desarrolló un proyecto propio que lo convirtió en un personaje recordado por sus iniciativas poco habituales para aquellos años.
Santa Teresa, un pueblo nacido de sus ideas
Domingo fundó «Santa Teresa, en Confirmación» en homenaje a su madre y comenzó a darle forma al lugar con una laguna, un palomar y la forestación de distintos espacios. El pueblo empezó a crecer entre 1907 y 1910, cuando se habían instalado unas 35 familias. Para 1929, la cantidad había ascendido a 95.
Pero su proyecto no se limitó al desarrollo del poblado. Moussompés también creó una escuela, donde se desempeñó como maestro pese a no haber tenido una formación escolar convencional. Había recibido clases particulares y era un lector apasionado, con amplios conocimientos y una oratoria que lo distinguía.
Las clases se dictaban los martes, jueves y domingos, con jornadas extensas y una disciplina rigurosa. Además de enseñar, compraba la ropa para los niños, procuraba que sus alumnos compartieran las comidas, en una experiencia educativa que combinaba formación, convivencia y valores.
Tambien creó una gran biblioteca con primeras ediciones (quizás la primera biblioteca del Partido).
Un periódico escrito a mano y un carro impulsado por el viento
Entre las iniciativas más llamativas de Moussompés estuvo la creación de El Aeróstato, un periódico manuscrito que comenzó a publicar en 1906. Escrito con plumín y tinta china, tenía una frecuencia quincenal y se distribuía gratuitamente durante aproximadamente 13 años. Sus páginas incluían poesías y noticias que el propio Domingo recopilaba de publicaciones como La Prensa, La Nación y Caras y Caretas. Algunos ejemplares se conservan en espacios de memoria de la zona, entre ellos el Museo Centenario de Piedritas.
Fue un decidido defensor de la mujer en sus derechos políticos y sociales.
Su espíritu inventivo también quedó reflejado en la construcción de un carro a vela para desplazarse por tierra. El vehículo tenía ruedas y un timón, y aprovechaba la fuerza del viento para avanzar.

Una aventura educativa en homenaje a San Martín
Goyo también recordó una de las experiencias más singulares protagonizadas por Moussompés y sus alumnos. En 1918, al cumplirse el centenario de la batalla de Maipú, decidió viajar a Mendoza para recrear el Cruce de los Andes. Ante la resistencia de varios padres, finalmente emprendió el viaje en tren junto a dos estudiantes, en una experiencia que buscaba acercarlos a la historia de José de San Martín y su campaña libertadora.
Un año después organizó otra expedición, esta vez hacia Emilio V. Bunge, con el propósito de homenajear a Emilio Vicente Bunge, a quien consideraba merecedor de mayores reconocimientos. Para ello formó un grupo de niños exploradores llamado La Vanguardia, integrado por sus alumnos, a quienes vistió con uniformes y asignó grados militares.
El contingente viajó en un carro tirado por caballos y, al llegar a Bunge, sorprendió a los habitantes con sus formaciones y maniobras. La iniciativa generó desconcierto, pero respondía a la particular manera que tenía Moussompés de enseñar historia y transmitir sus ideales.
Un personaje que dejó su marca
La historia de Domingo Moussompés, recuperada por Goyo, muestra a un hombre que combinó educación, inventiva y una fuerte vocación por llevar adelante sus proyectos, aun cuando sus ideas resultaran difíciles de comprender para sus contemporáneos.
Vivió en Santa Teresa durante décadas y falleció a los 54 años en Buenos Aires. Su trayectoria permanece ligada a la historia de Piedritas y de los pueblos de la región, como testimonio de una personalidad que buscó construir una comunidad a partir de sus propias convicciones.
Para quienes quieran profundizar en esta historia, Goyo recomendó el libro Moussompés, los que nos permitieron estar. Centenario de Piedritas, 1905-2005, de Aurora Legorburu, que reúne parte de la memoria familiar y comunitaria vinculada con los orígenes de la localidad.