15.3 C
General Villegas
lunes, 26 octubre, 2020

Ingeniero White llora la partida de su máxima leyenda: murió Alfredo Cuervo

En el Ingeniero de los seis títulos consecutivos hubo alguien que se destacó por sobre el resto. Y eso que eran todos buenos. O muy buenos.

Alfredo Cuervo, Pancho para sus amigos, se convirtió en leyenda a los 76 años, pero ya lo era. Quizás desde que pateó la primera pelota.

Su hijo y algunos compañeros de aquellos años confirmaron su deceso a la distancia. El fútbol de la zona, e Ingeniero White en particular, lloran a quien muchos señalan como el más grande futbolista que pisó las canchas de General Villegas.

La ausencia de registros fílmicos potencian el mito, pero sobran los testimonios de quienes lo vieron. Jugaba a otra cosa Pancho Cuervo.

Su leyenda seguirá alimentándose, pero aún vive por ahí una recordada final con Atlético, en un desempate en cancha de Eclipse, con él en el banco penando una lesión. A poco del final, cuando se paró para entrar, la gente se daba vuelta detrás del alambrado, como para no ver más: «Uh… ahí entra Cuervo». Y pasó lo que tenía que pasar.

O cuando, dicen, ponía la pelota en su nuca en pleno partido, avanzaba, y no había quien se la sacase. Decenas de goles y desequilibrio constante ahí, donde muchos no pisan: el área rival.

Había jugado en Racing. La gente apuraba el almuerzo para ver las promesas de esa reserva, entre las que estaba. Tenía destino de primera, como Basile, Perfumo o Quique Wolf, cuyos elogios aún retumban.

«¡Qué crack era Pancho, por Dios!», coinciden los testimonios. Una lesión fatal le impidió cumplir la profecía. La medicina deportiva era otra, y no habría revancha. Pero ya en el fútbol del interior, aún roto siguió gambeteando. Hoy es leyenda.